Mundo Domingo, 14 de enero de 2018 | Edición impresa

Con Trump, en un año la venta de armas creció 25%

El incremento se debe a la promoción para empresas del sector en EEUU, a la libertad para adquirirlas y a conflictos bélicos en el mundo.

Por OK Diario y CC

En poco más de un año que el presidente Donald Trump lleva en el gobierno, las empresas fabricantes de armas en Estados Unidos aumentaron sus ventas en 25%, en parte para exportación, por nuevos conflictos bélicos en el mundo, y en parte como resultado de la política del mandatario de fomentar la economía doméstica. 

Según el Departamento de Estado, EEUU cerró el último ejercicio fiscal, que va de octubre de 2016 a setiembre de 2017, con ventas por valor de 41.930 millones de dólares.

Este dato supone un incremento del 24,97 % con respecto al año anterior, el último cerrado por la Administración del expresidente Barack Obama (2009-2017), cuando esta cifra alcanzó los 33.600 millones de dólares.

Si bien es cierto que algunas de estas operaciones se cerraron durante los últimos meses de la presidencia de Obama, resulta innegable que el gobierno de Trump está “procurando promover las ventas en general”, apuntaron fuentes del gobierno.

Una clara muestra de esta nueva política comercial es el significativo aumento de las notificaciones de venta al Congreso de Estados Unidos, que es el órgano que en última instancia debe dar el visto bueno a la venta de armamento no convencional a otros países.

Mientras que entre enero y noviembre de 2016 el Departamento de Estado notificó al Congreso ventas por valor de 58.040 millones de dólares, en el mismo período del año pasado éstas alcanzaron los 80.706 millones de dólares, según un análisis de la organización Security Assistance, que recopila toda la información al respecto divulgada por el Estado. Esto significa un repunte del 39,05%.

En estos momentos, la Casa Blanca trabaja en un proyecto que contará con la participación de diversas carteras del Ejecutivo, con el objetivo de promover la venta de armas a otros países.

“Los departamentos de Estado, Defensa y Comercio -en realidad, todos aquellos relacionados con estos asuntos- están llamados a hacer propuestas para mejorar y acelerar el proceso, con el fin de ver cómo se pueden eliminar regulaciones para así cortar la cinta roja”, admitieron desde la Administración.

Este crecimiento no hubiera sido posible sin la escalada de diversos conflictos internacionales.

A pesar de que el país sigue involucrado en conflictos como la guerra civil en Siria o la lucha contra el talibán, el hecho de que el presidente haya expresado su voluntad de reducir la presencia estadounidense en estos enfrentamientos también ha ayudado a estimular la venta de armamento.

Desde el comienzo de su mandato Trump dejó claro que su intención era ir cediendo el protagonismo en la primera línea de combate a las fuerzas de seguridad locales, lo que ha incentivado la compra de armamento no convencional por parte de países como Arabia Saudí y Japón, preocupado en su caso por la escalada con Corea del Norte.

Asimismo, es “racional” considerar que la aparición de nuevos clientes en la cartera de la industria armamentística responde a las “amenazas” de grupos yihadistas como el Estado Islámico o de países como Corea del Norte, según reconocen desde la Administración.

La nueva política de promover la industria tuvo como su principal operación la venta aprobada el año pasado, por la que Arabia Saudita adquirió 15.000 millones de dólares por un sistema defensivo antimisiles.