Estilo Sábado, 13 de enero de 2018 | Edición impresa

Eva De Dominici y Belén Rueda en el hospicio

El jueves se estrenó No dormirás (2017) protagonizada por Eva De Dominici, la actriz española Belén Rueda, Eugenia Tobal y Germán Palacios.

Por Leo González Especial para Estilo

Son actrices muy diferentes. Por edad, por formación, por sus países de origen. Sin embargo, ambas animan con la misma intensidad No dormirás, la cinta argentina que se estrenó este jueves y que mezcla el suspenso y el terror con la historia de un grupo de actores que se encierra en un hospicio para experimentar con los trastornos del sueño.

Con motivo de la rueda de prensa ofrecida en Buenos Aires, tuvimos la oportunidad de hablar con ellas: Belén Rueda (la española protagonista de El orfanato) y Eva De Dominici (quien se destacó desde pequeña en la tira Chiquititas).

–¿Qué fue lo que las atrajo de este proyecto?

Eva De Dominici: Cuando me llegó el guion, mi representante ya lo había leído. Me dijo que le prestara atención porque le parecía que podía ser algo muy interesante para mí. Le hice caso y, cuando lo leí, me sorprendió gratamente. Me pareció hermoso, me pareció genial la mente de ese director, y después me enteré que era el mismo realizador de La casa muda (2010). Esa película tenía muy pocos recursos y me pareció divina. Y enterarme que iba a estar con Belén Rueda y Germán Palacios también, que justo estaba haciendo la prensa de La fragilidad de los cuerpos (2017) y ya estaba hablando de esta película, me entusiasmó muchísimo. Me daba mucha tranquilidad que Belén está muy afilada con el género, entonces ese miedito que por ahí me daba estar en un film de estas características se me iba. Además, soy siempre como una esponja y trato de sacar de los actores con más experiencia todo lo que puedo. Los escucho mucho porque sé que la mirada ajena puede ayudar. Y no me equivoqué, porque trabajar con Belén fue espectacular. Fue como una maestra para mí.

Belén Rueda: En este caso, cuando lees el guion te das cuenta de que está muy bien hecho, es muy compacto. Tiene una idea que es muy original, aunque ya en el cine está todo inventado: de que una directora de teatro, una dramaturga, quiera llegar al extremo con alguien que no es ella. Digo esto porque sé que hay mujeres, ya que me estuve inspirando un poquito en algunas de ellas, como Marina Abramovic, que crean performances muy especiales con muchas cosas y en donde llegan al límite incluso sobre ellas mismas. Pero no montando una obra de teatro como hace en este caso Alma, y sometiendo al insomnio a los demás.

–En ese sentido, el personaje es bastante perverso.

BR: Ella es perversa, pero por otro lado también es honesta. Ella dice lo que va a hacer y pregunta si quieren formar parte del proyecto, hace una propuesta. Es verdad que hay un momento en la historia en que se le va a la cabeza, pero creo que forma parte de este maravilloso personaje que tiene una idea de la creatividad bastante oscura. Hay una frase muy interesante que ella dice: “Para mí, la creatividad es destrucción”. Hay que estudiar eso…

–En tu caso, el hecho de que tu personaje sea una actriz, ¿te acercó más a él?

EDD: Eso me llamó muchísimo la atención. Era la primera vez que estaba interpretando a una actriz y compartir la misma vocación era algo diferente. Pero además Bianca, mi personaje, es formada en teatro, que es diferente. Más allá de esta particularidad, la película también me parecía interesante porque habla de poder enfrentar tus propios miedos, ir más allá y confiar en tu intuición. Bianca es una chica que admira muchísimo a Alma Böhm, el personaje de Belén, porque es una directora a la que idolatra hace tiempo. Y, sin embargo, más allá de respetar la actuación y a su directora, siente que hay algo más y va en busca de eso que presiente. Tiene la valentía de poder enfrentarlo, aunque le dé muchísimo miedo. 

–Eva, ¿podemos decir que este es tu primer protagónico en cine?

EDD: En realidad, en Sangre en la boca (2016) también protagonicé, aunque es verdad que era un coprotagónico. Pero sí, en cine es el primero. Y en televisión La fragilidad de los cuerpos.

–¿Sentiste alguna presión por eso?

EDD: Podríamos decir que con lo de la televisión tuve mi debut en eso, pero esto es diferente. Lo que pasa con las series no es lo mismo que hacer una novela, que es más como hacer una revista. Una película sería como hacer un libro. Tiene otro sabor hacer cine, pero a mí me encantan las dos cosas. Un largometraje de estas características, con una actriz como Belén, realmente lo sentía como una oportunidad hermosa. Es que sabía que algo bueno iba a pasar y también que algo bueno iba a salir de ahí. 

–La ambientación es tremenda. ¿Ayudó mucho eso para componer?

