• Viernes, 9 de junio de 2017
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Rocambole: “La humanidad va hacia un profundo agujero negro”

El artista, reconocido creador de toda la gráfica para el grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, presenta desde hoy en Mendoza su muestra “La batalla de las pantallas”, en la que expone su oscura visión del mundo. Aquí cuenta de qué va.

Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

-¿Así que Patricio Rey murió?

-Sí, Pancho Silva vivía en Cafayate (Salta), era un artesano famoso en la zona. Yo lo conocí en 1973, aproximadamente...

-¿Pero cuándo lo viste por última vez?

-Hace tres años, en Cafayate también. Era una especie de gurú, de ser iluminado. Cuando yo lo conocí volvía de Estados Unidos, después de haber estado conviviendo muchos años con una tribu, los indios hopi, en Nuevo México. 

Allá había adquirido conocimientos ancestrales. En ese momento había salido el libro “Las enseñanzas de Don Juan”, de Castaneda. Dejé de verlo y, unos años después, aparece en Buenos Aires siendo amigo de Skay Beilinson y Carlos Solari. Con ellos coincidimos en que él era Patricio Rey. 

-¿Por qué?

-Porque jugábamos con la idea de que Patricio Rey se encarnaba a veces en algún individuo. Cuando vuelve a aparecer Pancho, decimos: no hay duda, es él. 

Así se empieza a iluminar parte de la mitología ricotera, con un “Patricio Rey” de carne y hueso con estampa chamánica, no muy lejos del protagonista de ese libro de Castaneda.

Y qué hubo en el medio, entre esa vez a la que se refiere Rocambole, o Ricardo Cohen (74), y el reencuentro años después, no lo sabemos: noches surreales, lecturas mágicas y, sobre todo, una fe profunda en que música y revolución iban de la mano. En los ‘70 todo parecía posible en el mundo todavía... 

Y en muchas hojas en blanco plasmó Rocambole este grito libertario. Recordemos: un estallido también fue “Oktubre”, el  cuarto mejor disco del rock nacional según la revista Rolling Stone, cuyo arte de tapa se volvió tan célebre que las espaldas de miles de seguidores lo vieron pasar, y así seguirá (que sirva de ejemplo el último marzo en Olavarría). No, nadie soñó el pogo más grande del mundo: es real. 

Con motivo del 30 aniversario del disco, el año pasado, publicó el libro “De regreso a Oktubre”, que aprovechará para presentar en esta visita a la provincia. Pero más allá de su célebre dibujo, Rocambole es un artista muy prolífico y con una mirada afilada, que clava cada vez que es entrevistado.

De hecho, en “La batalla de las pantallas”, la muestra que a partir de hoy desembarca en el Espacio Cultural Julio Le Parc (organizada por el ECA también) se vuelve a plantear una poética de trinchera, aunque ahora ésta sea un poco más invisible que antes.

¿Qué quiere decir Rocambole? Que la trinchera hay que cavarla enfrente de la civilización de las pantallas. El poder orwelliano está aquí, vigilante. Las pantallas están hechas para ser vistas, pero también para mirarnos...

Mañana, por otra parte, estará ofreciendo una charla en este espacio. 

-¿Cuándo empezó esta reflexión en tu cabeza?

-Bueno, es una reflexión que empecé a tener desde que vi la televisión, quizás. Lo que pasa es que fue cambiando, dándose vuelta y reforzando, mientras iba aprendiendo cosas, y quizás a veces descubriendo algunas lecturas o algunos pensamientos, por ejemplo al francés Guy Debord, quien escribió “La  sociedad del espectáculo”.

Ya en 1967 decía que en el futuro los estados iban a ir reforzando sus medios de vigilancia hasta que, finalmente, el individuo llano iba a estar totalmente vigilado. 

Ahora, mirando bien a mi alrededor, viendo que estamos sumergidos en un bosque de pantallas, es como que es así: tenía razón. Tenemos la pantallita del teléfono guardada en nuestro bolsillo, o en la cartera de la dama, y todos a la noche estamos frente a la  “pantalla maestra”, que es la del televisor.

Si usamos una computadora, también hay una pantalla. Entonces, de repente nos comunicamos a través de redes sociales que son pantalla y veo mucha gente que si no se saca la foto en el lugar donde está y la cuelga en la red social es como que no estuvo, y así sucesivamente...

-Parece difícil, si no imposible, apartarse...

-Yo, por ejemplo, estoy acostumbrado a dar clases en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Caí en la cuenta de que antes yo daba mis charlas con un pizarrón, pero desde hace bastante tiempo no puedo darla sin un proyector y una pantalla atrás. Me parece inadmisible solamente un hombre hablando, pegado a algo que si se mueve mejor...

-Junto al tema de las pantallas está el tema de la imagen. ¿Será que vivimos en una tiranía de imágenes?

-No sé, pero las nuevas tecnologías se han aprovechado para que ese bombardeo sea masivo. Te doy un ejemplo muy doméstico: yo ya tengo cierta edad y me gusta entrar en un bar o café, leer el diario, antes me fumaba un cigarrillo también, pero hoy ya no encuentro lugar adónde ir que no haya pantallas. Creo que estamos sumergidos en un bombardeo de imágenes y que esto tiene finalidades específicas. 

