Policiales Miércoles, 14 de febrero de 2018 | Edición impresa

El triple crimen de Guaymallén, otro caso de violencia sin control

El autor de los 3 asesinatos en Guaymallén tenía denuncias por violencia de género. Llevó a cabo la masacre para después matarse.

Por Eduardo L. Ayassa y Carla Romanello - eayassa@losandes.com.ar

Mendoza en general y los vecinos del barrio Escorihuela de Guaymallén en particular, despertaron este martes 13, último día feriado del fin de semana largo, con la peor noticia. 

Una casa de la primera cuadra de la calle Barcelona que había sufrido un incendio (se quemó el 40%) en la madrugada, tuvo como macabro propósito final el ocultamiento de un triple homicidio.

Las víctimas fueron identificadas como María Soledad  Bueno (25), su hijo Lautaro Valentino Vega (7) y su madre Mónica Outeda (51), que murieron no por inhalación de monóxido de carbono, como se pensó inicialmente, sino como consecuencia de los golpes ejecutados con fuerza y saña por un hombre al que, en pocas horas, se identificó como José Patricio Molina (39).

 

Para agregarle dramatismo a la historia, luego se supo que el hombre, que se hacía llamar José Giménez, terminó ahorcándose a varios kilómetros de distancia del lugar de su locura asesina, en la casa de un familiar ubicada en Colonia Bombal. Pese a que fue rescatado con signos vitales y trasladado en una ambulancia hasta el hospital Central, murió a los pocos minutos.

Este espectacular final ya el homicida se lo había anticipado a una ex pareja: le comunicó -vía whatsapp- "me mandé una cagada… maté a tres personas".

 

Puertas afuera

La calle cerrada por fuerzas policiales mostraba a vecinos y algunos familiares que no lograban recuperarse de la noticia. Unos hablaron, prefiriendo el anonimato, de un hombre "por lo menos violento"; otros, como Rosa, suegra del hermano de Mayra, aseguró que la familia veía a Molina como una persona "no muy cuerda". 

En el otro extremo estaban las compañeras del jardín María, donde señalaron (a Giménez) como una "persona amorosa y normal". También colaboraron con la Justicia al entregarle un video de la fiesta de fin de año, donde se ve al autor de los tres crímenes.

 

Puertas adentro

No hace mucho, unos 5 meses, María Soledad Bueno, conocida en el barrio por el apodo de "Mayra", maestra de nivel inicial, llevó a vivir a su casa  a “José Giménez”, un hombre de 39 años de edad que se dedicaba a manejar un remise.

La joven compartía la vivienda con su madre, que ofrecía sus servicios de peluquera, y con su hijo de una relación pasada, hecho que habría motivado un pedido ante la Justicia, por parte del progenitor del niño, para que el tal "Giménez" abandonara la vivienda, aportando el argumento de que hacía "como 30 días que quería ver al niño y no podía".

 

Si bien no hay testigos directos de lo ocurrido puertas adentro, pareciera que ese reclamo alteró la convivencia de la pareja y le pidieron al hombre que se fuera.

Por eso los vecinos cercanos a la vivienda dijeron ante los medios haber escuchado "ruidos y gritos", previo a que las llamas los alertaran del incendio.

Sin embargo, a esa hora ya había tres personas muertas.

 

Violencia sin límite

De las dos mujeres, Mónica Outeda fue la que recibió múltiples golpes. Uno de ellos le quebró la base del cráneo, mientras que otro le fracturó el húmero de uno de sus brazos. Por su parte Mayra, también presentaba golpes, que afectaron principalmente su rostro, lesiones que también sufrió el menor, pero al que además se intentó estrangular.

En principio, en la inspección ocular realizada en la casa donde ocurrió este terrible hecho no se encontró elemento alguno que podría haber sido utilizado por el homicida. Sin embargo, se descartó que haya sido un arma blanca, inclinándose los investigadores por un palo o hierro, tal vez con algún filo o clavo que contribuyó a hacer sangrantes las lesiones.

 

Y aquí vale aclarar que estos datos preliminares se completarán con los estudios del Cuerpo Médico Forense, que determinarán la hora de las muertes y la mecánica utilizada por el triple homicida, según lo explicado por la fiscal Claudia Ríos pasado el mediodía, a cargo de la instrucción desde la madrugada, apenas conocido el hecho, repartiendo su personal de homicidios entre la casa de la calle Barcelona y el domicilio de la Colonia Bombal, atendiendo además, junto al grupo de asistencia a las víctimas, a los familiares en la Oficina Fiscal 19 de Rodeo del Medio.

La calificación impuesta desde la Fiscalía fue de homicidio agravado por femicidio (por la  muerte de Mayra) y homicidio simple en dos hechos (por el niño y su abuela), a lo que se le suma el hurto de dos celulares y algo de ropa.

 

Para la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a través del Registro Nacional de Femicidios, durante el año 2016 (el trabajo de 2017 aún no está terminado) Mendoza es la tercera provincia con más casos de femicidio (21), superada sólo por Buenos Aires (90) y Córdoba (23). Los datos corresponden a las causas que fueron judicializadas.

El registro es realizado desde 2015 por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema e incluyó por primera vez a mujeres trans y travestis asesinadas (5 en Mendoza).