Opinión Domingo, 11 de febrero de 2018 | Edición impresa

Alternativas a la crisis venezolana - Por Rosendo Fraga

Por Rosendo Fraga Escritor y consultor. Especial para Los Andes

Como dijo el secretario de Estado de los EEUU, antes de iniciar su gira por la región, un cambio de situación en Venezuela se dará por crisis social o militar. Teóricamente los escenarios son tres: 

El primero es que se consolide el modelo "totalitario" al estilo cubano, el que ya está funcionando de hecho, dado que la oposición no puede concurrir libremente a elecciones. En las convocadas para abril, ya han sido proscriptos los tres partidos opositores más importantes. Si este modelo se consolida -posiblemente con el apoyo de alguna potencia extra-continental como Rusia-, en el próximo año y medio podría dejar el país entre dos y tres millones de personas más, sumándose a los tres millones que ya lo han hecho. Cabe recordar que el castrismo va a cumplir seis décadas en el poder sin horizonte de cambio, pese al relevo presidencial que tendría lugar en abril. 

El segundo, como ha planteado el Presidente argentino a Tillerson, es una salida democrática. Ello implicaría que Maduro aceptara perder una elección o negociar una salida del país, que el secretario de Estado insinuó podría ser a Cuba. No es un escenario probable y tiene menos posibilidad que el anterior. A mediados del año pasado el ministro de Defensa, general Padrino López, insinuó críticas al régimen, pero ahora frente a las declaraciones de Tillerson expresó y mostró un sólido respaldo a Maduro. 

El escenario más probable, como dijo el secretario de Estado en México, es que el régimen entre en crisis por insurrección militar o civil o la combinación de ambas, si es que ello tiene lugar. 

Lo novedoso que planteó Tillerson en Buenos Aires fue la posibilidad de aplicar un embargo petrolero a Venezuela, que la prive del ingreso de divisas que le permite sobrevivir y ello precipite la crisis. 

Desde hace 15 años, tras el fracaso del intento de golpe de Estado contra Chávez de 2002, funcionarios del Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad han recomendado esta alternativa. Pero fue rechazada sistemáticamente, porque entonces el petróleo venezolano representaba el 15% del que importaba EEUU. 

Hoy no es así, ya que este país se ha transformado en exportador de petróleo con la irrupción del no-convencional y hoy está produciendo más que Arabia Saudita. Puede prescindir del petróleo venezolano sin un impacto económico significativo. 

Es muy difícil para Venezuela encontrar un cliente alternativo, dadas las características particulares del crudo que produce. Sin las divisas que genera la exportación a EEUU -que tiene la infraestructura para procesarlo- difícilmente el régimen chavista logre mantenerse en el poder y puede entrar en crisis el modelo totalitario que está imperando. 

Esto no llevaría a una salida democrática, sino al escenario que delineó Tillerson: insurrección militar o civil o combinación de ambas. 

Pero el embargo petrolero es una alternativa que está en estudio y que Washington aún no decide, al menos todavía.

Si bien la mayoría de los países de la región han descartado una intervención militar multinacional, la realidad es que no puede descartarse una fuerza de paz para estabilizar la situación. 

Uno de los problemas que presenta la crisis venezolana si estalla una insurrección, es la cantidad de cuerpos armados que existen en el país.

Por un lado están las Fuerzas Armadas, que concentran el armamento pesado, en gran parte de origen ruso. 

La Guardia Nacional -una policía militarizada- es la cuarta Fuerza, pero tiene un mayor compromiso político con los militares y es la más usada para la represión.

A ello se agregan las "milicias" armadas integradas por militantes del chavismo, que tienen armas e instrucción militar para usarlas. 

Hay cierto recelo entre las Fuerzas Armadas y las "milicias". 

Por último están los "colectivos", que son grupos "parapoliciales" chavistas, que están armados, pero no sometidos a una disciplina militar y sin orden jerárquico.

La Policía Técnica que integraba el oficial muerto después de rendido ante fuerzas leales al gobierno (Pérez), es una fuerza menor en cuanto a cantidad de efectivos. 

Todo esto se da en el país con mayor porcentaje de homicidios sobre su población de América del Sur y donde el crimen organizado y el narcotráfico han tenido un gran desarrollo. 

La última fuerza de paz que actúo en la región fue la de Haití, que llego a tener casi 10.000 hombres. Si se toma como referencia la cantidad de población, para Venezuela se requerirían 3,5 veces más efectivos. Brasil, Colombia y Perú tienen fronteras importantes con Venezuela y no podrían eludir involucrarse en esta fuerza de paz.  

Por último, un estallido de la crisis venezolana requeriría una gran asistencia alimentaria internacional y en concreto regional. La pobreza está superando el 80% y la desnutrición está avanzando. El acceso a los alimentos es cada vez más caro y más difícil. Se va extendiendo el hambre. La cadena de provisión y comercialización ha sido puesta bajo control militar y se están generando situaciones generalizadas de corrupción. 

El estallido de una crisis por insurrección agravaría el problema. Un gobierno provisional para poder afirmarse tiene que poder satisfacer la urgencia alimentaria, que en este caso alcanza a 30 millones de personas. 

Se trata de un desafío sin precedentes en la región, pero que resultará decisivo para el éxito de una transición, una vez que la insurrección haya permitido la instalación de un nuevo gobierno reconocido por la comunidad internacional, pero que seguramente enfrentará problemas para controlar las instituciones, organizaciones y grupos armados. 

Esta parte del encauzamiento de la crisis y la normalización venezolana en gran medida dependerá del éxito en esta asistencia alimentaria. La puesta en marcha de la extracción de petróleo en términos competitivos exigirá tiempo e inversiones importantes. Hasta que eso se logre, la estabilización política y económica venezolana dependerá en gran medida de satisfacer la urgencia alimentaria. 

En conclusión: de los tres escenarios que se abren en Venezuela, que son imposición del totalitarismo, salida democrática e insurrección militar o civil, el más probable es el tercero, y ello obliga a la región a considerar que puede ser necesaria la actuación de una fuerza de paz y de una gran operación de asistencia alimentaria, para estabilizar la crítica situación que pueda plantearse.