Mundo Sábado, 7 de octubre de 2017

Argentina aún no firma el pacto de prohibición de armas nucleares

Se necesitan 50 ratificaciones para que entre en vigor. Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China poseen ese armamento legalmente

Por Redacción LA

El Comité Nobel Noruego consideró que la ICAN fue un “actor civil líder” que logró la firma en julio pasado del primer tratado global de prohibición de armas nucleares. Sin embargo, es necesaria la ratificación de 50 países para que este tratado entre en vigor. Hasta ahora sólo 3 países lo han hecho. 
Argentina no está entre los firmantes.

Tampoco lo firmaron los cinco Estados que tienen armas nucleares de manera legal: Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China. Estos ya se comprometieron a ese objetivo al firmar el Tratado de No Proliferación de 1970, principal instrumento legal internacional para promover el desarme. Tampoco creen que lo firmen Japón, Paquistán, Israel o Corea del Norte, con lo cual el premio Nobel y los premiados reforzarán el carácter simbólico de este galardón. 

En las próximas horas se espera que la Cancillería argentina emita un comunicado festejando la decisión de dar el Premio Nobel de la Paz a ICAN. Se aguarda algún mensaje sobre por qué no se ha firmado, 

Rafael Grossi, embajador ante Austria de la Argentina y uno de los expertos nucleares más reconocidos que tiene nuestro país, dijo que la Argentina hace su evaluación sobre dicho tratado pero remarcó ante todo que Argentina era un país nuclear por decisión de Estado sin armas atómicas, que el país está comprometido en un mundo sin armas nucleares y ha firmado los grandes tratados contra éstas como el TPN, el de Tlatelolco y el que mantiene con Brasil.

Grossi, que fue director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), que tiene sede en Viena, contó que la Argentina estaba muy al tanto de que ICAN es una organización paraguas que vincula a ONGs en el mundo, que empezó a trabajar activamente hace 7 u 8 años en una campaña humanitaria.

“Ellos lo que pretendieron fue abordar la cuestión del desarme nuclear no tanto desde el enfoque estratégico militar sino desde el enfoque de los efectos catastróficos e inhumanos que tiene el uso del arma nuclear. Y que más allá de cualquier consideración estratégica o política, la eventualidad del uso del arma nuclear resulta repugnante al buen sentido y la ética por los efectos devastadores que tendría sobre los seres humanos”.

Fuente: Natasha Niebieskikwiat (CC)