Sociedad Miércoles, 15 de noviembre de 2017 | Edición impresa

Heroico enfermero murió al salvar a un anciano en un derrumbe

Hacía horas extra y al derrumbarse el techo del geriátrico, de la residencia ubicada en Maipú, cubrió con su cuerpo a ancianos.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

Adrián Videla, un hombre de unos 50 años que trabajaba como enfermero en la residencia geriátrica La Casa Grande, ubicada en Maipú, falleció ayer cuando se le cayó parte de un techo que estaba en reparaciones.

El hombre, que ya había terminado su turno, se había quedado más tiempo -como solía hacer- y al notar que la estructura se venía abajo cubrió con su cuerpo a un anciano que estaba en silla de ruedas y que así logró salvarse. 

El inmueble, ubicado en calle Tropero Sosa 697, tiene un sector viejo -al estilo inglés de las casonas del ferrocarril de principios del siglo pasado- y otro nuevo.

 

En el primero, dos obreros estaban arreglando un techo, cuando, a eso de las 16, éste se desplomó y cayó sobre una sala de estar donde se encontraban al menos un adulto mayor y el enfermero. 

Si bien en un primer momento se habló de que varias personas habían resultado heridas en el accidente, Rubén Darío Ochoa, jefe del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Maipú, explicó que cuando llegaron sólo había dos debajo de los escombros.

 

 

Uno, Videla, quien había fallecido, y otro un anciano en silla de ruedas, que estaba lúcido. Sí hubo algunos internados que fueron trasladados en ambulancia, aunque no se pudo confirmar si sufrieron lesiones o se descompensaron después.

Por la posición del cuerpo del enfermero, los bomberos concluyeron que había protegido al mayor, con lo que le salvó la vida. La esposa y al menos uno de los hijos de Adrián Videla, además de otros familiares, fueron llegando al geriátrico conmocionados y más de uno gritó que deberían haber hecho las reparaciones antes. 

Alberto López, tío de la víctima fatal, contó a Los Andes que hacía muchos años que su sobrino trabajaba allí y que en la familia son varios, él incluido, los que se han abocado al área de la salud. “Agradezco a Dios porque murió en servicio. Se dedicó a esto no tanto para tener un sustento sino por vocación de servicio y hoy no midió las consecuencias”, dijo el hombre, intentando no quebrarse. 

Ricardo Principiano tenía a su papá internado en la residencia y también conocía a Videla, porque años atrás habían trabajado juntos en el Mercado de Godoy Cruz. “Estudió para enfermero después. Me llamaba para avisarme que en dos o tres días se iban a terminar los remedios. Hoy había completado su turno de trabajo pero se quedaba cuando hacía falta”, comentó. Otras personas reunidas en el exterior señalaron que era habitual que extendiera su jornada.

Desalojo paulatino

Desde poco después de ocurrido el incidente, personal de Tránsito de Maipú cortó calle Tropero Sosa y se desplegó un operativo del que participaron uniformados del departamento, Bomberos de la Policía de Mendoza y Voluntarios de Maipú, Defensa Civil, Policía Científica, PAMI y la Fiscalía de Delitos Complejos, entre otros.

Leopoldo fue uno de los primeros en llegar al lugar, ya que suele visitar a una mujer que está internada allí, los martes a las 15.30. Ayer arribó una hora tarde y se encontró con que no le permitían entrar. Preocupado, manifestó que hacía 15 días que la habían ingresado y que les había parecido que el sitio estaba en buenas condiciones, además de que la atención había sido muy buena. 

 

 

Luego de la incertidumbre inicial, los familiares y apoderados de las personas alojadas en la residencia fueron recibiendo la confirmación de que sus conocidos estaban bien. Alicia, quien es apoderada de un hombre que vivía en la calle y ahora está en La Casa Grande, explicó que ella vive cerca y suele ir en forma periódica. 

“Siempre están pintando, arreglando. Nunca vi algo en mal estado. Conocemos por el nombre desde la chica que limpia hasta el gerente. Somos todos una familia”, manifestó la mujer, para agregar que “en Maipú es uno de los mejores (geriátricos) para clase media”. 

A las 18.30, empezaron a permitir que los familiares pasaran a ver a los adultos mayores, quienes habían sido llevados a un patio y estaban acompañados por profesionales de salud. Varios de ellos, se pudo ver desde afuera, se mueven en silla de ruedas. 

En forma paulatina, se fue habilitando el ingreso de vehículos -uno a uno- para retirar a los más de 60 ancianos que se encuentran internados. La mayoría fueron retirados por sus familiares, pero en los casos en que esto no era posible se iba a tramitar su traslado a otros geriátricos. Es que la Municipalidad de Maipú ordenó la clausura preventiva del inmueble. 

Víctor Quilca aguardaba desde las 16, cuando se enteró del accidente, a que le dijeran qué va a ocurrir con su amigo, de quien es apoderado. Si bien le habían dicho que estaba bien, pasadas las 20 todavía no había podido verlo y no sabía a dónde iban a llevarlo.

 

La comuna confirmó  que tenía habilitación

Desde la Municipalidad de Maipú informaron que el geriátrico contaba con habilitación desde 1990 y que se había adaptado a los requerimientos de la ordenanza de 2010.

Asimismo, manifestaron que recibía inspecciones periódicas. Como medida preventiva, se definió la clausura del lugar hasta poder determinar el estado del resto de la estructura, por lo que los internados fueron llevados por sus familiares o trasladados a otras instituciones. 

La fiscal Claudia Ríos, quien acudió al sitio e inició las gestiones para averiguar si la muerte es responsabilidad de alguno de los involucrados, se llevó el expediente municipal de la residencia para sumarla a la carátula. 

La Casa Grande es un establecimiento privado, que recibe tanto a particulares como a adultos mayores que tienen PAMI y en donde estaban alojadas más de 60 personas. 

 

Testimonios

Alberto López, tío de la víctima fatal: “agradezco a Dios porque murió en servicio. Se dedicó a esto por vocación de servicio y hoy no midió las consecuencias”

Alicia, apoderada de un interno: “Siempre están pintando, arreglando. Nunca vi algo en mal estado. Nos conocemos todos, somos como una familia”