Mundo Sábado, 7 de octubre de 2017 | Edición impresa

El tiroteo de Las Vegas puede cambiar las tácticas policiales en EEUU

El patrón de los ataques de tiradores solitarios es que disparan a nivel del suelo y desde cerca.

Por Richard A. Oppel Jr. De The New York Times

El tirador experto y entrenado que disparó desde lo alto de la torre de la Universidad de Texas en 1966 fue el autor de la primera experiencia de muchos estadounidenses con un ataque masivo, pero casi todos los tiroteos a gran escala desde entonces -incluyendo los de Sandy Hook y Orlando- han ocurrido a nivel del suelo mientras el asesino dispara a una distancia relativamente corta.

Un resultado: aunque los tiroteos masivos se hicieron más frecuentes y los departamentos de policía expandieron su entrenamiento para confrontar a un hombre armado, por lo general se capacitaba a los policías en asaltos en espacios cerrados en los primeros pisos de escuelas, centros comerciales y edificios de oficinas.

Luego ocurrió lo de la noche del domingo pasado, cuando un hombre armado, identificado como Stephen Paddock, abrió fuego desde el piso 32 de un hotel de Las Vegas hacia una multitud que estaba en un concierto a aproximadamente 457 metros de distancia. Por lo menos 59 personas murieron y otras 500 resultaron heridas.

Jefes de los cuerpos de seguridad, tanto retirados como en funciones, al igual que otros expertos, predicen que el tiroteo del domingo alterará el entrenamiento en muchas fuerzas policiales para incluir en mayor medida un enfoque en la amenaza que representan los francotiradores que tiran desde edificios altos y otros que asesinan desde grandes distancias.

“Esto es un cambio de paradigma”, dijo John Urquhart, alguacil de King County, Washington, que incluye a Seattle.

Aunque los departamentos de policía continuarán ofreciendo capacitación para enfrentar los tiroteos masivos que siguen el patrón más común, en el que el hombre armado está bastante cerca de sus víctimas, Urquhart dijo que el ataque de Las Vegas podría tener un impacto similar al de la masacre de Columbine ocurrida en 1999.

Ese tiroteo llevó a capacitar de nuevo a los patrulleros con el fin de prepararlos para enfrentar a un hombre armado aunque la masacre estuviera ocurriendo, en lugar de esperar a un equipo de élite de armas y tácticas especiales (SWAT, por su sigla en inglés).

Sin embargo, las opciones para abatir a francotiradores que tiran desde edificios altos y cuentan con armas tipo asalto son limitadas, dijo Urquhart, quien añadió que su departamento no se había enfocado en ese tipo de amenazas hasta la fecha porque los tiroteos masivos habían seguido un patrón diferente.

Comentó que, en cambio, se habían concentrado en el entrenamiento para combatir tiroteos masivos en escuelas y estructuras más pequeñas. No hay soluciones fáciles para detener a alguien que está disparando desde una altura alta, como el tirador de Las Vegas, agregó.

 

 

“¿Cómo haremos evolucionar nuestras tácticas para abatir a un tirador así? No estoy seguro de que haya alguna forma de hacer eso, para ser sincero”, dijo Urquhart. “Supongo que la mejor y más rápida forma de atraparlo es subir las escaleras y sacarlo, como si estuviera en el primer piso”.

Algunos departamentos de policía más grandes y urbanos ya dan capacitación para combatir a un hombre armado que tire desde cierta altura, dijo Mark Lomax, quien estuvo a cargo del entrenamiento para la Policía Estatal de Pensilvania y después fue director ejecutivo de la Asociación Nacional de Oficiales Tácticos.

Después de la masacre de Las Vegas, “habrá mucho más énfasis en situaciones fuera de alcance, ya sea desde una torre alta o un puente”, dijo Lomax, quien ahora es presidente ejecutivo de Lancer Cobbs, una empresa de consultoría asentada cerca de Filadelfia.

El tiroteo en la Universidad de Texas, en el que Charles Whitman mató a 15 personas e hirió al menos a 31 más usando todo un arsenal conformado por rifles, pistolas y una escopeta antes de que la policía llegara a la cima de la torre y lo matara, no fue el único tiroteo anterior de importancia desde una gran altura.

En 1976, Michael Soles mató a 3 personas e hirió a 8  más desde el piso 26 del Holiday Inn en Wichita, Kansas; habría alcanzado a más si no hubiera sido por la rápida respuesta que terminó con la matanza después de 11 minutos. Los policías hirieron a Soles, quien luego fue declarado culpable de asesinato en primer grado y sentenciado a cadena perpetua.

Conforme los tiroteos se volvieron más sangrientos y frecuentes, los departamentos se fueron entrenando para las amenazas según su evolución, ya fueran tiroteos en escuelas, como el de la preparatoria Columbine en Colorado, donde 13 personas fueron asesinadas, y el del Virginia Tech, donde un atacante asesinó a 32 personas en 2007, o en restaurantes como la cafetería Luby’s en Killeen, Texas, donde murieron 23 en 1991, y un McDonald’s en San Isidro, California, en el que fueron asesinadas 21 personas en 1984.

Los expertos señalaron que no había opciones sencillas para eliminar a un francotirador desde lo alto que tiene mucho armamento. Un problema es simplemente ubicar al tirador. Los policías que entraron el domingo al Mandalay Bay Resort y Casino en Las Vegas, donde Paddock se había alojado, batallaron en primer lugar para descubrir en qué piso se encontraba.

Vencer a un hombre armado que tira desde una posición elevada siempre es más difícil. “Cuando tú estás a mayor altura, la gente a nivel del suelo que trata de llegar a ti está en desventaja”, afirmó Ronal Serpas, el anterior jefe de policía de Nueva Orleans y Nashville, quien es profesor de la Universidad Loyola en Nueva Orleans.

Algunos expertos ya temen que otro posible tirador que haya visto la devastación en Las Vegas intente usar una táctica similar.

“Casi todos los atacantes que han realizado tiroteos en escuelas desde Columbine han tomado esa masacre como referencia. Sabemos que se estudian entre sí”, dijo el sargento A.J. DeAndrea, del Departamento de Policía de Arvada en Colorado, quien estuvo en el cuerpo de élite de armas y tácticas especiales durante 16 años, parte de ese tiempo como el líder del equipo, y participó en la respuesta de los cuerpos de seguridad en Columbine y otros dos tiroteos en escuelas.