Arquitectura Domingo, 25 de marzo de 2018

Domótica en viviendas: el futuro ya llegó

Uno de los grandes avances tecnológicos de los últimos tiempos lo ha aportado la domótica.

Por Arq. Carlos A. Grisolía - Director de CETArq, arqgrisolia@cetarq.com.ar

La domótica (domo=casa, tica=automatización) se presenta en estos días, amigando el avance de la electrónica y la informática con la arquitectura tradicional, y sobre todo, facilitando el uso del espacio físico habitable al usuario, tornándolo más confortable y placentero.

En este 2018 abordaremos esta temática, pero con aristas de aplicabilidad práctica en la arquitectura habitacional. Lejos de aquellos primeros esbozos de implementar la informática y la electrónica en grandes edificios y centros comerciales, hoy la tecnología digital permite un uso más sencillo instalándose en la vivienda como principal objetivo.

La domótica es la ciencia que aplica las innovaciones tecnológicas en nuestras viviendas y edificios, proporcionando de este modo una automatización para conseguir:

- Mejorar el confort

- Aportar más seguridad

- Crear nuevas formas de comunicación.

- Agregar valor a las construcciones

- Reducir el consumo energético, haciendo más sustentable la arquitectura.

La aplicación de la domótica contribuye a mejorar la calidad de vida de los usuarios, facilitando las tareas cotidianas en el hogar o en nuestro puesto de trabajo, o favoreciendo la accesibilidad de personas discapacitadas. Las ventajas de contar con sistemas de automatización en viviendas son tres:

- Ahorro energético

- Confort

- Seguridad

Estos tres puntos, a los que se aboca la aplicación de la domótica, se hacen cada día más importantes para el usuario medio, ya que el ahorro energético es un objetivo al que se apunta en cada casa a la hora de la compra de electrodomésticos con bajos consumos eléctricos, pero que brinden el confort deseado. Y en cuanto a la seguridad, sin dudas es una prioridad en estos tiempos que corren.

Alguna de sus aplicaciones prácticas nos permiten ciertos beneficios, como:

- Gestión de la climatización, manteniendo la temperatura deseada, mediante activación y desactivación del acondicionamiento de aire.

- Control de aberturas y persianas, pudiendo operarlas de forma automática mediante una célula detectora de luminosidad, e incluso gobernadas por una estación meteorológica que detecte vientos fuertes, lluvia, etc.

- Gestión de la seguridad, abarcando distintos tipos de riesgos como: sistemas de alarmas técnicas (inundación, gas, caída de tensión, incendios, etc.), sistemas antirrobo y alarmas médicas.

- Activación de los sistemas de iluminación artificial por presencia, por programación horaria, por cantidad de luminosidad ambiental y regulación de la intensidad de flujo luminoso.

Las innovaciones tecnológicas siempre han sido aplicadas y utilizadas en las viviendas. Su incorporación ha contribuido a cambiar desde las relaciones familiares hasta la estructura de la ciudad. Recientemente la domótica, o el uso y adopción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el hogar, está empezando a inducir cambios en el uso y la función de la vivienda, acentuando las alteraciones en la percepción del espacio-tiempo que ya se detectan en otras instancias de la vida cotidiana. 

En el caso específico de la domótica, las alteraciones incluyen cambios drásticos asociados al surgimiento de redes de electrodomésticos, viviendas interconectadas accesibles desde Internet y nuevas funciones del lugar de residencia; junto a la presencia virtual y la incorporación de nuevos objetos-sistemas, como los robots. Se podría decir que estamos en las primeras fases de la vivienda mediada fuertemente por lo digital.

La automatización de los espacios es un tema que cada día va cobrando más fuerza, no sólo porque tiene un ingrediente tecnológico del cual nadie puede ser ajeno, sino porque está creada para facilitar la vida y generar ahorros importantes que incluso tienen efectos visibles en el medio ambiente. La velocidad con la que avanzan las tecnologías aplicadas a la domótica, es arrolladora. En pocos años la evolución ha llegado a niveles insospechados.

Por supuesto, no todas son rosas. El contar con sistemas interconectados a Internet para la automatización de la vivienda conlleva ciertos riesgos. La nunca lejana probabilidad de “hackeo” del sistema, puede generar en el usuario cierta desconfianza a la hora de optar por consumir estos sistemas. Sin embargo, en el balance final los beneficios siempre son más que los posibles perjuicios.

Sobre estos temas y sus muy amplias derivaciones se basarán las notas de este 2018 en esta columna. El futuro ya llegó. El arquitecto hoy debe pensar en términos de diseño integral, sumando al proyecto tradicional, la tecnología disponible para la mejora de la calidad de vida de los usuarios.