Policiales Miércoles, 6 de diciembre de 2017

Rompió el silencio una de las escribanas acusada de estafar con poderes de fallecidos

Claudia Módica aseguró que ejerce su profesión desde hace 19 años y nunca tuvo problemas. "Tuve que vender mi auto para pagar la tarjeta".

Por Gabriela N. Sánchez

La escribana Claudia Módica es una de las señaladas por la fiscal Susana Muscianisi de integrar una asociación ilícita junto a Marcelo Rabel Cantos y Andrea Marún. Los tres son acusadas de haber cometido los siguientes delitos: estafa, uso de instrumentos públicos falsos y falsedad ideológica.

En su defensa, la escribana aseguró: “En primer lugar nunca estuve detenida, solo estoy siendo investigada. Todavía no soy declarada culpable de nada por la Justicia”.

“No tengo comisionistas a cargo ni trabajando para mi, no confecciono poderes. Hace 19 años que soy escribana y nunca me paso algo así”, agregó.

Además, Módica aseguró que lleva una vida sencilla junto a sus dos hijos en Maipú. “Tuve que vender mi auto para pagar la tarjeta”, explicó.

En cuanto al proceso judicial que enfrenta comentó: “Ayer fui notificada de la causa y recién hoy mi abogado va a aceptar mi defensa y va a pedir la copia del expediente para estudiarlo”

“Estoy en proceso de defensa por una imputación. No soy culpable de nada y me voy a encargar de demostrarlo”, enfatizó.

Con respecto a los supuestos problemas con su matrícula en 2014 la escribana dijo: “Nunca estuve inhabilitada. Todos los años abro el protocolo en el Colegio Notarial desde que me recibí en 1998. Si estuviera inhabilitada no podría hacerlo”.

“En 2013 tuve que denunciar a una persona porque falsificó mi firma y ese es el único proceso que he llevado adelante”, añadió.

“No estafé a nadie”, cerró.

La causa

Según la fiscalía, los delitos de la supuesta asociación ilícita generaron un perjuicio económico para los adquirentes por más de $ 5.300.000. Rabel Cantos era el encargado de individualizar propiedades en Mendoza cuyos dueños habían fallecido y con procesos sucesorios abiertos. Después publicaba su venta y las escribanas adulteraban contenidos y sellados, en nombre de los titulares y a favor de los miembros de la organización.