Opinión Miércoles, 6 de diciembre de 2017 | Edición impresa

"El Bicentenario del Asalto al Morro de Talcahuano" - Por Eduardo Giro

Por Eduardo Giro - especial para Los Andes

Al cumplirse el bicentenario del asalto al Morro de Talcahuano, la noche del 6 de diciembre de 1817, es importante que recordemos el hecho y que el pueblo de Mendoza conozca acerca de este heroico episodio de nuestra lucha patria.
Estando el Ejército Unido estacionado en Concepción bajo las órdenes del Gral. O'Higgins, se esperó cinco meses para que se dieran las condiciones a fin de poder atacar al importante bastión donde se refugiaban las tropas realistas que quedaban en territorio chileno las que, a punto de recibir refuerzos desde Lima podían, como así sucedió luego en Cancha Rayada, complicar a las fuerzas patriotas que ocupaban todo el centro del territorio chileno, ya bajo gobierno trasandino, con bandera chilena y comenzándose a preparar la próxima Campaña al Perú.
La División del Sur, integrada la parte argentina por dos Escuadrones de Granaderos, el Batallón n° 11 de Infantería y parte del n° 7, estaban bajo el mando del entonces Coronel Juan Gregorio de Las Heras, con una pequeña sección de artillería. También integraban el Cuerpo los recientemente creados batallones n° 1 y n° 3 (Arauco ) del Ejército de Chile y los Cazadores de Freyre.
En una desacertada decisión se entrega el mando de las tropas a un general napoleónico francés que había llegado a América: Miguel Brayer, lo que resultó nefasto para la causa patriota.
La península de Tumbes, que es la que conforma la Bahía de Concepción donde recalaban protegidos los barcos realistas, se une a tierra firme por un istmo de poco más de un kilómetro de ancho. En ese terreno encontramos zonas anegadizas y una línea de cerros y promontorios que estaban muy fortificados por el experimentado general José Ordóñez, jefe de la Plaza.
En su extremo este, sobresalía el llamado Morro y a sus pies estaba el único paso de acceso al interior y por lo tanto a la Base de Talcahuano. Este paso estaba protegido por gran foso anegado y un puente levadizo. Hacia el Pacífico, se presentaba el cerro San Vicente con menor protección defensiva. El plan ideado por el Coronel Las Heras y compartido por O'Higgins era el de atacar por San Vicente y luego hacer un movimiento envolvente sobre Talcahuano.
El general francés, precedido de equivocada fama, prefiere atacar por el Morro, aduciendo que era más difícil pero más directo. Se le consulta al general San Martín, que estaba en Santiago, el cual responde que dado su alejamiento del terreno y sin conocimientos suficientes considera que la decisión deben tomarla los jefes presentes.
Las Heras, en quien caía la mayor responsabilidad, aun a sabiendas de las dificultades y sintiendo tocado el honor y coraje de las fuerzas patriotas, acepta el desafío. Se conviene que por el flanco izquierdo atacaría la columna del coronel Conde, en función más bien distractiva. El ataque al Morro comienza con alguna demora aproximadamente a las 3 horas y, al llegar al foso, se encuentran con fortísimo fuego realista que los detiene.
Aparece aquí el temple de los oficiales patriotas quienes, a pesar de la viva metralla, arremeten con tal ímpetu que cruzan el foso a arrollar a las tropas que ocupaban el Morro, donde de los 200 hombres que lo defendían se salvaron sólo 16.
Al tomar el mismo, estalla el grito "Viva la Patria", señal para que cargaran los Granaderos a caballo, y se produce aquí una confusión pues los atacantes son barridos por metralla de baterías de cerro del Cura, paralizando este ataque e impidiendo la penetración de la caballería al interior de la península y al caserío de Talcahuano.
Al amanecer las tropas de Las Heras se hallan posicionadas triunfantes en el Morro emblemático, pero a merced del fuego intensísimo de los más de 70 cañones emplazados en los cerros circunvecinos. En esa madrugada ya habían sido batidos los valientes jefes patriotas Correa, Bauchef, Videla y Boedo.
Imposibilitados de avanzar en esta encerrona, las tropas de Las Heras, en cuya primera línea estaba el glorioso 11 de Infantería, se defienden a sangre y fuego hasta que llega la orden de retirada.
Aparece aquí el momento épico cuando las tropas inician su repliegue formadas y en orden, mientras los tambores y clarines de la heroica banda militar no deja de ejecutar sus sones marciales. Imaginemos argentinos y chilenos ese cuadro majestuoso de retirada de estas tropas vencedoras, conmovedor.
Ello nos obliga a cada argentino que hoy se encuentre frente a la Banda Militar del Regimiento 11, bautizada luego Talcahuano, a inclinar su cabeza en señal de respeto a los héroes del Morro, donde quedaron 150 soldados de la patria.
Sirvan estos breves renglones para homenajear con su recuerdo a las heroicas tropas patriotas que, con su valentía, arrojo y sangre derramada, nos legaron nuestras actuales patrias soberanas.