Arquitectura Jueves, 11 de enero de 2018

Confort, seguridad y cuidado del medio ambiente a bajo costo

La domótica está de moda, aunque la mayoría la conoce por su significado: casas inteligentes.

Las casas de hoy pueden accionar ante determinados estímulos y actuar en consecuencia, ya sea encendiendo automáticamente las luces al anochecer, regulando la temperatura del hogar o detectando un escape de gas.

Cuentan con un “cerebro” que conoce el estado de todos los servicios y monitorea las acciones de los dispositivos. El usuario programa el sistema en base a sus deseos, sus gustos y rutina diaria. Puede modificarlo o darle instrucciones a lo largo del día y a la distancia desde su celular.

Si bien es posible ver el estado de cada componente del sistema las 24 horas del día y en cualquier parte gracias a Internet, la idea de la domótica es no estar pendiente de lo que ocurre en el hogar. Es posible programar la casa para que envíe mensajes en el caso de que ocurra un evento anormal ya sea por un problema en el sistema o porque llegó una visita inesperada.

Los expertos recomiendan instalar el sistema durante la construcción de la casa porque, además de ser más sencilla la integración de los dispositivos y mecanismos electrónicos, es más económico. Se puede equipar una casa para el control de luces y ventanas desde U$S 2.000. Una vez que se tiene el sistema instalado, se le pueden agregar controles o modernizarlo. Agregar la domótica al hogar tiene un costo equivalente al 50% de la instalación eléctrica.

En los últimos años, indican, los costos bajaron lo suficiente como para que cualquiera que está construyendo su casa pueda incorporarlo sin afectar el costo total de la obra. Todo depende de la cantidad de equipos que se instalen y los artefactos que se quieran controlar. El valor individual de cada dispositivo de control no excede los U$S 250.

En el caso de cortarse la energía eléctrica, por ejemplo, el sistema enciende luces LED que se encuentran ocultas y sirven como luces de emergencia. Esto sólo ocurre si los ocupantes de la casa están presentes. También se apagan los motores y luminarias que no se utilizan, aumentando la autonomía de las baterías.

Al sistema inteligente se le pueden integrar otros que ya están en la propiedad, como el sistema de alarma. De esta manera se obtienen otros beneficios sin agregar costos, como puede ser leer la información de los sensores infrarrojos de las alarmas, detectar la presencia de personas en la casa, encender las luces en la noche o apagar la luminaria del sector de la casa que no se está utilizando.

Otra manera de combinar recursos haciendo más eficiente y seguro el sistema es utilizar los sensores de detección de gas o humo. El sistema de alarmas avisa a quien corresponda y al mismo tiempo se acciona la ventilación de la casa y se cierra la llave de paso. Todo esto de forma automática.

La construcción de una casa inteligente trae múltiples beneficios a bajos costos, tales como comodidad, seguridad y, especialmente, contribuye al cuidado del medio ambiente. 

Fuente: BIEL Light + Building Buenos Aires 2017