Ciclo de encuentros Domingo, 3 de diciembre de 2017 | Edición impresa

Gianni Venier: “La Justicia se ha visto a sí misma como una monarquía”

El ministro de Seguridad apunta contra el “garanto-abolicionismo” que asegura ha alejado al Poder Judicial de los problemas sociales.

Por Daniel Peralta - dperalta@losandes.com.ar

Gianni Venier es el ministro de Alfredo Cornejo en Seguridad. Estuvo en la cuarta edición del ciclo “Encuentros” de Los Andes, cónclave en el que se habló de Justicia y Seguridad.

En aquella oportunidad el ministro debatió con la ex ministra de la Suprema Corte, Aída Kemelmajer de Carlucci; el procurador general Alejandro Gullé y el abogado penalista Carlos De Casas y esbozó las obsesiones que comparte con el Gobernador.

Esta vez, a solas, la charla fluye hacia una de esas obsesiones: la crítica a las escuelas del derecho que desde el Gobierno llaman desde “sacapresos” hasta “garanto-abolicionismo”. La otra gran obsesión de Venier, que también comparte con Cornejo, es la incorporación de tecnología en la gestión. “La tecnología es democracia”, dirá.

“Antes daba orgullo ser garantista; era descubrir las nulidades del proceso”, dice y describe: “Después se fue derivando a este garanto-abolicionismo donde el juez o el fiscal se mete en la interpretación del Código Penal para ir reduciendo las condenas. Por ejemplo, el caso Micaela Tati: una persona larga un disparo a otra y mata a un tercero. En Mendoza termina siendo un homicidio culposo, como si hubiera atropellado a una persona con el auto, y un homicidio en grado de tentativa”. 

Venier se refiere al caso de la chica de 13 años asesinada en 2012 cuando caminaba con su tío por la plaza del barrio La Gloria. El primer fallo data de 2014. Le dieron 26 años de prisión, la condena fue recurrida y la Suprema Corte entendió que los disparos no iban dirigidos a la nena sino al tío, por lo que la intención de matarlo quedó en tentativa y la muerte fue un accidente; entonces bajó la condena a 8 años. 

“Esto explica por qué la Justicia empieza a decaer en los últimos años. Lo que no han visto los que promueven todo esto es que arruina la credibilidad. Estamos en las antípodas de lo que pasa en toda Europa y Estados Unidos”, compara.

 

 

-¿Es sólo el garantismo-abolicionista lo que genera descrédito? En el caso de Caterina Cardozo había denuncia previa por maltrato de la hermana y nunca encontraron a la madre y al padrastro...

-Cuando lo agarraron por robar a un jubilado enfrente del diario Los Andes lo detuvimos y lo soltaron. Tenía robos agravados de 2010 y 2011, hurtos simples de 2016 y 2017. Tenía antecedentes suficientes como para estar detenido. Es un caso de reiterancia.

-Insisto ¿es sólo el garantismo-abolicionista? ¿No hay cierta desidia?

-Todo eso va contribuyendo a que el sistema ande mal.

-Pero incluso con garantismo, si el sistema funcionara rápido, todo sería distinto...

-El garantismo ha hecho que los problemas sociales no sean parte de la Justicia. Ellos dicen que la seguridad es la prevención, que no tienen nada que ver. Sin embargo, también queremos que haya otra sala más en la Suprema Corte con un sistema moderno de audiencias, donde el juez pase a ser un funcionario que decide y no un monarca que trabaja en los horarios que quiere. Todo eso es parte del sistema y contribuye muchísimo, pero cuando el sistema era más duro estos problemas no los teníamos.

-La sociedad era distinta también. En los ‘90 empezó la inseguridad a ser tema de interés social...

-Existían otros códigos también que se fueron perdiendo porque pasaron de ser victimarios a ser víctimas del sistema. Cuando robás y no pasa nada, matás y no pasa nada, puede pasar cualquier cosa. Un sistema que se retrasa, que no valida sus metas, va provocando lo que nos pasa. La Justicia se ha visto a sí misma como una monarquía y no como un sistema de gestión que sirve para resolver problemas.

-¿Cómo se logra que el juez-monarca se transforme en funcionario burocrático que resuelve?

-En Chile se usa el sistema de administración continua, o la audiencia continua, que le decimos nosotros. En este sistema monárquico el juez decide cuándo se hace la audiencia. Queremos ir a un sistema en el que el magistrado sea un decisor que atiende la audiencia que le toca. La corrupción judicial se produce “pisando” los expedientes, porque la coima es a cambio de tenerlo “pisado”. Si la audiencia no se puede cambiar, es más difícil.

 

 

-Ese sistema supone que quien ordena la audiencias tenga poder suficiente para soportar la presión de los jueces...

-La idea es que sea un sistema informático el que ordene las audiencias. Además, el juez no puede estar en la oficina que fija las audiencias. Se achica la posibilidad de la arbitrariedad con un sistema informático. La democracia es la tecnología.

-Hablando de sistemas, hay quejas sobre las estadísticas que no se publicaban íntegramente...

-Tenemos publicado todo y lo tenemos cotejado con el Ministerio Público Fiscal. Si hay algo que falta, estamos anotando. Más allá de que es debido hacerlo, a nosotros nos conviene publicar. Los números nos están dando muy bien.

-¿Usan la información para planificar el trabajo?

-Mapas de calor que marcan los lugares donde hay más cantidad de delitos. Entonces, vamos con los identificadores biométricos y nos aparece cuántas veces paramos a la misma persona en la misma zona. Antes parábamos y pasaban un número de documento distinto cada vez y no había cómo validarlo.

-¿Cuáles son los delitos que están costando más?

-Uno es el de los robos de autos o de autopartes. Acá otra vez tenemos el problema con el garantismo-abolicionista, porque agarramos a muchos y siguen liberados. También el delito de escapatoria rápida: el delincuente hurta y sale corriendo.

-¿Qué otro delito cuesta bajar?

-El robo simple nos está costando más. Por ejemplo, al que roba una cubierta lo agarramos con lo robado; lo liberan y lo volvemos a agarrar.

-En el Encuentro se habló de hacerse cargo del narcomenudeo...

-Siempre nos preocupa la droga. Lo planteó el procurador general y estamos de acuerdo con eso. En Salta dio mucho resultado. Se cree, en el abolicionismo, que el quiosquero es el último perejil, cuando es un delincuente que está rodeado de soldaditos. 

 

 

La obsesión del Ministro

“La tecnología es la democracia”, dice el ministro Gianni Venier. ¿La frase lo define? Su apasionamiento por la tecnología y la informática lo pone muy cerca de ser un geek. 

Recuerda que siguen buscando incorporar drones para usar en operativos policiales. “Si vamos a un allanamiento, subimos el drone y podemos hacer un seguimiento de todo”: desde los movimientos de los sospechosos hasta el accionar policial. 

Habla de otra compra de tecnología que está explorando la cartera. Quiere escáners para droga y control de tránsito. “El escáner es incoimeable, saca la foto y va al sistema. Baja la violencia social”, describe.

El ministro se entusiasma aunque admite que están explorando la opción “porque son carísimos”.

 

Perfil

Nombre y Apellido
Gianni Venier.

Profesión
Abogado.
Tiene 49 años. Está casado y tiene un hijo. 
Fue dos veces director del Colegio de Abogados de Mendoza (2004-2006 y 2006-2008).
Durante algunos meses fue director de Inteligencia Criminal de Jaque (PJ). Antes, entre 2006 y 2007, fue asesor en la misma Dirección, pero con Cobos.