Salud Martes, 3 de octubre de 2017

Disfunción sexual masculina

El 80% de los casos se debe a causas físicas, y el 20% a factores psicológicos. Es importante consultar con el urólogo.

Cualquier hombre podría experimentar una dificultad sexual en algún momento de su vida. En ocasiones, estas alteraciones en la sexualidad del varón pueden aparecer como consecuencia de algo circunstancial: problemas con la pareja, estrés, o situaciones que restan energía a la vida sexual, como estar cuidando de hijos pequeños o padres de edad avanzada.

Ya se trate de factores externos, factores psicológicos o problemas de salud, lo importante es conocer los síntomas y tratamientos de las principales disfunciones sexuales masculinas y acudir a la ayuda médica y/o psicológica necesaria.

“Es muy importante que el varón haga la consulta con el especialista”, señala el Dr. Joaquín Silva, médico urólogo y director médico de Uroclínica. Y agrega que “habitualmente, el hombre no acude al médico cuando comienza a experimentar una disfunción sexual; y entonces comienza a inhibir  las relaciones sexuales por el daño que siente en su autoestima y por miedo al fracaso durante las relaciones sexuales”.

Alteraciones en la respuesta sexuales

De acuerdo a la Dra. Helen Kaplan (1978, p. 23), se produce una disfunción sexual cuando las reacciones en la respuesta sexual o cualquiera de sus componentes sufren un deterioro. En el hombre - al igual que en la mujer - la primera etapa de la respuesta sexual consiste en la vaso-congestión genital, la que produce la erección debido a la congestión de los vasos sanguíneos del pene. La segunda instancia de la respuesta sexual masculina es el orgasmo, que consiste en una serie de contracciones clónicas involuntarias de la musculatura genital, que va generalmente acompañado de la eyaculación.

En cualquiera de estas etapas de la respuesta sexual se puede producir algún tipo de dificultad o alteración.

Disfunción Eréctil (DE)

Es la dificultad para lograr o mantener una erección durante la relación sexual. Todos los hombres suelen experimentar disfunción eréctil en diferentes momentos a lo largo de su vida, siendo más común en la infancia y en los adultos mayores (tercera edad).

En cuanto a las causas de la DE, el 80% de los casos se debe a cuestiones físicas, y el 20 % restante a factores psicológicos. En muchos casos se advierte una combinación de ambos (razones físicas y psicológicas).

A su vez, entre las causas de las fallas eréctiles ocasionales, las más frecuentes son la fatiga, el estrés y el consumo de alcohol.

Según el Dr. Silva, en la actualidad, “la multicausalidad que se observa en las disfunciones sexuales está relacionada, primero, con el nivel de vida que llevamos, con un alto impacto del estrés, de la ansiedad, del deterioro psicofísico del hombre por las actividades diarias que desarrolla. Y segundo, por la medicación a la que puede estar sometido el varón (hipertensiva) y por las enfermedades co-mórbidas, de las cuales la más importante es la diabetes”.

Causas físicas de la DE

Generalmente, los síntomas de disfunción eréctil de causa física experimentan un comienzo gradual; y pueden manifestarse por:

- Obstrucción arterial.
- Diabetes.
- Trastornos neurológicos.
- Enfermedad del tejido eréctil del pene.
- Cirugía o traumatismo pelviano.
- Efectos adversos de medicamentos.
- Enfermedades crónicas, como insuficiencia renal o hepática.
- Problemas hormonales.
- Alcoholismo o abuso de drogas.
- Tabaquismo.
- Enfermedad de Peyronie (tejido cicatrizal que causa curvatura del pene).

Causas de origen psicológico

Es habitual que los varones que sufren algún problema de origen psicológico experimenten una súbita pérdida de la capacidad eréctil. Las causas psicológicas de impotencia pueden ser:

- Estrés y ansiedad en el trabajo o en el hogar.
- Preocupaciones acerca de un desempeño sexual pobre.
- Problemas maritales.
- Depresión.
- Orientación sexual no resuelta.

