Editorial Viernes, 21 de abril de 2017 | Edición impresa

Obras, sí. Y si se planifican, mejor

La ejecución de obras de arreglo de calles en la ciudad de Mendoza, traerá un indiscutible progreso a la urbe. Pero, la simultaneidad de tareas de remodelación y pavimentación está causando muchos problemas en la circulación y agrava el ya de por sí endém

Por Editorial

Desde estas columnas hemos reclamado muchas veces la realización de obras de infraestructura y embellecimiento de los centros urbanos, como una forma de acceder a una ciudad más acogedora y apta para sus ocupantes y visitantes. 

La Municipalidad de Capital ha iniciado en estos meses la puesta en valor y repavimentación de calles, trabajos que se traducirán en una urbe más moderna y accesible a todos los ciudadanos. 

Lamentablemente, muchos de esos emprendimientos se han lanzado en forma paralela, y en este momento tenemos en ejecución simultánea el plan de remodelación de la tradicional arteria Arístides Villanueva, que se superpone con otras ejecuciones, como por ejemplo la obra denominada Centralidad, una intervención integral del cuadrante de la Ciudad conformado por las calles Godoy Cruz, Colón, Belgrano y San Juan. Precisamente un nudo de gran congestión de vehículos lo causa el área de obras en Mitre, entre Colón y San Lorenzo. En todos los casos, efectivos de la Dirección de Tránsito  se deben esmerar para neutralizar los efectos nocivos de las calles cerradas.     

Estos son los principales cortes que registra la capital, amén de otros que se suceden por distintas razones y en lapsos más cortos. 
De por sí ya es complicado en horas pico circular por la ciudad en tiempos sin obras, y con las diferentes interrupciones que están en vigencia, la situación se ha tornado caótica. Y ni que hablar, si en alguna jornada algún grupo gremial o de otra índole decide protestar en el centro. 

Pensamos, y lo reiteramos que la ejecución de estas iniciativas son bienvenidas por el contribuyente, pero el municipio no debió tentarse a realizarlas todas al mismo tiempo, a menos que se pretenda mostrar ejecutividad frente a la inminencia de un período comicial. 

La ejecución simultánea de obras por parte de un organismo municipal, que afectan el tránsito vehicular (automóviles, bicicletas, motos, ómnibus de pasajeros y de turismo y camiones de distribución de diversas mercancías, algunas peligrosas como los combustibles), debería ser cuidadosamente planificada, como parte de los proyectos ejecutivos de cada realización. La forma de hacerlo es mediante una logística que prevea la seguridad de peatones y conductores de vehículos; el anuncio por los medios de comunicación social y carteles ubicados con suficiente distancia antes de desvíos y cortes, que guíen a los conductores con antelación y les permitan tomar las alternativas disponibles. Algunos vecinos inclusive pueden llegar a experimentar dificultades con la salida e ingreso de sus rodados de sus domicilios y lo mismo ocurre con personas con discapacidad que utilizan sillas de ruedas y otros elementos de ayuda motriz. 

Es probable que la simultaneidad en la ejecución de las obras sea conveniente para una repartición estatal, por disponer de las partidas necesarias para su realización, evitando el encarecimiento inflacionario que aparejaría el inicio escalonado de los trabajos durante el año fiscal en curso y por razones de temporada climática. Sin embargo, deberían hacerse los mayores esfuerzos para trasladar la menor complicación al ciudadano común y evitar convertirlo en rehén de la situación, ejecutando con un mínimo de planificación las tareas.

Indudablemente, juegan factores de prestigio político en un año en el que se realizarán elecciones durante el segundo semestre del año.

Aunque programar la obra pública, es un mandato que no debería ser despreciado.