Opinión Viernes, 12 de enero de 2018 | Edición impresa

Estudio patrimonial sobre los edificios de la Bodega Arizu - Por Dra. Silvia A. Cirvini

Por Dra. Silvia A. Cirvini Incihusa Ing. civil José A.Gómez Voltan Incihusa - Conicet-CCT Mendoza

La crisis de la vitivinicultura de los años '70 del siglo XX determinó que, grandes establecimientos como Bodegas y Viñedos Arizu, entraran en convocatoria de acreedores.

La crisis fue rápidamente remontada a principios de los años '80 cuando el entonces fuerte grupo empresario mendocino Greco se hace cargo de Arizu.

Pero, a los dos años, nuevamente otra quiebra compromete a la empresa en una intervención nacional hasta llegar a su privatización. El conjunto fue paralizando su funcionamiento hasta su completo abandono. En ese proceso fue declarada Monumento Histórico Nacional.

En 2007, a partir de una solicitud de la empresa Cencosud, ya propietaria de la antigua Bodega Arizu de Godoy Cruz, realizamos con un equipo en Conicet Mendoza una evaluación del conjunto monumental. Es oportuno difundir algunas de las conclusiones.

Dentro del patrimonio arquitectónico de Mendoza, Arizu representa una tipología casi en extinción: los grandes conjuntos agroindustriales vitivinícolas de fines del siglo XIX, resultado de la concentración de importantes capitales y que hoy constituyen enclaves estratégicos en el territorio.

Estos grandes establecimientos que en sus orígenes estuvieron vinculados al territorio cultivado y a los circuitos de comercialización por la red ferroviaria, en la actualidad constituyen enclaves privilegiados en el tejido urbano.

La Bodega Arizu fue el primer gran establecimiento de la empresa familiar fundada por Balbino Arizu (1889). Con sucesivas ampliaciones y modificaciones a lo largo de su dilatada historia, este conjunto monumental en la actualidad ha quedado inmerso en la estructura urbana y, por sus dimensiones y posibilidades, puede admitir usos variados: habitacionales, culturales y comerciales. 

A partir de la descripción y análisis del estado y los daños que presentaban los diferentes edificios, efectuamos la evaluación histórico-estructural y constructiva de cada uno de los cuerpos de bodegas con la finalidad de determinar la viabilidad de su reutilización como espacio habitable. 

Se definieron 11 cuerpos (en su mayoría de varios niveles). Con los datos del relevamiento se modeló matemáticamente cada edificio y se lo sometió a las cargas que inferimos debió soportar durante su vida industrial.

Esta modelación tuvo por único objetivo estimar las posibles respuestas estructurales de los edificios para poder tomar las primeras decisiones y definir en las bases del proyecto qué edificios o parte de ellos había que conservar.

 Paralelamente se recopiló información histórica: gráfica y fotográfica, así como las fuentes secundarias disponibles, lo cual nos permitió entender la evolución y crecimiento del conjunto.

Reconstruimos la evolución general de la bodega y su caracterización en el tiempo de modo de comprender la situación actual, síntesis yuxtapuesta de distintas épocas, modos culturales y evolución de la industria y de la arquitectura y la ingeniería.

La última etapa de la evaluación fue definir las variables de valoración y, luego de un análisis de cada cuerpo, ponderamos cualitativamente cada uno de los edificios en sus respectivos niveles

Conclusiones

La superficie cubierta del conjunto de edificios era muy importante. Además de un valor histórico cultural tenía un alto valor económico. Se analizaron y evaluaron cada uno de los once cuerpos industriales que conformaban el conjunto monumental. Los once cuerpos suman aproximadamente 38.700 m2. 

Sobre el valor histórico cultural, definimos nuestra valoración en cinco variables principales: El carácter único o singular. La tecnología constructiva.

Los materiales. El estado actual de conservación. Los espacios amplios para futuros usos. 

La evaluación cualitativa de esas cinco variables definieron cuatro categorías de conservación: En cinco cuerpos de bodega la conservación era "imprescindible"; en otros cuatro la conservación era "recomendada", mientras que en tres cuerpos la conservación sugerida era "parcial y subordinada" al proyecto integral.

Finalmente la planta baja de tres naves de adobe presentaba conservación "dificultosa" por lo cual sólo se proponía conservar los valiosos subsuelos (cavas) y demoler la parte superior para anexar construcciones nuevas.

En  Arizu es posible identificar diferentes épocas en la morfología de las naves, la expresión arquitectónica de los espacios, las características tecnológicas, los materiales y sistemas empleados.

Las bodegas mendocinas tienen un alto valor como objetos culturales, en tanto son obras "escasas", tipológicamente originales por el carácter único que poseen y por los significados que condensan con relación al pasado de la región.

En segundo lugar, en la región de Cuyo, de alta sismicidad, el hecho de que la gran mayoría de estos edificios sean de muy buena factura de ladrillo cocido y con posibilidades de mejoramiento de la capacidad sismorresistente, es una condición favorecedora y facilitadora con relación a la reutilización de los edificios.