La disfunción sexual puede ser una gran fuente de estrés para los hombres, independientemente de las causa que la provoque. Pero también puede tratarse de un síntoma de trastornos cardíacos o diabetes.

En los hombres que padecen disfunción eréctil se advierte también gran angustia o sufrimiento emocional. La habilidad de funcionar sexualmente ayuda a definir el papel del hombre en el mundo, de configurar su identidad; por lo tanto, cuando existe la pérdida de la función eréctil los hombres se ven muy afectados, y es común que aparezcan pensamientos y sentimientos de fracaso, temor al abandono por parte de sus parejas, ansiedad, depresión, angustia, vergüenza, enojo y frustración.

También suelen evitar las relaciones sexuales para olvidar su problema. Esto afecta en gran medida la vida de pareja, y puede provocar sentimientos de ansiedad, enojo o depresión en el otro.  

La consulta con el especialista

Cuando el varón acude a la consulta, el urólogo le realiza un primer examen completo, historia clínica y sexológica detallada, seguida de un chequeo físico y análisis de laboratorio básicos. Luego, el médico podrá solicitar otros estudios complementarios, como el de las erecciones nocturnas y ecografías; que sirven tanto para determinar las causas y la severidad de la condición, como también para definir posibles opciones terapéuticas.

Para el especialista de Uroclínica, “todos estos problemas se pueden solucionar, pero siempre y cuando se realice una consulta adecuada, donde el médico pueda determinar si el hombre tiene una disfunción sexual de origen psicógena o una disfunción sexual orgánica y, a partir de ahí, determinar qué tipo de terapéutica será la más indicada para solucionar el problema lo antes posible”.

Tratamientos

Es posible que el primer tratamiento elegido brinde la solución al problema de DE, pero también puede suceder que el proceso terapéutico requiera acudir a más de una opción.

Cambios en ciertos hábitos (consumo de medicamentos, dejar de fumar) pueden significar un paso importante para reducir el impacto de la impotencia, o incluso para su eliminación.

Otras opciones de tratamiento son:

- Medicación oral, que actúa amplificando el efecto de la estimulación sexual, bloqueando una enzima que se encuentra en el tejido eréctil.

- Asesoramiento psicológico profesional, ya que la disfunción eréctil es frecuentemente el resultado de causas psicológicas y físicas. Por lo tanto, el tratamiento psicológico podrá disminuir la ansiedad, lo que, a su vez, reducirá el impacto y la duración de la condición.

- Dispositivos de vacío, que consisten en la inserción del pene dentro de un cilindro plástico, para ser sometido a un vacío controlado. Una vez lograda la erección adecuada, un anillo de tensión es deslizado hacia la base del pene para mantener la erección, retirando el dispositivo de vacío.

- Medicación hormonal, para reestablecer cualquier tipo de desequilibrio (bajos índices de testosterona, o exceso de prolactina o estrógenos).

- Terapia de inyección, que ayudan a aumentar el flujo sanguíneo y, por lo tanto, a producir una erección.

- Tratamiento intrauretral, que requiere la inserción de un pequeño supositorio medicado en la uretra a través del orificio de la punta del pene, permitiendo que los vasos sanguíneos se relajen, que el pene se llene de sangre, y que se produzca una erección.

- Prótesis peneanas, que consiste en el implante quirúrgico de un dispositivo sólido en ambas cámaras del pene, permitiendo tener erecciones tan seguido como se desee.

- Tratamiento quirúrgico, reservado para aquellos casos en los que el flujo sanguíneo peneano ha sido bloqueado por un daño en el pene o en el área pelviana. El objetivo de este tratamiento es corregir la obstrucción del flujo sanguíneo del pene para que las erecciones puedan ocurrir de forma natural.

Vale destacar que, cualquiera sea el tratamiento elegido, la pareja juega un importante papel de sostén del paciente. Cuando ambas personas de la dupla participan en el proceso terapéutico hay un beneficio mutuo mayor, y los resultados a largo plazo son mejores.