Turismo Domingo, 8 de octubre de 2017

El viajero lector: dejar la zona de confort y salir...

Por María Emilia Iniesta

Todo comenzó un día cuando, tomando mates con una amiga, salió la idea de dejar nuestra zona de confort y nuestras rutinas para irnos a Irlanda a estudiar inglés. Rápidamente otra amiga se unió al plan. A partir de ese día empezó a cambiar nuestras vidas. Nuestro viaje se inició con muchas dudas e inquietudes. 

Llegamos a Irlanda para empezar nuestro curso de inglés de 3 meses. Mientras estudiábamos, conocimos lugares maravillosos dentro del país como Belfast y Galway; trabajamos para poder cubrir algunos gastos y conocimos gente increíble de toda parte del mundo. Entre ellos, al amor de mi vida, un italiano con el que actualmente sigo en pareja.

Luego de Irlanda las cosas cambiaron. Mis amigas se fueron a España a probar suerte y yo me fui con mi novio a Alemania. Cada oportunidad que teníamos con mi amiga o con mi pareja aprovechábamos para viajar. Íbamos sin mucho plan, sabiendo los lugares pero no sabiendo cuándo ni qué hacer. Fue lo mejor del viaje, ir sin rumbo, quedándonos más tiempo en ciudades que nos dejaban sin palabras y pasando más rápido por ciudades también hermosas pero más pequeñas. Recorrimos la mayoría de las cosas caminando.

Nos perdimos un montón de veces pero por eso conocimos lugares no turísticos que valían la pena. Lo que más nos gustó fue el Este de Europa. Fuimos en época navideña y, a pesar del frío que hacía, la decoración de los lugares hacían que valiera la pena caminar horas y horas. También anduvimos por España y Portugal, dos países de los más bellos.

La famosa París: a pesar de temer un acto de inseguridad, su torre Eiffel nos dejó impresionados. Sacamos muchas fotos para recordar cada uno de los lugares pero las mejores imágenes quedarán en nuestras retinas para siempre. 

Definitivamente, luego de un año de estar afuera, viajando y trabajando para poder conocer lo más que se pudiera, llego a la conclusión que no hay cosa más linda que salir de la zona de confort y conocer algunas ciudades de este maravilloso mundo. Conocer gente nueva y llegar a tener amigas en cualquier parte del planeta. Tratar de comunicarse en otro lenguaje y llegar a aprender alguna palabra.

Conocer las culturas y así entender cómo funciona este mundo. Son experiencias que, echando raíces y estando anclados en el mismo lugar, no se pueden entender. Fueron momentos felices gracias a mis amigas y a mi novio, el que quiero tener para toda la vida.