Fincas Domingo, 8 de octubre de 2017 | Edición impresa

Cerezas: preocupa la falta de mano de obra

Con la cosecha muy cerca varios productores aseguran que será difícil levantar la producción.

Por Jaquelina Jimena - jjimena@losandes.com.ar

A sólo 30 días para que arranque la temporada de la cosecha de la cereza, el panorama productivo para la fruta se abre prometedor en la provincia.

En los dos oasis donde la cereza es producida, tanto en el Valle de Uco con Tupungato, Tunuyán y San Carlos, como en el Norte con Las Heras, Luján y Maipú, adelantan rindes generosos con calidades buenas para ir planeando la exportación.

Sin embargo, la gran incógnita que hoy atraviesa los paños productivos para los productores de la cereza pasa por tener la suficiente cantidad de cuadrillas para hacer frente a la cosecha y luego las tareas de empaque.

Es que la cosecha de la fruta debe ser manual, ya que si fuera mecanizada podría producir daños en su carne, lo cual la inhabilitaría para lograr su posterior comercialización.

Con el norte de conseguir a todas las cuadrillas suficientes y necesarias, tranqueras adentro los productores de la cereza confiaron en tener la cantidad de gente suficiente para hacer frente a la cosecha que comenzará a fines de octubre.

“El período pico, esto es la época en que necesitamos más personal, lo tenemos en diciembre en el Valle de Uco y lo que hacemos es buscar la mayor cantidad de gente posible”, detalló Alberto Carleti, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Tunuyán. A diferencia de otras frutas que vienen de otras provincias, la cereza se cosecha con mano de obra local porque requiere experiencia y delicadeza.

“Hay que cuidar la fruta y el árbol porque hay que proteger los dardos productivos para no afectar la productividad de la planta. También hay que tener la precaución de cosecharla con su palito. Es un trabajo muy especializado por lo tanto necesitamos de personas de la zona acostumbradas a tener todos los cuidados posibles”, afirmó Carleti.

 

 

 

El dirigente agrícola sureño afirmó que aún es difícil predecir si se producirá o no el faltante de obreros.

“El año pasado no tuvimos faltante de mano de obra. Esta temporada dependerá de qué pase con los otros cultivos. En nuestro caso la cosecha de la cereza coincide con la cosecha del ajo y puede ocurrir una falta de mano de obra”, expresó Carleti.

Si la cosecha de ajo y los obreros que puede atraer para levantarlo es una amenaza, otro tanto es la construcción, sector que también puede abrir un frente de competencia a la hora de tener cuadrillas de cosechadores para la cereza.

Este aspecto fue apuntado por el presidente de la Cámara de la Cereza, Diego Aguilar, de la empresa Río Alara S.A, los que poseen producción de cerezas en Alto Agrelo y Carrodilla y en Los Antiguos, en Santa Cruz.

Como otros productores reconoció que el faltante de personal es un problema con el que deben lidiar y está latente cada temporada. “La construcción conspira contra el agro: quita gente, sobre todo en el segundo semestre. Nunca ha sido sencillo. Veremos cómo se presentan las circunstancias. Las labores agrícolas están más especializadas por lo que también han quedado en un grupo más pequeño de trabajadores” , afirmó Aguilar.

“Es un tema sensible. El 60% del valor de la caja es mano de obra. La cosecha se hace a destajo. Arranca muy temprano y es intensa porque tiene una ventana de tiempo acotada. Una persona puede cosechar en temporada alta unos 200 kilos por día”, explicó Aguilar.

En cuanto el pago es por kilo y, según Aguilar, cada cosechador puede recibir un pago que oscila entre $ 600 y $ 700 por día, o más. Todo depende de la capacidad de cada trabajador para cosechar, las condiciones productivas del monte y hasta la competencia de obreros de otros sectores. Los hombres de la cereza saben que de llegar a enfrentar la escasez de empleados, será el jornal lo que terminará haciendo atractiva la cosecha de la cereza.

 

 

En el caso de Aguilar, si bien admitió que el servicio de cuadrilla está tercerizado en un par de proveedores, esta temporada creen que no tendrán problemas de faltante de mano de obra.

Concretamente la logística es armada por los proveedores, tanto el personal como su traslado, refrigerio y baños químicos. “Exportamos a más de 20 países y tenemos que tener certificaciones de calidad para vender al exterior”, señaló Aguilar. 

 En el caso de Fernando Güizzo, referente comercial de la empresa familiar que produce cerezas en Carrodilla y en Alto Agrelo, apuntó que poseen cuadrillas de cosecha que trabajan a lo largo del año y que hasta el momento no han tenido escasez de trabajadores. 

De cualquier manera reconoció que, por ser manual, la escasez de mano de obra para la cereza es una problemática mundial. De regreso a sus 40 hectáreas de cereza en Luján, el productor afirmó que la cosecha temprana de sus cerezas al inaugurar el calendario no debería abrirle un frente de tanta competencia de trabajadores. 

Sin embargo, en el caso de Aguilar, 2020 es un año que lucirá complicado para sus cerezas, cuando sus montes con 100 hectáreas requieran del trabajo intenso de más de 350 trabajadores abocados en forma intensa para extraer el fruto con cuidado artesanal.