Sociedad Lunes, 16 de abril de 2018 | Edición impresa

Completar la secundaria es más difícil para los varones

Un estudio a nivel nacional revela que egresa 53,5% de los varones tras 5 años, frente al 68,3% de las mujeres. Probables causas.

Por Verónica de Vita - vdevita@losandes.com.ar

La cantidad de varones que ingresa al nivel secundario es mayor que la de mujeres, pero en el último año ellas son mayoría y por ende egresan más. Esto teniendo en cuenta que la trayectoria escolar se realice en el plazo estipulado. 

A nivel nacional, sólo 6 de cada 10 alumnos que ingresa al secundario lo termina en el plazo estipulado.  Mendoza en este sentido se encuentra cercana a la media nacional aunque levemente por debajo de esa cifra. De los secundarios provinciales egresa 59,3% de los alumnos que ingresaron, mientras que el promedio país es de 60,7%. 

En el país, de los varones que se matriculan en primer año, 53,5% egresa del nivel medio 5 años después mientras que lo hace 68,3% de las mujeres.

Lo llamativo es que en las aulas de ese primer ciclo lectivo las mujeres son 48,5% mientras que con el transcurrir de la trayectoria escolar, la proporción se invierte y el sector femenino alcanza 54,6%. Es decir que algo pasa a medida que avanzan los años escolares con los varones: tropiezan, se quedan o se caen. 

A nivel país, en el último año la cantidad de mujeres supera en 40 mil a la cantidad de varones, según un informe del Observatorio  Argentinos por la Educación que consideró el período 2011-2016.

En  2011 habían ingresado a primer año 373.480 varones y 351.251 mujeres.  Para 2016, de esa misma  cohorte habían llegado al último año 199.762 varones y 239.835 mujeres. 

Las causas del tropezón

El economista Víctor Volman, director técnico del Observatorio dijo que la idea de elaborar los datos es que estos sirvan de disparadores para nuevas inquietudes.

Claro, los números requieren interpretaciones. Tienen tres hipótesis sobre las causas. “La primera tiene que ver con la inserción laboral más temprana de los varones.

Por otra parte, probablemente le dan menos valor al título secundario si se insertaron temprano en el mercado laboral: quizás en segundo o tercer año ya perciben un salario y pierden la perspectiva de largo plazo que puede redundar en mejores ingresos”, explicó.

Una tercer hipótesis apunta a que en general a las mujeres les va mejor y eso fomenta que se queden. “Si estudiás y te va mal en la escuela varias veces llega un momento en que te desanimás”, consideró. 

La madurez más temprana de las mujeres fue señalada como un factor que puede ser determinante en el desempeño académico por la psicopedagoga Viviana Navarta.

Suelen ser más prolijas y resultarles más fácil adaptarse a un sistema que valora más ciertas habilidades que ellas pueden tener más desarrolladas. 

Para la profesional esto está vinculado a la manera diferencial como se educa a cada uno de los géneros. La crianza está muy asociada a estereotipos que potencian más algunas áreas de desarrollo en cada uno de ellos. 

Desde su punto de vista, las diferencias en la educación entre los géneros se están desdibujando por lo que ya no necesariamente está esa alumna estereotipada y aplicada que sí o sí tiene éxito.

El trabajo mencionado ha considerado colegios públicos y privados y se basa en datos anuales de la Dirección de Información y Estadística Educativa y de la Dirección Nacional de Planeamiento de Políticas Educativas.

Variables

Hay diversos factores que pueden incidir en la continuidad académica. Tanto los consultados como los datos del informe tienden a darle mayor relevancia a dos. Por un lado, el contexto socieconómico y  las necesidades básicas insatisfechas (NBI). Por otro, la zona de la que se provenga, ya sea rural o urbana. 

Al respecto, Navarta mencionó que desde su punto de vista “el abandono se da en ambos géneros y tiene que ver más con los contextos de donde proceden”. 

Si se toma en cuenta la terminalidad en el tiempo estipulado, los alumnos de ámbitos rurales tienen peores resultados. Sólo 4 de cada 10 logra cumplir con este requerimiento mientras que en las zonas urbanas esta proporción asciende a 7 de cada 10. 

Los investigadores del estudio hacen referencia a las limitaciones en la oferta en zonas rurales que inciden en el trayecto escolar. Pero por otra parte, el subsecretario de Educación de la provincia, Gustavo Capone, advirtió que en zonas rurales es más común que los jóvenes se inserten laboralmente más temprano. Mencionó que en Lavalle y la Paz se ven más casos de abandono y sobre edad y menos en Capital.

Dijo que para entender este fenómeno multicausal hay que tener en cuenta “factores culturales, laborales, de índole socioproductiva, los ámbitos de desarrollo urbano y rural, y elementos que tienen que ver con las tradiciones”. 

En este sentido, en sectores más conservadores los roles tradicionales culturalmente asignados pueden afectar las elecciones. En el caso del varón la figura del proveedor;  en el caso de la mujer, las tareas del ámbito doméstico y de reproducción, lo cual puede explicar de alguna manera que -con mayor peso de algunos sectores- sean más los varones en primer año. 

Si se consideran las NBI también se desnudan disparidades. En contextos con necesidades sociales bajas a medias, el porcentaje de quienes terminan a tiempo es de  63,3% , mientras que en contextos críticos, la cifra desciende a 37,5%.

Un alumno menos cada 8 minutos

Al nivel secundario del sistema educativo argentino “se le escapa” un alumno cada 8 minutos. Esto hace referencia a que por alguna causa los jóvenes terminan repitiendo o abandonando.

El dato surge de un informe del Observatorio Argentinos por la Educación. Hay una gran disparidad entre provincias, que una vez más viene a expresar las diversas realidades e inequidades que coexisten en el territorio argentino.

En el extremo inferior se encuentra Santiago del Estero con 48,5% mientras que el mejor desempeño lo tiene la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 79,7%.

Incluso hay diferencias marcadas dentro de la misma región de Cuyo: San Juan presenta un panorama desmejorado respecto de Mendoza con un índice de 54,2% pero nuestra provincia no supera a la vecina San Luis que alcanza 62,3%.

Los consultados coinciden en que el sistema educativo con una propuesta unívoca no está logrando captar el interés de los alumnos ni tampoco es considerado una herramienta de movilidad social ni salida laboral. 

“En lugares donde hay políticas de becas estas contrarrestan el efecto porque vienen a paliar ese costo-oportunidad de quedarse en la escuela”, dijo Volman.

Claves

En 5 años hubo mejoras en inclusión y trayectoria académica en Mendoza, según datos del Observatorio Argentinos por la Educación.

Aumentó la matrícula. La cantidad de estudiantes total de la provincia pasó de 451.459 en 2011 a 481.258 en 2016.

A tiempo. Más alumnos se encuentran en el año que corresponde a su edad y por ende se aprecia menos sobre edad.

Bajó la repitencia. No tanto en secundaria pero casi a la mitad en primaria. En el nivel primario, el indicador pasó de 4,1% a 2,1% mientras que en el nivel secundario pasó de 9,9% a 9,6%.