• Martes, 8 de agosto de 2017
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Una multitud peregrinó en Junín hacia el santuario de San Cayetano, ubicado en Orfila

Pese al día laborable, miles de fieles se acercaron por el santuario, donde hubo pedidos y agradecimientos por salud y trabajo. Personas solidarias que donaron pan y otros alimentos para las familias más necesitadas de la región.

Javier Hernández - jhernandez@losandes.com.ar

Decenas de miles de personas peregrinaron ayer por la zona rural que lleva hacia el santuario de San Cayetano, en el histórico Molino Orfila de Junín. Lo hicieron para pedir por la  familia, el trabajo y la salud o para agradecer lo que ya se tiene. "No sé si este año la situación social está más o menos complicada, sí puedo decirle que la gente viene con un optimismo que va más allá de lo material", resumió el padre Pablo López, párroco de Junín y responsable por la organización de los festejos en el este mendocino.

Fue una larga jornada de fe que arrancó con el minuto cero del lunes, momento  en que se ofició en la parroquia del santuario la primera de las misas, “la de los trabajadores” que desde hace algunos años abre la jornada del 7 de agosto y que está pensada para aquellas personas que en un día laborable como fue el de ayer, no tienen tiempo para arrimarse por el santuario en otro momento. “Fue una misa muy linda y estuvo colmada de fieles”, contó el padre Pablo,

Al mediodía ya se habían impartido las misas de la mañana, que desde las 9 se fueron repitieron cada una hora y en las que participaron sacerdotes y seminaristas. 

“He visto a la gente con ilusión, más allá de los problemas creo que hay esperanzas de que la situación va a mejorar”, opinó Damián, uno de los seminarista que junto a una docena de otros religiosos, estuvo en los jardines de Orfila escuchando a los fieles y repartiendo bendiciones.

“Yo tengo trabajo, pero mi marido estaba en una finca y lo perdió; por eso venimos esta vuelta, para pedirle a San Cayetano que nos tenga en cuenta”, dijo Silvia durante la tarde y a mitad de la larga fila de más de 200 metros que llevaba hasta la gruta del santo; un poco más adelante, Esteban explicaba que venía para agradecer: “Tengo trabajo y tengo salud. Hace años que vengo y como el resto de la gente, me gusta cumplir con San Cayetano porque él cumple”. Un poco más cerca de la gruta, junto a la camioneta de una panificadora que entregó gratis 3.000 kilos de pan, Cintia esperaba su turno para pararse unos segundos frente a la imagen del santo: “Vengo a pedir por trabajo porque no la estoy pasando bien”, contó la joven.

 

 

En Junín, el santuario de San Cayetano está ubicado en un paraje rural de fincas y los viñedos y como ocurre todos los años para esta fecha, las tranquilas calles de la zona son recorridas una y otra vez por incontables grupos de amigos, familias y parejas. “Soy un agradecido de San Cayetano porque nunca me ha hecho faltar el pan en la mesa de mi familia”, dijo Esteban mientras estacionaba su auto y comenzaba a caminar los últimos 500 metros. Y a propósito, la comuna decidió darle este año el control del estacionamiento a una docena de escuelas del departamento: “Cobramos 30 pesos por auto y lo que juntamos es para la promoción”, resumió Marcos, un pibe de 16 años.

Alejado del santuario, a unos 400 metros al oeste, se ubicó un pequeño persa de casi 50 quioscos de comidas y artículos, donde se ofrecía de todo y así, las imágenes de San Cayetano se mezclaba con juguetes, el olor a comida y la cumbia. También se vendían calzados, ropa, póster y hasta jamones y paquetes de cigarrillos.

“Soy de Santa Rosa y vengo a pedir por mi familia y por toda Mendoza, para que salgamos adelante”, dijo Mariana, mientras dudaba entre comprar o no, una réplica del santo en su gruta.

Además, desde la Iglesia se destacó el número de donaciones que la gente hizo a Cáritas. “Hemos recibido mucho, y especialmente de los que menos tienen. Lo que acá se recauda en comida y ropa, se reparte entre las distintas iglesias de la región”, explicaron desde la organización de la multitudinaria jornada.

Ya por la noche, a las 20 comenzó la misa central y más tarde, pasadas las 21 fue el momento de la procesión de antorchas que cada año recorre parte de los viñedos de la zona y de la que participaron miles de fieles.