Fincas Sábado, 11 de marzo de 2017 | Edición impresa

Se duplicaron las curaciones contra la Lobesia botrana

Así lo aseguraron referentes del sector que comercializan agroquímicos en la provincia. Al parecer, la mejora en los precios pagados al productor permitió realizar desembolsos mayores. Sin embargo, no alcanza para cubrir todas las hectáreas afectadas po

Por Jaquelina Jimena - jjimena@losandes.com.ar

En los paños de tierra donde la vid ha fijado su presencia en la provincia, los productores saben que las curaciones en los viñedos deben efectuarse a la hora de protegerse contra las plagas comunes que atacan al cultivo como oídio, botritis, peronospora y Lobesia botrana.  

Desde el lado de las empresas que venden fertilizantes y agroquímicos en Mendoza sobre la temporada 2015-2016 la calificaron de “normal” en materia de la demanda hacia sus productos. Sin embargo, la nueva temporada tiene una tendencia alcista. 

“En la temporada pasada se realizaron curas extras. De todas formas si se realizan a conciencia las prácticas culturales correctas contra el oídio, es muy probable que tenga menos o nula aparición de hongo””, explicó Horacio Rodríguez, de Agrovital. 

En sintonía, Diego Becerra de Tecnoplant, afirmó que en general los productores han cumplido con las curaciones de oídio, botritis y peronospora. “En la última temporada han realizado curas menores porque tuvimos en octubre y noviembre menos precipitaciones”, detalló Becerra. 

También cuenta las expectativas del precio de la uva, ante la merma productiva que oscilan un 40% comparada a años anteriores, ocasiona que los productores posean muy buena expectativa de valor, por lo cual sus vides las cuidan más que otros años.

Más aún según Diego Becerra ante la amenaza de fuertes precipitaciones este fin de semana afirmó que los productores están realizando curas preventivas. 

“Ahora son muy cuidadosos por eso realizan las protecciones correspondientes”, explicó Daniel Merlo, de Luján Agrícola. 

Es que la expectativa de muy buenos valores comerciales por la poca uva en el mercado ocasiona que los productores cuiden sus racimos como preciosas joyas y mucho o más que otros años las curas de calendario se efectúan de manera correcta. 

Cabe recordar que las caídas productivas de la vid ocurrieron por las heladas de octubre y noviembre, pero dejó a nivel climatológico pocas lluvias lo que no propagó los hongos comunes de los racimos. 

“Este año ha sido un año poco llovedor y altas temperaturas por lo tanto la sanidad es buena, hay menos uvas pero está sana”, detalló Merlo.

Más aún y según lo detalló Becerra, ante la buena expectativa de venta que tendrá la uva, está llevando a los productores a ir realizando sus compras anticipadas de insumos como fertilizantes para el próximo ciclo.

“Hay productores que ya están adelantando sus compras, como los de la zona Este, y sus uvas emblemáticas como bonarda, cabernet hasta las tintoreras como Aspiram, por el sólo hecho de que tendrán valores más elevados”, explicó Becerra. 

Lobesia botrana, a raya

La plaga también conocida como “polilla de la vid”, que ataca los racimos y que avanzo aproximadamente 130 mil  hectáreas, es decir, más del 50% de la superficie vitícola de las provincias de Mendoza y San Juan durante el 2016, ocasionó que muchos productores duplicaran sus curas para protegerse.

“Si lo comparamos a la temporada anterior se duplicaron las curas, si el productor realizaba una a dos curas contra la Lobesia, el año pasado realizó cuatro mayormente usando insecticidas”, explicó Diego Becerra, de Tecnoplant. 

En cuanto el uso de feromonas según Becerra también se duplicó su entrega en la última temporada por parte del gobierno y de Senasa, los que permitió intensificar su tratamiento de protección. 

En esa misma línea Merlo dijo que la venta de productos para combatir la Lobesia viene aumentando. !La gente toma más conciencia que es una plaga instalada y que diezma considerablemente el rendimiento de sus viñedos. Por lo tanto realiza toda la aplicación de curas químicos y feromonas correspondientes”, apuntó Merlo. 

En el caso de los paños de tierra ubicados en el Valle de Uco, al igual que el Este y Luján las insecticidas fueron usados intensamente.

“Aquí en el Valle de Uco hay productores grandes y de fuste, hay inversiones millonarias de origen extranjero por lo tanto están cubiertos contra ésta plaga. Hay mucha tecnología en los viñedos, como así también en bodegas, por lo tanto los productores no van a escatimar los usos de insecticidas”, remarcó Rodríguez. 

Lo que puede venir

Con respecto al comportamiento de precios de los agroquímicos y fertilizantes, Merlo al igual que sus colegas del sector afirmó que no han tenido demasiadas variación en dólares. 

“No hemos tenido casi aumentos. Algunos productos muy específicos cuestan lo mismo lo mismo incluso que hace 8 años atrás. Es más en otros casos como por ejemplo el glifosato y algunos fertilizantes sus precios en dólares han bajado. En el caso de éstos productos no tiene nada que ver el contexto país, sino que sus valores se establecen a nivel mundial por la oferta y demanda”, explicó Merlo. 

De todas formas para ir sacando cuentas: a la hora de aplicar feromonas para evitar la Lobesia botrana por hectárea tiene un precio de 180 dólares, es lo que cuesta unos de los productos más conocido como Rak.

En el caso de los fungicidas el productor a la hora de proteger la hectárea de su viñedo debe destinar unos USD 15 y después tener en cuenta los costos de su aplicación. 

En el caso de la botritis, las aplicaciones cuestan unos USD 150 por hectárea. 

“Todo los fertilizantes y agroquímicos son importados, salvo la urea que la procesa Pro Fértil en Bahía Blanca, por lo tanto es de fabricación nacional, pero es el único producto, el resto llega de otros países”, explicó Rodríguez.

Para tener una buena sanidad los especialistas consultados recomendaron en el caso del oídio realizar cuatro aplicaciones por año, en cuanto a la  botritis una aplicación anual y finalmente para la Lobesia botrana con un solo uso de feromona permite protegerse ante todo el ciclo reproductivo de la polilla de la vid. 

Para los empresarios consultados la venta de agroquímicos y fertilizantes en la temporada se movió en un ritmo normal, sin embargo y ante la amenazas de lluvia que son esperadas para el domingo 28 de febrero, Merlo dijo  que el pulso de la venta de los fungicidas podría llegar a aumentar.

 “Este es un sector donde la venta del productos está muy atado a las condiciones climatológicas por lo que si la lluvia es continua y fuerte los hombres de campo saben que deben aumentar las aplicaciones de los insecticidas”, concluyó Rodríguez.