BR: Totalmente, el lugar era el Instituto Garrigós, que queda en el barrio de Chacarita. Yo soy muy curiosa, y me enteré de que fue un orfanato de niñas en una época muy delicada de este país. En esos lugares se cometían muchas atrocidades. Cuando vi el edificio me pareció precioso, y el lugar, idílico. Es tremendo cómo en un lugar tan hermoso pueden ocurrir tantas brutalidades. Y algo curioso que me pasó es que con uno de los choferes que me llevaba allí, en estas distancias que para ustedes son cortas y para mí eran tremendas, nos pusimos a hablar. Me contó que su mujer había estado un tiempo en el orfanato, que la había conocido con 15 años y después se había ido a vivir con él. Su mujer tenía recuerdos buenos, pero también algunos muy malos de allí. Pero volviendo a tu pregunta, ayudó muchísimo el lugar como para poder entrar en personaje.

–También se suma que transcurre en la década del 80, cuando no existían internet ni los teléfonos celulares. Eso ayuda a meterse adentro del film.

BR: Yo acabo de hacer Perfectos desconocidos (2017) con Álex de la Iglesia, en donde el tema central son los móviles, en la que parte de tus secretos que antes estaban en tu cabeza -y no necesariamente los importantes- ahora están en tu teléfono. Es verdad que se te olvida el celular en casa, o como me ha pasado a mí estas navidades que se desconfiguró no sé por qué, y al principio me dio terror porque sentía que tenía mi vida entera comprimida allí. Pero también digo otra cosa: me quedé dos días sin él, y aunque al principio estaba hiperventilando, después me di cuenta de que no había nada que hacer y tenía que seguir para adelante. Pero sí creo que cambian de por sí las relaciones entre las personas con estos aparatos. Luego también pienso que los celulares fueron un destroce para las películas de terror, porque siempre lo tienes contigo y podría salvarte de mil maneras distintas.

Para pegarse un susto

–¿Cómo fue la experiencia de trabajar con el director Gustavo Hernández?

EDD: Creo que el espectador, con esta película, se puede meter en la mente de todos los personajes. Si alguno de ellos se pega un susto, la audiencia también. Porque ésa es la manera que tiene de contar Gustavo. Es muy efectiva.

BR: A mí me encantó La casa muda. Tiene una personalidad muy especial, que se nota mucho en esa película. Cuando tienes poco presupuesto y tienes que hacer un largometraje en muy pocos días, tú lo haces todo. Cuando tienes un poco más de dinero, vas dejando a cada uno que tenga su espacio. Y yo lo veía a Gustavo como queriendo hacerlo todo y le decía: “No, ahora no te toca” (risas). Lo maravilloso de él con respecto a los actores es que se centró mucho en nosotros. Tuvimos oportunidad de ensayar mucho, y cosas que salieron en los ensayos improvisando las retomó y las colocó en la película. Eso no es muy habitual, sobre todo cuando tienes un muy buen guion como éste, en el que no quieres cambiar absolutamente nada para que no se te caiga.

–¿Volviste a disfrutar de trabajar nuevamente en nuestro país?

BR: Tengo que decir que me encanta, y me gusta muchísimo Argentina. Me parece que los equipos de filmación argentinos son maravillosos. La verdad es que me he acostumbrado a esta ciudad, y es posible que venga más seguido. En su momento no lo hice porque mis hijas eran pequeñas, pero si se da y me llaman aquí estaré.

–¿Qué proyectos tienen?

EDD: Acabo de terminar de filmar una película que se llama Sangre blanca, que la filmé en Salta. Trabajo con Alejandro Awada, quien interpreta a mi padre, y mi personaje es el de una chica que tiene problemas con las drogas. Su novio muere y eso desencadena todo el conflicto de la película. Y, para el año que viene, todavía no sé qué voy a hacer.

BR: Por mi parte, acabo de terminar de filmar una película que se llama El pacto, de David Victori, en el que trabajo junto a Darío Grandinetti. Comenzamos a filmar el 1 de octubre pasado y tuvimos dos meses de rodaje. Justo la hicimos en el peor momento del conflicto catalán. Justo estábamos ahí en Barcelona viviéndolo todo de primera mano. Y el 2 de febrero estreno en España un film maravilloso llamado El cuaderno de Sara, que rodamos en Uganda. Es una historia sobre dos hermanas, una de ellas trabaja en Médicos sin Fronteras y la otra es totalmente de ciudad y no entiende la vocación de su hermana. En un momento dado ella desaparece, y yo soy la hermana mayor que va a buscarla. Es muy bonito porque es como un viaje por África y su gente muy especial, muy colorido y muy diferente. Y eso es todo por ahora.

–¿Conocen Mendoza?

EDD: Sí, claro. Mirá, mi familia nunca fue de viajar y no tuve la oportunidad de hacerlo con ellos, pero a los 12 años me tocó hacer una gira de Patito feo (2007-2008) y ahí conocí Mendoza. Me acuerdo de que nos llevaron a recorrer algunos viñedos, una especie de mini tour. Y, la verdad, es que me quedé enamorada del lugar porque es precioso. Ah, y hay algo que puedo asegurar porque he viajado por el mundo, y es que la gente de otros países sabe de Mendoza por el vino. Eso es algo muy particular y para destacar: reconocen Argentina como uno de los países que tienen el mejor vino.