Estilo Sábado, 7 de octubre de 2017 | Edición impresa

Barcelona

Qué nos está pasando

Por Jorge Sosa - Especial para Los Andes

Tremendo despelote es el que se está armando en Barcelona. La Barcelona de tantos recuerdos, que la Rambla, (asesinada hace poco), que la Sagrada Familia (algo digno de ver por días), y el Barça y Joan Manuel Serrat. 

Cataluña, Barcelona, con su idioma propio que cuando te lo hablan quedás más en bolas que Tarzán en verano. Ésa que siempre dio muestra de ser republicana y de conservar sus costumbres. Zona de la actual España que es rica en recursos y hace un aporte considerable al producto bruto del país. Por lo tanto, no es sólo una cuestión institucional, también es económica. 

Pues siempre ha habido en ese lugar ganas de ser otro lugar. Mucha gente (la mayoría) querría tener un país propio, pero esto no lo puede permitir España porque es anticonstitucional y porque se le caería de sus bolsas de recursos varias que aporta el país catalán. 

Hubo un plebiscito (a medias y reprimido), hubo una decisión aparentemente mayoritaria (abrumadoramente) y una respuesta del presidente y del rey repudiando enérgicamente el intento y amenazando con militarizar la zona. 

De producirse la escisión, a Cataluña le quedaría, para ser considerada como una nueva república, el consentimiento del llamado concierto de las Naciones, ése que suele desafinar de vez en cuando y esto va a ser más difícil que hacer una autopsia a una lenteja. Porque el hecho, de producirse, llamaría a imitarlo en otras naciones. 

¿Qué pasaría con California que alguna vez manifestó parecidas pretensiones en los Estados Unidos? ¿Qué pasaría con Escocia e Irlanda del Norte que están tentando siempre la posibilidad? ¿Qué pasaría en la misma España que tienen comunidades muy definidas en su geografía, con idioma y cultura propia? Contemos a los gallegos, a los vascos (que lo han intentado varias veces), a los asturianos, a los andaluces, entre otros. 

El antecedente puede ser peligroso aun para los mendocinos. Recordemos que hace varios años, allá en el sur, hubo un intento de secesión de San Rafael, General Alvear y Malargüe, para constituirse en una nueva provincia. Ni qué decir de algunas zonas en departamentos que anhelan territorio y administración propia: quiero decir Chacras de Coria, Palmira, Uspallata, Bowen, entre otros. 

Bueno, el hecho no debe extrañarnos, porque en la Argentina ya se ha producido. De hecho en nuestra historia se cuentan la deserción de nuestro país de gran parte de Bolivia y Uruguay.

A ver si en el futuro hay una provincia que se llame Bahía Blanca, y otra que se llame Río Cuarto u otra que se llame Rosario o, como siga la mano así, que tengamos una república mapuche en el centro oeste de la Patagonia. Porque ya ocurrió un hecho similar cerquita nuestro, ¿o acaso San Luis no fue declarada República hace unos años?

Hubo luchas fratricidas por conquistar la independencia en muchos lugares. Tomemos simplemente de ejemplo los Balcanes, que alguna vez constituyeron un gran país, Yugoslavia. Con el tiempo, enfrentamientos sangrientos mediante, lograron ser Serbia, Croacia, Bosnia Herzegovina, Macedonia y Montenegro.

El mundo mira hacia Cataluña para saber cómo se resolverá el conflicto. Esperemos que prime la cordura y la resolución no sea a los tiros. Ya bastantes tiros sueltos tiene la humanidad.