Opinión Miércoles, 10 de enero de 2018 | Edición impresa

El derecho animal y su vínculo con las problemáticas del ámbito social - Oscar A. Mellado

Por Oscar A. Mellado - Apoderado de Asoreva y Abogados Animalistas

Queremos referirnos a la lucha que muchas entidades entablamos con respecto al bienestar animal y a ciertas posiciones que parecen indicar que los derechos de los animales deberían pasar a un segundo plano frente a otras inequidades que se registran en la sociedad, como la violencia intrafamiliar o la situación de los jubilados.

Sin desmerecer, y por el contrario respetando mucho estos dos últimos temas mencionados, queremos hacer referencia al que consideramos el mayor desacierto de esas posiciones, originadas en un profundo desconocimiento de nuestra actividad como hombres y mujeres del Derecho.

El ordenamiento jurídico argentino constituye un conjunto normativo que conforma un todo orgánico y sistematizado. El mismo abarca y regula una multiplicidad de materias, públicas y privadas, tales como la administrativa, civil, penal, tributaria y comercial, las que son reguladas en forma conjunta y simultánea, a fin de armonizar las distintas instituciones que conforman cada una de estas ramas del Derecho. Sostenemos que no existe en modo alguno prioridad o superioridad de una rama jurídica frente a otra. Así, el Derecho Penal ha avanzado sobre los delitos informáticos, mientras que el Derecho Civil ha ido regulando nuevas realidades, tales como la tutela de los consumidores o la regulación de los barrios privados y conjuntos inmobiliarios. 

Sujetos de derecho

Ambos institutos eran desconocidos para la generación que nos precedió, sin que nadie haya cuestionado esos avances bajo el pretexto de las numerosas necesidades insatisfechas de nuestra sociedad, tales como la pobreza, la desocupación o la inseguridad. Del mismo modo, ha surgido el

Derecho Animal como una rama autónoma dentro del universo jurídico, partiendo desde una premisa que en la actualidad resulta indubitable: los animales son sujetos de derechos y deben gozar de la tutela de las leyes.

Esto es, en definitiva, nuestro objeto de estudio y trabajo. Como ya señalamos, el Derecho es un todo unificado, abarcando todas y cada una de las problemáticas. En materia jurídica no hay prioridades. Todo fenómeno social debe ser estudiado a fin de lograr su más eficiente regulación.

Transversalidad

La problemática de los menores, así como la violencia intrafamiliar, es muy compleja y por tanto, tiene sus propios operadores jurídicos específicos.

Se realizan congresos y jornadas en materia de familia y hay tratadistas del Derecho de Familia, además de una diplomatura al respecto. Si la sociedad entiende que estos actores fallan, es a ellos a quienes se les debe reclamar.

La violencia, en tanto fenómeno social, aparece como compleja y transversal. La complejidad del fenómeno está dada por la multiplicidad de causas que lo generan. La transversalidad implica que este fenómeno comprende tanto la violencia hacia las personas así como el maltrato y crueldad hacia los animales. Numerosos estudios han concluido que quienes ejercen violencia hacia los animales tienen una clara tendencia a trasladar esta conducta violenta a sus relaciones familiares e interpersonales.

Asistimos a un momento histórico, en el cual es la misma comunidad la que clama por la existencia de actores sociales que traten estas problemáticas, que den respuestas a los casos de maltrato y crueldad animal tanto en nuestros Tribunales, así como la modificación de las leyes actuales, las cuales si bien han sido de gran importancia para nosotros, hoy han devenido insuficientes a la hora de dar respuesta a los casos tan aberrantes que han acontecido contra los animales.