-¿Cuáles serían?

-Inducirnos al consumo y atravesarnos de ideología, por ejemplo. Yo, por ser practicante de la tarea de realizar imágenes, sé que existe un lenguaje visual, que quizá no lo conoce la mayoría de la gente, que solo conoció en la escuela el lenguaje verbal. Ese lenguaje nos atraviesa cuando no lo conocemos, porque no tenemos actitud crítica como para definirlo. Funciona casi de manera subliminal.

-¿Somos quizás unos analfabetos de la imagen?

-Absolutamente, y la imagen se aprovecha de eso, justamente. Manda mensajes que entran profundamente en nuestra conciencia, por debajo de ella más bien. 

-Se me viene a la cabeza la situación de recital: ¿qué pensás cuando ves a un público que interpone una pantalla entre él y su ídolo?

-Veo eso y pienso que este filósofo, Debord, tenía razón profética, jeje. Justamente, otra idea de él era que la próxima guerra mundial no iba a ser en campos de batalla o ciudades bombardeadas, sino en las pantallas, así que vamos a llegar hasta allí...

-Pero ante este diagnóstico de época que das, ¿ves alguna salida?

-No, no. Para nada. Yo de chico era un fanático lector de ciencia ficción, estaba acostumbrado a imaginar mundos totalmente arrasados por explosiones de todo tipo, por contaminaciones químicas y atómicas que han dejado dos o tres mutantes flotando en un desierto. Entonces, sinceramente, veo a la humanidad ir hacia un profundo agujero negro, en aras de la adoración de un dios llamado “consumo”.

Veo un canibalismo atroz, o un capitalismo caníbal más bien,  que nos arrastra en aras de ganar más y de llegar a la destrucción del mundo. 

-Extremo...

-Sí, de repente leo aterrado que ahora en el campo hay muchos más casos de cáncer que en las ciudades. Antes ir al campo era ir a tomar aire puro, a “respirar salud”, hoy en día carece de sentido esa frase. 

-Un mundo desconocido, definitivamente. Hace pocos días Trump se corrió del Acuerdo de París...

-Bueno, pero por lo menos él es un hombre menos hipócrita que otros..

-Estás presentando también el libro “De regreso a Oktubre”...

-Sí, porque el año pasado pensé que era una buena oportunidad no para reeditar aquello que se hizo, sino para imaginar cómo hubiera sido “Oktubre” si en lugar de haber sido un disco hubiera sido un libro. Y bueno, ahí nos salió cómo debería haber sido esa evocación...

-¿Tenías mucho material guardado?

-Claro, porque era un tema que daba para mucho, y yo en ese momento lo único que podía hacer era expresarlo sintéticamente en la tapa y en la contratapa de un vinilo. 

-Que ahora están volviendo, ¿qué pensás del “regreso” de los vinilos?

-Bueno, al menos hay un espacio un poco más grande para que una imagen pueda desarrollarse. En la época en que apareció el cd tuve que lidiar con la computadora, porque ya no veía bien trabajar en el tamaño del cd, era espantoso. 

-Ese disco era un homenaje a las revoluciones, y mucho se habla de que ya no existen, junto a la muerte del rock, ¿dónde ves que hoy esté expresada esa voz distinta que antes encarnaba el espíritu rockero?

-Pienso que casi siempre, en las idas y vueltas de la historia de la humanidad, existe idea y respuesta. Entonces, se atribuye siempre a los sectores jóvenes las respuestas, las rebeliones, los cambios, creo que la reserva está allí. Creo que las revoluciones están hoy en día protagonizada más bien por estéticas, creo que las políticas tradicionales están llegando -a mi manera de ver- a ciertas repeticiones.

Muchas veces dicen que los jóvenes se alejan de la política, y algo de eso hay... Creo que pronto habrá tecno-estético-políticas, herramientas que unifiquen la situación...

Cada vez vemos más la utilización de las nuevas tecnologías en los procesos de comunicación. Para mí, por ejemplo, la política sería la vocación de servir a los demás, pero como yo tengo que empezar esa vocación, la empiezo a través de la comunicación, y ahí echo mano a la tecnología, que no la puedo soslayar. 

-O sea que, si se quiere salir del sistema, es a través del sistema. 

-Sí, apretar el acelerador e ir para adelante.

 

 

 

Sobre Rocambole

Ricardo Cohen, más conocido como Rocambole, es egresado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata, donde estudió el profesorado y la licenciatura en Artes Plásticas. Ejerce la docencia desde 1984.

Se hizo conocido por sus diseños e ilustraciones realizando arte de tapa para numerosos grupos de música nacional e internacional, entre ellos se pueden mencionar a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Charly García, entre otros. 

Ha dictado conferencias sobre diseño y arte, además de haber participado en numerosos congresos. También ha realizado clips de animación para cine.

Publicó, en 2014, “Rocambole arte, diseño y contracultura”, y “De regreso a Oktubre”, en 2016.

 

La ficha

Rocambole presenta: “La batalla de las pantallas”
Día y hora:
hoy, a las 19.30.
Lugar: Espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén). 
Entrada: libre y gratuita
Visitas: hasta el 9 de julio, en horario de 19 a 21.
Mañana sábado, por otra parte, el mismo artista recibirá al público desde las 17 en el Espacio Le Parc.