Arquitectura Viernes, 22 de diciembre de 2017

Escuelas proyectadas por el Ing. Miguel Bialet Laprida

A fines de la década del ´20 el gobierno de Mendoza encaró la construcción de edificios escolares en los cuatro puntos cardinales.

Por Arq. Graciela Moretti - Magister en Historia de la Arquitectura y Urbanismo Latinoamericano

El plan se puso en marcha como consecuencia del diagnóstico que había elaborado en 1926 el Ing. Leopoldo Suárez, quien había sido nombrado interventor de la Dirección General de Escuelas por parte del gobernador de Mendoza, Alejandro Orfila. Además la construcción de escuelas tenía no sólo como objetivo reforzar la educación primaria, evitando la deserción escolar, sino también dar un ámbito espacial propicio a los nuevos métodos didácticos de enseñanza que impulsaba la DGE.

Fue así como en cinco cabeceras departamentales de la provincia se inauguraron en los años siguientes las escuelas “Primera Junta” en La Paz, “Galo Lavalle” en Lavalle, “Rufino Ortega” en Malargüe, “Matías Zapiola” en San Carlos y “Vicente López y Planes” en Tunuyán. La serie se completó con dos escuelas alejadas de los centros urbanos: la “Gervasio Posadas” en Barriales, Junín y la “Julio Leónidas Aguirre” en Villa Hipódromo, Godoy Cruz. Todas ellas evidenciaron una nueva imagen en arquitectura escolar, vinculada a una expresión si se quiere más doméstica o pintoresca, alejada del academicismo que había caracterizado a las escuelas anteriores. El profesional que tuvo a su cargo el proyecto de las escuelas primarias que debían representar al nuevo modelo pedagógico, donde la educación debía ser práctica, natural y espontánea, fue el Ing. Miguel Eliseo Bialet Laprida.

Bialet Laprida había nacido en Córdoba en 1885 y era hijo del médico catalán Juan Bialet Massé y de Zulema Laprida, nieta de Narciso Laprida, el diputado por San Juan en el Congreso de Tucumán. Su padre fue un destacado personaje de la historia del cemento y la cal en Argentina, ya que fue el fundador en 1884 de la fábrica de cales hidráulicas “La Primera Argentina”, en Córdoba, cuya producción fue utilizada en la realización del antiguo Dique San Roque y los canales de riego que se derivaban de él. Al igual que Bialet Massé su hijo trabajó en los inicios y a poco de recibirse de ingeniero geógrafo y posteriormente de ingeniero civil, en reparticiones públicas vinculadas a obras de riego y viales.

En la década del ´20 se trasladó a Mendoza, provincia en donde un siglo antes había muerto su bisabuelo Narciso, durante los enfrentamientos de la Batalla del Pilar. Además de las obras escolares que proyectó, participó de varios peritajes, siendo uno de los más relevantes el que hizo junto al ingeniero Héctor Andino para determinar la trayectoria del disparo que recibió Carlos Washington Lencinas y que le ocasionó la muerte en noviembre del ´29. Años más tarde Bialet Laprida llegó a ocupar el cargo de director de caminos en la Dirección Provincial de Vialidad.

La empresa alemana que construyó las escuelas

La empresa constructora de capitales alemanes F.H. Schmidt construyó las escuelas primarias provinciales que proyectó Bialet Laprida. La compañía cuyo apoderado y presidente era el ingeniero Ludwig Freude había ganado en 1927 la licitación para la construcción del palacio de Gobierno que se iba a realizar en la Plaza Independencia, a partir de un concurso nacional. Además la empresa había realizado ya en Mendoza varias obras privadas para Miguel Escorihuela Gascón y algunos directivos del establecimiento vitivinícola. Entre otros, el Pasaje San Martín inaugurado en 1926, la ampliación de la Bodega Escorihuela y la Casa Herrero, actual Escuela 4-148 “Manuel Belgrano”. La empresa era especialista en construcciones con modernas tecnologías para la época, utilizando en sus obras cemento que importaban de Alemania y bloques de cemento, lo que les aseguraba una larga durabilidad.

El diseño de los edificios respondió, como se señaló, a un nuevo esquema de edificios escolares, diferente al de las tradicionales “escuelas-palacio” con pórticos y columnatas de impronta clásica. Las escuelas se organizaron a partir de un esquema general, articulando bloques de dos niveles con pabellones de un nivel y patios. Cada conjunto se fue adaptando a los diversos terrenos donde se implantaron y al propio entorno. Algunas ocuparon terrenos urbanos en esquina, como fue el caso de las escuelas de San Carlos, Tunuyán o Malargüe. Otras se instalaron en conjuntos de mayores superficies, y por ello tuvieron jardines que los antecedieron como fue el caso de las escuelas de Godoy Cruz, Junín y La Paz (inaugurada el 26 de agosto de 1928). El lenguaje expresivo que adoptaron y que hasta hoy las caracteriza combina rasgos del pintoresquismo inglés con sus cubiertas inclinadas, balcones y una rica articulación volumétrica.

Varios de los edificios han sido refuncionalizados con otros usos, como es el caso de los edificios de Malargüe (Concejo Deliberante) o de San Carlos (Comisaría 18°). Por sus características morfológicas pero también por la historia relacionada con sus impulsores y hacedores la serie de escuelas que se construyeron en puntos tan distantes de la provincia contribuyeron en el plan de mejorar la educación primaria. Cada uno de los edificios tiene un alto valor histórico ligado a los establecimientos escolares que se instalaron en ellos. Pero además la riqueza de las escuelas está dada por haber formado parte de una serie de arquitectura escolar, de un conjunto que reflejó las transformaciones pedagógicas, a través de un prototipo diseñado y construido siguiendo ideas y tecnologías novedosas.