Sup. Economía Domingo, 13 de agosto de 2017 | Edición impresa

Miedo a debatir sobre la economía

La campaña política de las PASO no tuvo el condimento del debate de la economía, como muchos esperaban.

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

Hay que reconocer que los debates en las PASO han sido de una gran pobreza. Casi todas críticas al oficialismo y muy pocas propuestas alternativas. Además, como no se vota nada más que una conformación de listas, nadie quiso mostrar sus inconsistencias.

Pero lo llamativo es que tampoco desde el oficialismo se salió a defender o a explicar lo hecho por el gobierno y los planes que se tienen a futuro. Aparentemente, el ideólogo de la campaña, Jaime Durán Barba, habría sido el de la iniciativa de no meter la economía en el debate, porque los números no eran tan buenos como esperaban. Lo gracioso es que la orden del consultor ecuatoriano la cumplieron no sólo los oficialistas sino también la oposición.

Pero en las dos últimas semanas comenzaron a aparecer datos positivos que, si bien no marcan una fuerte actividad económica (sería imposible) al menos muestran un claro camino de cambio de tendencia hacia una curva moderada de crecimiento. Esto dio ánimo a los estrategas oficialistas y comenzó lentamente a aparecer la economía.

Pero la aparición del tema económico por arte del oficialismo fue solo para reivindicar el camino recorrido. Cuando se les consulta cuáles serán las medidas para asegurar el crecimiento, sólo responden “vamos a continuar por el mismo camino”. La oposición, sin ideas muy claras. Massa quiere bajar impuestos a los alimentos, pero reclama por el déficit. Ninguna idea para bajar el gasto. Cristina dice “hay que parar a Macri”, pero no dice en qué lugar ni para qué. Tampoco hablar de volver atrás, porque Macri tiene dos años más de mandato.

¿Qué puede cambiar el lunes?

En realidad, sea cual fuere el resultado electoral en las PASO, el lunes todo seguirá casi igual. Es que en estas elecciones sólo confrontan, en la interna, justicialistas y en algunos distritos de Cambiemos, y los verdaderos resultados se verán en octubre. Aunque en esas elecciones solo se vota la renovación parcial de los cuerpos legislativos, y eso significa que no hay cambios en los cargos ejecutivos. El Presidente y los gobernadores tienen dos años más de mandato.

Los especuladores del mercado creyeron ver una oportunidad para hacer subir el dólar, pero los únicos que ganaron algo fueron los que compraron cuando estaba a $ 15,25, en abril. Los que entraron luego no han conseguido equiparar la renta de las Lebac. 

Muchos han agitado el fantasma de un posible triunfo de Cristina Fernández en las PASO, y creen que podría generar conflictos en la economía. Reitero algo que nadie debe olvidar. Cristina será senadora, si le alcanzan los votos, pero no gobernará. El poder sigue siendo de Macri por dos años más.

Hay que tener mucho cuidado en estos casos con el juego de rumores que manejan los especuladores, porque hacen entrar a mucha gente que termina perdiendo plata para que ellos ganen. Los ahorristas no deben entrar en este juego y menos los empresarios, que deben dedicarse a producir y no a especular.

No obstante, hay una preocupación y un juego de argumentos cruzados producto de una gran desorientación. Hace tres meses, voces de distintos sectores, incluso de la oposición, decían que el dólar estaba muy atrasado y afectaba las economías regionales, e incluso al comercio en zonas de frontera. Mientras, se criticaba la inflación, que atrasaba el tipo de cambio.

Ahora el dólar subió y, al menos, recuperó el ritmo perdido por la inflación y, las mismas voces se alzan diciendo que la suba del dólar se trasladará a precios y se olvidan de sus reclamos anteriores. Todo esto alimenta el juego de los especuladores.

El futuro de del dólar y la economía

El resultado electoral, si bien no cambia la estructura de poder, podría generar cierta desconfianza si terminara en un resultado catastrófico para el gobierno. No obstante, le quedan dos años de mandato y podría reestructurar el gabinete, cambiar al presidente del Banco Central, aunque no es seguro que Macri cambie la dirección en la que lleva su gobierno.

Si endurece el tema de la inflación, por la especulación, la herramienta de las tasas puede ponerle freno, aunque también frena a la economía. Para ello sería importante que consolidara la baja del gasto para poder bajar impuestos y requerir menos asistencia de créditos externos.

En cuanto al dólar, no tiene muchas posibilidades de seguir creciendo. Si le quitan el combustible, con el aumento de tasas, muchos exportadores que siguen reteniendo divisas se lanzarán a liquidar y muchos especuladores se darán cuenta de que el “veranito verde” llegó a su fin.

El dólar no ha sido negocio en los últimos tres años y es poco probable que lo sea en el futuro. En agosto de 2014, el dólar blue llegó a $ 16 y en agosto de 2017 a $ 18. Un 12% en tres años, contra una inflación acumulada superior al 70% en los tres años. Hoy por hoy el gobierno, gane o pierda, no dejará que los especuladores le doblen la mano. El Banco Central puede mostrarse más firme y aplastar cualquier intento de corrida.

Lo más importante será que se pueda mantener el ritmo de crecimiento de la economía. La creación de nuevos puestos de trabajo dependerá de las inversiones. Es complicado el panorama de las economías regionales, ya que el dólar no recuperará la competitividad perdida y deberán buscarla dentro de los mismos sectores mejorando la productividad.

El gobierno asegura que la economía seguirá creciendo y la inflación seguirá bajando. Al dólar puede dejarlo subir un poco más, pero eso generará ingresos de un gran volumen de divisas que están esperando ser liquidadas, más las que puedan ingresar por créditos y por inversiones.

Nadie puede predecir porque el juego lo maneja el gobierno y, como debe hacer, no muestra las cartas hasta que le toca jugar. Va adaptando los esquemas conforme a los movimientos del mercado, aunque aún es muy permisivo con los especuladores. 

Hay varios sectores que ya están mostrando movimientos positivos y esperan una reforma impositiva y laboral para el año entrante. La reforma impositiva el Gobierno deberá negociarla, necesariamente, con los gobernadores y estos deberán influir en el Congreso para que sus diputados y senadores les presten conformidad.

La reforma laboral será más compleja. No se saben los alcances por lo que es difícil predecir su futuro, aunque los sectores sindicales se opondrán por definición. De todas formas, hoy el problema mayor es facilitar la creación de empleos para crecer y no proteger en extremo porque eso se transforma en una barrera para los nuevos empleos.

No hubo debate y no sabemos si lo habrá hasta las elecciones generales de octubre. Estas PASO demostraron que están de más y que no se juega nada importante, más que el negocio de los especuladores.