Fincas Sábado, 2 de diciembre de 2017 | Edición impresa

Guillermo Farbman: “El ingeniero agrónomo debe ser un partícipe activo de las políticas"

Asegura que en el corto plazo el cambio climático determinará la aparición de nuevas plagas y necesidades de nuevos productos.

Por CC

-¿Cuál es el rol que tiene el ingeniero agrónomo?

-La profesión es una activa participante de los procesos productivos. La visión que tenemos como ingenieros agrónomos es que somos parte del sistema, como es el producto, las cámaras de empresas y el Estado. No sólo estoy mirando la agricultura y la ganadería en la Pampa Húmeda sino hay que ampliarlo a todo el país. Cada día más profesionales se van recibiendo y de a poco encuentran su camino. Se perfeccionan, se siguen encontrado líneas nuevas de trabajo y se trata de que en nuestros casos (colegios profesionales) se pueda asesorarlos, acompañarlos y capacitarlos. El déficit es que al estar distribuidos por todo el territorio nacional generalmente estamos dispersos. Por eso no se nos ve tanto.

-¿Estaba estancada la demanda laboral para los ingenieros agrónomos en el último tiempo?

-La demanda en estos últimos años ha sido baja. Pero el profesional tiene que empezar a mirar más amplio y redescubrir la profesión. Hay que reinventarse como profesional e instalarse. Los primeros pasos son difíciles para todos porque hay que entrar al medio. Hay que tener actitud. Cuando me recibí muchos de mis compañeros trabajaban de otra cosa hasta que se abrieron las puertas a la profesión.

- ¿Qué está ocurriendo en la actualidad?

Hoy, debería haber más posibilidades de trabajo. El productor debe entender que va a requerir sí o sí de un profesional, como se requiere de un médico veterinario para la vacunación, porque hay determinadas cuestiones que van hacia este camino de poder afianzar un sistema productivo con productos inocuos y con la utilización de las buenas prácticas agrícolas en todos los ambientes.

 

"La demanda en estos últimos años ha sido baja. Pero el profesional tiene que empezar a mirar más amplio y redescubrir la profesión”.

 

- ¿Qué aspectos centrales harán que el ingeniero sea indispensable en la producción de alimentos?

-Principalmente por el cambio climático que va a determinar la aparición de nuevas plagas, necesidades de nuevos productos para ser sembrados en otras fechas que estábamos acostumbrados. Ya no habrá una bajada de línea de un papel indicando de qué manera hacerlo o dosis para aplicar. Sino que los ingenieros agrónomos, en el momento de tomar las decisiones, van a tener que estar bien capacitados, tomar claras decisiones porque está instalado el cambio climático y hay que mirarlo con ojos agronómicos. A su vez, la tecnología digital se va imponiendo por lo cual vamos a tener que estar en el campo y entender lo que la información me está dando.

- ¿Cuáles son los principales desafíos que se plantea a la profesión?

-Uno de los principales desafíos del ingeniero agrónomo es ser activo partícipe de las políticas agropecuarias porque estar afuera de ellas nos va a alejar de una realidad e impedir tomar decisiones. El exterior nos pide mejor calidad de productos y tenemos que ir a la certificación. Es lo mismo que cuando da fe un escribano al poner su firma en una escritura. Hay que dar fe que el producto que salió de campo está fundamentado con las buenas prácticas agrícolas. Debemos dejar de pensar sólo en nuestro país.

-Cada vez se ven más mujeres en la actividad. ¿Qué rol están cumpliendo?

- La gran incorporación de la mujer en nuestra profesión tiene un valor más que preponderante. Es muy interesante la visión que tienen. Están preparadas de la misma forma que los hombres. Que haya cuestiones más duras en el campo y que el hombre crea que puede manejarlas, depende de la personalidad de cada uno. Hay mujeres que montan a caballo mejor que cualquier gaucho y saben poner en orden una cosechadora o engrasarse con el tractor. Trabajan igual que nosotros aunque los espacios que más han desarrollado tienen que ver con cuestiones de investigación.