• Sábado, 4 de marzo de 2017
  • Edición impresa

Ser un payaso

Maximiliano Contreras

I.
el domingo y no hay nadie/ se han ido por la calle en el auto le revisaron el agua y el aceite y se fueron sin auxilio por la ruta caliente con los vidrios bajos y volvieron de noche sin sed ni hambre se acostaron y prendieron el televisor que no hacía más que ruido cenaron dos bocados unas nueces/ las sábanas eran casi como vidrios no se respiraba más que silencio y están ahí con calor y sueño...
 
II.
Escupí tres veces en la calle salté la acequia despacio/ moví las piernas por la vereda manchada de pajaritos/ comían las semillas que están en el asfalto/ me voy a tomar el bondi para llegar a mi casa y sacar de la heladera las costeletas y la ensalada mirar cómo la ventana se corre porque el viento no deja de ensuciar la noche…

 III.
Deber ser muy gracioso ser un payaso y pintarse la cara, salir a la fiesta de un niñito y que te salten encima, que te hagan caer boca abajo en el pasto y te arruinen el traje todo lleno de lunares, te griten con la voz chillona, se acabe el día y en la noche otra fiesta, sin bañarse ni nada a saltar la soga y jugar a la escondida, mover el globo y hacer un perro, tirar caramelos, después vendría la madre con la torta y cantar el cumpleaños feliz lleno de mugre. Tipo dos de la mañana llegar a la casa bañarse y cambiarse para trabajar en la fábrica, ver las estrellas un poco lejos y con ganas de que alguien las extrañe. Mover las manos en la cinta y arruinarse de a poco los huesos, dejar los pies en el baño, la cabeza en la cocina, desarmarse todos los días, desarmarse de una buena vez por todas...