Estilo Miércoles, 6 de diciembre de 2017 | Edición impresa

Hermanos ensamblados: ¿un amor posible?

Las transformaciones sociales no paran y configuran otras formas de familia en las que los hijos de una pareja ensamblada pueden enamorarse.

Por Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

Como sucede siempre con los temas o personajes mediáticos, el eco masivo de algo que viene sucediendo hace tiempo a nivel sociocultural, e intrafamiliar, “aturde” o escandaliza cuando se hace público.

Más si los protagonistas son famosos o al menos conocidos, y ni pensar si el apellido Vélez está metido en semejante  río de rumores.

Entonces  la supuesta línea de “lo que debería” (o no) ser una familia o pareja, rompe estándares que pone al tema del amor entre hermanos (sin vínculo de sangre) como si fuera algo nuevo en la sociedad.

¿Un ejemplo bien clarito y reciente?: el caso de Barbie Vélez (hija de Nazarena quien  a su vez es la viuda de  Fabián Rodríguez) y el hijo de Fabián, llamado Lucas.

Tras la confirmación de la nueva relación de amor de los jóvenes, lo mediático puso otra vez sobre el tapete el tema del amor entre “hermanastros” término odioso si los hay.

Mientras una parte de la sociedad parecería escandalizarse, otra responde que si no había un vínculo de sangre, no tiene nada de malo.

En realidad, y dejando de lado la novela chimentera, lo primero que hay que entender es que las configuraciones familiares vienen cambiando desde hace mucho tiempo. Y las familias ensambladas son sólo la punta visible de esta transformación sociocultural.

Como explica el psicólogo Daniel Venturini: “La familia es una asociación dinámica y en constante evolución. La familia nuclear o ‘tipo’ que existió en algún momento hoy no es la que predomina”.

 

Estos casos tienen que ver con las familias ensambladas. Y es justamente en estas nuevas configuraciones familiares donde surgen otros vínculos.

 

Si pensamos en este sentido, la forma de organización de los diversos grupos humanos fue adoptando distintas  manifestaciones y cambios a lo largo de la historia  del hombre, producto de la evolución. 

“Hoy las formas de organización en función del contexto, o la situación que nos toca vivir como sociedad, tienen que ver claramente con las familias ensambladas y monoparentales; en la actualidad, las más predominantes. Y es justamente en estas nuevas configuraciones familiares de las que surgen otros vínculos”, argumenta el psicólogo.

Claro está que es lo mediático lo que le da un tenor más espectacular a todo.

¿Pero en qué radica la aparición de un sentimiento entre hermanos sin vínculo de sangre? Aquí las familias ensambladas tienen mucho que ver.

Como explica Venturini: “La barrera que inhibe las relaciones de pareja entre hermanos, no se trata sólo de consanguinidad, sino de un aspecto fundamental como es el ‘vínculo de apego fraterno’. Es éste el que deserotiza la relación entre hermanos, a partir de una crianza común que comparten desde la infancia.  Algo que en las familias ensambladas no ocurre, ya que los chicos se conocen a cierta edad o una altura de la vida más compleja (prepúberes o adolescentes). Algo que genera muchas veces que esa barrera de apego fraterno (que deserotiza respecto al otro) no exista. Y es ahí en donde la atracción entre hermanos sin vínculos de sangre puede darse”.

- Sin lazos de sangre, ni barrera que deserotice, ¿cómo impacta todo en la nueva la pareja, y en el hermano común que puedan tener?

“Eso necesita tiempo, porque hay que darle estudio y análisis en el transcurso de los años. Hasta no hace mucho el matrimonio igualitario era algo impensado, hoy una realidad. Si bien podemos conjeturar sobre el tema, lo que no podemos hacer es ser determinantes, ya que no existen datos de casuística empírica. Son fenómenos a los que tenemos que estar atentos, pero también darles tiempo a la hora de decir cómo impactan o no en la sociedad”, concluye Venturini.

Desde la mirada de la psicopedagoga y escritora María Zysman: “Si vamos a analizar esta situación puntual, más allá de lo mediático, considero que hay que entender primero que no son hermanos, sólo comparten una hermanito. Las nuevas y múltiples configuraciones familiares están y existen, y muchas veces es más el lío que hacemos los grandes con un tema, que cómo lo puede llegar a interpretar un pequeño como es el caso de Thiago (la especialista se refiere al hermano que Barbie y Lucas comparten)”.

“Cuanto más naturalidad en el relato, y libres de prejuicios o discriminación sean estas configuraciones, mejor va a ser para todos. Insisto siempre: partiendo de la base de que no son hermanos de sangre”.

 

 

Un amor impensado

La hija de Nazarena Vélez brindó recientemente una extensa entrevista a la revista Gente, en la que confirmó que está de novia con Lucas Rodríguez, el hijo de Fabián: el esposo de Nazarena que se quitó la vida en marzo de 2014.

Si bien Barbie y Lucas  no tienen vínculo de sangre, lo que sí tienen es un hermanito en común (producto de la relación entre Fabián y Nazarena) llamado Thiago, de siete años.

Cuando la pareja de jóvenes confirmó su relación, las reacciones fueron diversas. Desde aquellos que vieron con muy malos ojos el tema, hasta los que consideraron que al no ser hermanos de sangre, el vínculo no tenía nada de malo; además de ser algo bastante común, producto de las diversas configuraciones familiares. 

Lo cierto es que los dos son hermanos de Thiago y contárselo a él fue todo un tema. Según sostuvo Barbie en la entrevista: “Primero consulté al psicólogo del nene, para saber si podría hacerle daño con esta noticia. Él me dijo que no habría problema porque el chiquito tenía bien diferenciadas a las dos familias”.

Al parecer Titi (como le llaman) tomó muy bien la novedad. “Si ustedes no son hermanos...”, le dijo a Barbie, según explica la joven en la revista . “Lo tiene más claro que nadie. Y a mí me tranquilizó. Si no era así, por más que ame a Lucas, no iba a hacer nada que lo perjudicara. Esto fue hablado con todos”, afirmó en la entrevista. De hecho en la misma manifestó: “Incluso salimos de a tres y la pasamos muy bien”.