• Jueves, 3 de agosto de 2017
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Obsequios infantiles: ¿qué regalarles para esta fecha especial?

Muchas veces, los papás invierten en juguetes caros e inútiles para el desarrollo del chico y su etapa. A veces lo más sencillo puede resultar la mejor opción para que sean interpelados por el objeto, o interactúen con sus padres.

Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

Gaspar gatea por el living de la casa, mientras juega con la base de un rollo de cocina sin papel que acapara su atención al rodar, mientras también capta con su mirada diferentes tuppers que termina por agarrar torpemente. Los tapa y destapa... A su lado retoza, inútil, sobre la alfombra un auto a pilas con luces (y un sonido digno de crispar los nervios) que mamá y papá pensaron para el Día del Niño.

Una alternativa que no sólo no es adecuada para su edad, sino que no le propone ningún tipo de interacción, entretenimiento lúdico, ni riqueza cognitiva.

¿En qué pensar entonces para obsequiar a nuestro hijo, que no implique cifras descabelladas y le permita vincularlo con sus preferencias?

Según explica la psicopedagoga Mónica Coronado: “Estoy de acuerdo con los principios de la línea de Montessori en este aspecto”. 

Un método educativo ideado por la médica y educadora María Montessori, caracterizado por desarrollar en el niño la independencia, la libertad con límites, el respeto de la psicología natural y el desarrollo físico y social del niño. 

“Incluye pautas que implican que el juguete tiene un fin que es generar juego. Del potencial del mismo para crear actividad en el niño, dependerá cuán valioso sea o no. Si un juguete hace todo, y el chico hace menos que lo que hace el objeto en cuestión, el juguete no sirve”, argumenta Coronado.

 

 

- ¿Por ejemplo?

- Cuando los padres le compran a un bebé dispositivos con sonido (sonajeros) donde el pequeño sólo aprieta el objeto y escucha. Aquí tenemos un claro ejemplo de una actividad mínima por parte del chico. No hay de por medio ninguna operación mental o actividad relacionada a un sonido con un determinado color al menos. Es decir: no hay posibilidad de algo lúdico y enriquecedor. Muchas veces los papás compran juguetes muy caros, y el chico termina por jugar con la caja en el que venía envuelto, ya que con ella puede interactuar mejor porque le permite imaginar y relacionarse, a diferencia del obsequio sonoro.

- ¿Qué deberían tener en cuenta entonces los padres, a la hora de pensar en un regalo adecuado?

- Cada niño puede mostrar un cierto plano de interés hacia determinados juegos. Hay algunos, por ejemplo, a los que les encantan los juegos de roles o los de imitación. Entonces uno puede comprarles juegos de limpieza, cocina, construcción. Es decir en donde se disfrazan y cumplen además un rol. Hay que estar atentos a los intereses de los hijos, porque no a todos les interesa lo mismo.

Tejer, armar collares, realizar rompecabezas, al igual que jugar con una pelota (por nombrar sólo algunas alternativas), no tienen por qué distinguir géneros sino desarrollar en los hijos aquello que uno, como padre o madre, ve que les llama la atención o les gusta.

Hay que poder visualizar tanto los intereses reales como los potenciales.

- ¿Cómo descubrir los intereses potenciales?

- Se los va descubriendo en la medida en que el chico se sorprende por determinadas cosas o que, ante una situación libre, demuestra que le agradan. Por ejemplo cuando juegan con barro y con tierra como algo recurrente, se puede pensar quizá en obsequiarles un kit de jardinería para armar una pequeña huerta. Hay chicos a los que uno ve jugar con cartones y armar objetos como si se tratara de un plan de construcción, algo que puede ser el disparador para regalarles bloques, para que así puedan construir lo que deseen. Como papás debemos analizar y observar bien qué les gusta, y no ir a lo estándar: muñecas para las nenas y pelotas para los varones.

- Los juegos de mesa, ¿pueden ser buenas opciones?

- Absolutamente. Al igual que el de barajas, u otros de mesas. Hay una edad particular en la que este tipo de juego les encanta a los chicos (entre los 9 y 12).
Eso sí, estas alternativas implican algo fundamental: que los padres estén también dispuestos a jugar y compartir con los hijos, no sólo a regalarles el juguete.

- ¿Alguna sugerencia para los bebés?

- Los títeres de dedos les fascinan y son muy económicos, ya que el escenario se arma hasta con una caja de zapatos. También suponen la presencia del adulto dispuesto a interactuar. Lo más importante de regalar un juguete es poder plegarse al juego del chico y participar.

- ¿Qué pasa con la tecnología?

- Es otro tipo de entretenimiento para regalar al preadolescente, a partir de determinada edad. Hay que manejarlos con mucha prudencia porque hay edades en las que los chicos no pueden utilizar estos dispositivos (tablets, celulares) con autonomía.

Debe existir un acompañamiento de los padres si regalan un dispositivo de este tipo, con reglas muy claras para su uso.

 

 

Las tendencias en vigencia

Según detalló Diego Salomone (dueño y encargado de Rayuela): “Hay muchas alternativas para que los chicos disfruten, interactúen, y hasta utilicen los sentidos. Los valores son variados y bastante económicos”.

Entre algunas de las opciones Salomone enumeró: bloques apilables en madera ($ 460); libros en texturas de telas, para los más chiquitos (entre $ 90 y $ 120); títeres de dedos, que vienen en pequeños libros (entre los $ 150 a $ 200, dependiendo el tamaño); juegos de encastre (de $ 58 a $ 95); monopatines ($ 480); juegos de magia con todo el kit ($ 500); juego mecano para armar (de 85 piezas, $ 300); libros para pintar mandalas ($ 40 a         $ 150); juegos de mesa como la lotería, completo ($ 350); kit de juego La pizzería, para aprender fracciones jugando; libros pop-up tridimensionales ($ 250 a $ 350); tablero con piezas de ajedrez ($ 285); libros con formato (por ejemplo de cartera, con moldes internos, para diseñar vestidos de las ilustraciones interiores), entre muchas otras alternativas.

 

Alternativas a los juguetes comerciales y tablets

Compañía activa y 100% disponible de parte de los padres a la hora del juego. 

Herramientas y utensilios reales pero con tamaño apropiado a un niño (por ejemplo un kit de jardinería para empezar el huerto familiar, un set de accesorios de cocina para hacer partícipes a los chicos de la preparación de los alimentos para la familia, etc.).

Juguetes que inviten a la invención y construcción como bloques de madera, cajas de cartón, telas, piedras, etc. 

Instrumentos musicales reales

Libros y cuentos 

Material para arte: la experimentación del arte libre a través de pinceles, arcilla, acuarelas o lienzos.
Instrumentos para explorar: como un microscopio o lupas.

Cualquier juguete que invite al niño a retar su propia motricidad: baleros, yoyós, patinetas, patines, etc.

Materiales que desafíen su mente y su mundo, como rompecabezas, armables, un globo terráqueo, un kit de bordado, o un volantín.