Más Deportes Opinión Sábado, 11 de noviembre de 2017

En el nombre del juego

La FIFA y el Sindicato sellaron un acuerdo para que los jugadores pueden dejar un club. Desde la reivindicación sindical a la

Por Maxi Salgado Editor de Más Deportes (msalgado@losandes.com.ar) @maxisalgado

Entre las grandes conquistas del fútbol, si mencionar otras cuantiosas pérdidas, está la defensa del derecho de los jugadores, quienes son en verdad los protagonistas del espectáculo. Aunque -en más de una oportunidad- nos olvidamos de ello y hacemos que técnico y dirigentes tengan un rol más ponderante, como si fueran ellos los que definen un partido en el campo de juego.

Es por ello que fue un bálsamo, para todos los ‘trabajadores del balompié’, el anuncio de que los jugadores de fútbol tendrán ahora la capacidad de abandonar aquellos equipos que retrasen el pago de sus salarios o no los traten correctamente, convenio que sellaron la FIFA y el Sindicato de Futbolistas.

Se terminará así la fiesta de muchos dirigentes que los contrataban por las dudas y que después los maltratan sin miramientos. Así se le dará a los jugadores el respeto de cualquier trabajador.

Actualidad candente
Las nuevas reglas anunciadas permitirán a los futbolistas cancelar sus contratos y fichar con otros clubes en caso de no recibir su salario correspondiente por dos meses o si los empleadores caen en abusos, como ordenarles que entrenen separados del resto del plantel. 

Este “convenio” también podrá tener su costado negativo, porque los ‘directivos’ se pondrán en la misma tesitura y podrán desvincular a jugadores con el argumento del bajo rendimiento como paso, esta semana, en Maipú. Federico Almerares, Agustín Vistarop y Julián Carabalí se quedaron sin trabajo cuando los Libros de Pases están cerrados.

Tampoco faltará aquel dirigente que le llene la cabeza a algún jugador para que pida su liberación del equipo y acepte su oferta para cambiar de institución. De todas maneras, esta acción impulsada por la FIFA le permitirá a los dirigentes serios a destacarse y dejar en evidencia a aquellos que hacen mercadeo.

Por ejemplo, durante la semana se conoció que Barcelona de Ecuador tiene varias demandas en la FIFA presentadas por los futbolistas que no cobraron lo que les debían en su momento, una práctica muy habitual en el fútbol. Entre esas denuncias está la del mendocino Nicolás Olmedo, patrocinado por Godoy Cruz Antonio Tomba (club que desde hace un tiempo es prolijo en lo económico). Los ecuatorianos deben 370 mil dólares por el pase del volante que vistió -en 2013- la camiseta de “Los toreros”.

Según trascendió el acuerdo estaba por firmarse, pero Godoy Cruz no aceptó la propuesta del Barcelona de Ecuador y el conflicto aún sigue.

Con números fríos

Un estudio de 2016 reveló que 41% de los miles de jugadores encuestados había recibido su salario de forma irregular durante los dos años anteriores a la encuesta. En la última década, futbolistas de ligas como la argentina o la española han realizado huelgas por falta de pago; y eso que en nuestro país hubo un tiempo en el que el gobierno solventó millonariamente los campeonatos de fútbol.

Una actividad que se presenta como deportiva, pero que en la práctica es un negocio. Transacción que está llevando a que se busquen cambios para darle carácter de show y así pueda ser más atractivo para la televisión. Mendoza es parte de esta situación, porque en el torneo Sudamericano Sub 15 (que comparte con en San Juan), se esta probando jugar con cinco cambios y también que un jugador pueda ser ‘suspendido’ temporalmente como ocurre en otros deportes (como el hockey césped o el hockey sobre patines).

No debemos olvidarnos del VAR. La asistencia tecnológica a los árbitros que ya trajo bastante polémica en la Copa Libertadores y que en Alemania también quedó en la picota. De hecho, echaron al responsable por haber favorecido al club del que es hincha y se agiganta el fantasma de que se puede manipular resultados a través de la libertad de pedir o no la intervención de la herramienta televisiva.

Atentos a otros cambios
La innovación parece no tener marcha atrás y más teniendo en cuenta que hasta el tenis, el único deporte sobrevivía a los embates de la televisión sobre el cuestionamiento por las extensas transmisiones, probó en el Masters de Promesas un sistema de sets a cuatro games.

Además se experimentó que en el marcador del game no existe la ventaja. Es decir que el juego se define al siguiente punto (sin los dos tantos de diferencia). Los partidos comienzan cinco minutos después de que el segundo jugador entra en la cancha.

Cuando el saque de un jugador toca la red y pica en el cuadro de servicio rival, no se detiene el punto. En lo que respecta a dicha regla, en el circuito actual, cuando eso sucede se repite el servicio correspondiente. Además se permitió a los jugadores comunicarse con sus entrenadores “en ciertos momentos del partido”.

Que lindo sería que volviéramos a hablar de juego, con todo lo que significa ese término y que los protagonistas vuelvan a ser los protagonistas y no conejillos de indias.