Mundo Viernes, 12 de enero de 2018 | Edición impresa

Assange ahora es ecuatoriano, igual Londres no lo deja salir

Lleva casi 6 años refugiado en la embajada. Está acusado de abuso sexual por Suecia y de terrorista por EEUU.

Por AFP

Ecuador otorgó la nacionalidad al creador de WikiLeaks, el australiano Julian Assange, refugiado en su embajada en Londres desde 2012, en un vano intento por resolver su delicada situación.

La canciller María Fernanda Espinosa afirmó ayer que tras concederle la naturalización el 12 de diciembre, el gobierno ecuatoriano le pidió a Londres que reconociera a Assange como “agente diplomático”.

Eso le habría dado inmunidad para salir de la embajada sin ser arrestado.

“Esta petición fue negada el 21 de diciembre”, agregó sin embargo la diplomática, explicando que Ecuador no insistirá en esa opción, que fue planteada para “incrementar” las “posibilidades de protección” de Assange.

El gran indiscreto

El fundador de WikiLeaks, la web que difundió miles y miles de secretos oficiales estadounidenses, entró en la embajada ecuatoriana en Londres en 2012 para escapar a la extradición a Suecia, cuya justicia quería interrogarlo como sospechoso de varios delitos sexuales que él niega.

Assange, quien ese mismo año recibió asilo diplomático de Ecuador sin que Londres le diera un salvoconducto para que pudiera salir con libertad de la embajada, siempre ha denunciado que se trata de un pretexto para ser enviado a Estados Unidos, donde teme represalias.

Sin embargo, la maniobra ecuatoriana no tuvo el efecto deseado y Assange seguirá por lo pronto recluido en la pequeña delegación.

Para el internacionalista Michel Levi, lo que ha cambiado es el “estatus migratorio” del australiano, pero su situación sigue siendo la misma: si abandona la legación, se expone a su arresto.

“La finalidad perseguida ha sido la de permitirle gozar de privilegios e inmunidades que otorga la Convención de Viena sobre agentes diplomáticos, y eso ha sido inmediatamente rechazado por Gran Bretaña, que ha considerado que es una manera artificial de burlar las disposiciones del derecho internacional”, explicó el ex canciller ecuatoriano José Ayala Lasso.

“Estamos procediendo con total falta de seriedad y es necesario que el gobierno rectifique no sólo estas acciones sino estas seudo políticas que lo han guiado en el campo internacional”, añadió.

La canciller ecuatoriana insistió, por su parte, en que Quito sigue explorando “otras vías de solución” a la situación de Assange.

Entre ellas, agregó, “una posible mediación y buenos oficios de autoridades de renombre, otros Estados u organismos internacionales, que puedan facilitar una solución justa, definitiva y digna para todas las partes involucradas”.

Sin embargo, un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores británico informó ayer, en un comunicado, que “no hay conversaciones con Ecuador sobre este asunto”, tras ser rechazado el pedido para que Assange fuera tratado como agente diplomático.

“Ecuador sabe que la única manera de resolver este asunto es que Assange abandone la embajada para enfrentar a la justicia”, agregó.

A la cárcel, seguro

Assange afrontaría con toda seguridad unas semanas en la cárcel en Gran Bretaña por haber vulnerado los términos de su libertad condicional, pero su gran temor es acabar siendo extraditado a Estados Unidos y juzgado por la difusión de documentos secretos.

El equipo legal de Assange recordó, en un comunicado en Twitter, que un comité legal de la ONU estimó que “Assange está detenido ilegal y arbitrariamente”.

Desde que le concedió el asilo, Quito espera que las autoridades británicas le entreguen un salvoconducto para que pueda salir de Gran Bretaña. La canciller ratificó por enésima vez el asilo que le concedió a Assange el gobierno de Rafael Correa (2007-2017), ahora enemistado con su sucesor y ex aliado, el mandatario Lenín Moreno.