Política Domingo, 8 de octubre de 2017 | Edición impresa

Cambiemos pide a la tropa no confiarse

En el oficialismo temen que las encuestas favorables relajen a los militantes. Cristina cambió de estrategia.

Por Horacio Aizpeolea - corresponsalía Buenos Aires

El viernes fue el último día que la ley electoral permitía la realización de actos oficiales por obras y el gobernante Cambiemos no desperdició la jornada. La campaña bonaerense volvió a contar con un despliegue generoso del presidente Mauricio Macri y de la gobernadora María Eugenia Vidal, que ayer continuó su militancia electoral en Mar del Plata, importante ciudad de la Quinta Sección electoral. 

Una consigna se instaló en el cuartel de campaña del principal distrito electoral del país: “Nada de confiarse; estamos ante una elección reñida”. 

“El dato objetivo es que en las PASO quedamos 20 mil votos abajo y que la elección va a ser muy peleada. Hay que salir a buscar los votos si queremos ganar el 22”, reconoció el jefe de gabinete de Vidal, Federico Salvai. 

El funcionario es, también, la cabeza coordinadora y jefe estratégico de la campaña electoral bonaerense. “Hay una polarización muy grande en la provincia”, admitió Salvai, pareja de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley. “El pasado le está ganando al cambio por 20 mil votos”, sumó su preocupación el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, el radical Manuel Mosca. 

A diferencia de las PASO, las encuestas esta vez le sonríen a Cambiemos. Pero esos tres o cuatro puntos de diferencia a favor de Bullrich, se relativizan cuando los encuestadores admiten varios puntos en el segmento de indecisos. 

La encuestadora Opina Argentina (la más acertada en las mediciones previas a las PASO) dio a conocer un reciente trabajo en el que Bullrich llega a los 40 puntos, Cristina Fernández recoge un 36%, Sergio Massa (1País) un 11%, Florencio Randazzo (Cumplir-PJ) un 5% y Néstor Pitrola (FIT), un 4%. El 4% está indeciso o no quiere contestar. 

La consultora CEIS también ve primero a Esteban Bullrich, con 36%, contra un 34% de Cristina Fernández. Massa queda con un 12, Randazzo con un 4 y Pitrola con un 3. Entre indecisos y quienes responden que no van a votar, hay un 10%. 

 

El fantasma de intendentes peronistas impulsando el corte de boleta preocupa al kirchnerismo.

 

Dicen, una encuestadora cercana al sciolismo, ubica a Bullrich con un 38% y a Cristina Fernández con  un 36%, Massa desciende a un 9%, Randazzo y Pitrola quedan igualados en un 3%. Los indecisos también rozan el 10%. 

Los tres trabajos muestran una polarización clara e irreversible entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. Y una ventaja de Bullrich que, considerando los indecisos, se torna apretada. 

Cristina Fernández es la única entre los aspirantes al Senado que día de por medio organiza un acto en las barriadas bonaerense. Escenario, candidata con micrófono y la gente (mucha) abajo.

Su discurso es abiertamente opositor, advierte sobre un tarifazo post electoral y sobre el endeudamiento del país.

Estos actos de estilo clásico son combinados con entrevistas, en un movimiento absolutamente inédito en sus campañas anteriores. Ya fue entrevistada por Luis Novaresio, Víctor Hugo Morales, Carlos Cué (El País, España), Chiche Gelblugn y Beto Casella. 

El tono intimista de estas charlas (sobre todo con Gelblung y Casella) busca acceder a audiencias algo ajenas al kirchnerismo ortodoxo, pero que tampoco responden a un público “macrista”. ¿Dará resultado esta novedad comunicacional de Cristina Fernández? Esa duda tiene Cambiemos. 

En el kirchnerismo se instalaron otras dudas y lo curioso es que no fue Cambiemos el culpable de esta inquietud. Miguel Angel Pichetto, el pragmático jefe del bloque de senadores peronistas, difundió a mitad de semana una foto con la visita que le hicieron  tres intendentes bonaerenses. 
Pichetto ya le mostró los dientes a Cristina Fernández en su futuro ingreso al Senado.

Hasta esa instantánea, los tres intendentes (Gustavo Menéndez, Merlo; Santiago Maggiotti, Navarro;  y Leonardo Nardini, Malvinas Argentinas) eran contados como leales a la expresidenta.

El fantasma de intendentes peronistas impulsando el corte de boleta (Unidad Ciudadana para el concejo local, Cambiemos para diputados y senadores nacionales) preocupa al kirchnerismo. Tanto como el proyectado escenario de paridad que alerta al macrismo.