Estilo Domingo, 12 de noviembre de 2017 | Edición impresa

Foto 360: Felipe Staiti, guitarrista y productor

En el sótano donde el guitarrista monta su estudio, hablamos de los eternos Enanos Verdes y, sobre todo, de su amor por las seis cuerdas.

Por Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar

El nombre... Felipe Staiti nació en Mendoza en 1961. Creció en la Cuarta Sección. “Soy 100% urbano”, asiente. Empezó a tocar las cuerdas a los 8. Nunca paró. Primero fue el folclore, después el rock. A los 9 tocó su primera pieza: “Canoa”. 

Salto... Adolescente, influenciado por Deep Purple, formó su banda con sólo una guitarra y batería, “Esencia Natural”. Dejó el Conservatorio y soñó con electrificarse como Ritchie Blackmore. Su padre, entonces, le regaló la primera Fender Stratocaster. 

Estallido... En el ‘79, a los 18, fundó con Marciano Cantero y Daniel Piccolo la banda de rock local que conquistó el continente. Desde el primer LP, lanzan un hit: “Aún sigo cantando”. A los 56, sigue siendo la fundamental guitarra de los Enanitos Verdes. 

Escrito en el viento... En su libro de cuentos “Cuando Zappa conoció a Borges”, Felipe pone en la voz de Frank: “La música es un legado que le regalamos al aire en movimiento y que nos trasciende en la muerte”. 

 

La foto...

 

 

Amplificar: es imposible no reparar en el primer Marshall del guitarrista. Sobre varios equipos que hoy suman historia, allí está, cual compañero fiel.

Felipe lo mira con ternura, tantea su peso (que no es poco) y recuerda: “Éste me acompañó en la primera gira”.

Se refiere al gran tour que hicieron los Enanos en el ‘88, 31 shows por toda Sudamérica. 

Las guitarras amadas: Todas tienen nombre. Esta es “la mandala; ésta la mariposa”; ésta es la “Kramer roja de ‘Habitaciones extrañas’, pintada por Nora López Millán”.

Con todas, además, hay una anécdota. Nos detenemos en “la mandala”. Felipe cuenta que, caminando por Las Vegas (Estados Unidos), un luthier que estaba charlando con Dave Mustaine, el líder de Megadeth, se vino de pronto a hablarle. Sin rodeos, le dijo que quería

Fabricarle una guitarra: “¿De qué color la querés?”, preguntó. Felipe, asombrado, miró alrededor. Vio el color tornasolado de un hotel de enfrente.

“Ése”, señaló. “Ah, color mandala”, apuntó el luthier. Y al poco tiempo recibió esa Charvel San Dimas tornasolada. 

Atentos: en un año, se lanzará al mercado mundial la “Staiticaster”, un modelo de edición limitada que homenajea al músico mendocino como ícono de la guitarra eléctrica. 

 

Origen de fierro

 

 

Su abuelo paterno, Felice, nació en Rodì, Sicilia. Antes de embarcarse a Argentina, trabajó en un molino de su pueblo natal. Hace unos años, durante un viaje a Europa, Felipe fue a encontrarse con ese pasado familiar.

El molino estaba abandonado. Tomó unos fierros tirados y se los trajo a casa. Con ellos, el escultor Guillermo Rigattieri realizó una escultura que resguarda un reloj.

Adorna el enorme mueble que Felice trajo en el barco, de inmigrantes, a principios de siglo y que el nieto valora, también, como obra de arte. 

 

Abrazo de Spinetta

 

 

Una vez se olvidó una guitarra en la casa de Luis Alberto. El músico no se resistió y, con timidez, le pidió usarla en una sesión de fotos.

Y sí, en la famosa foto del libro “Imágenes del rock argentino” de Nora Lezano, Spinetta aparece abrazado a la Silvertone ‘65 de Staiti.

“Esta es la que llevo a la montaña”, dice Felipe al presentárnosla y, con fervor de coleccionista, hace sonar esta maravilla acústica.

 

El “gracias” de Steve Vai

 

 

Es el año ‘95 y Felipe cae justo a una sala de la discográfica donde Steve Vai prepara su show en Buenos Aires.“Se le antoja tocar algo bien argentino”, dice molesto uno de los empleados, que debe salir corriendo a buscar alguna partitura para el mostruo que tocó con Zappa.

Felipe, con su habitual humildad, le contó que él sabía “La cumparsita”. Vai se paró adelante, le pasó una guitarra y, como en la película “Crossroads”, se la aprendió. La foto y la guitarra firmada agraceden el favor.  

 

Casete de oro

 

 

Entre las distinciones de las discográficas con las que Enanitos Verdes ha trabajado, brilla la cinta de oro que mereció “Big Bang”, el séptimo álbum de estudio que fue lanzado en el ‘94.

Entre las 13 canciones, venía “Lamento boliviano”, el tema de Alcohol Etílico que la banda versionó y convirtió en un éxito.

“Solíamos tocarla en las pruebas de sonido”, contó Marciano una vez. No imaginaban que, al ingresarla al disco, explotaría. 

 

Al cuello

 

 

 Todavía conserva la primera correa. Con ella se colgó aquella Fender que le regaló su padre. Y, de hecho, también atesora esa guitarra iniciática.

“Es como un mapa de mi vida”, explica a mostrar el instrumento que conserva el cuerpo original. Hay piezas que ha cambiado y ensamblado (el mástil, por ejemplo, proviene de la guitarra con la que grabó “Habitaciones extrañas”) pero en esencia es la misma. 

 

Juegos de todas las décadas

 

 

En el living de su nueva casa, destaca un entrañable artefacto que nos recuerda la era de los fichines.

Fascinado con el hallazgo de un mendocino que se dedica a reciclar las viejas carcasas de los videojuegos ochentosos y reprogramarlos con tecnología digital, Felipe se sienta a jugar.

Allí, revive los clásicos videogames de los ‘80, ‘90, 2000.