Economía Domingo, 16 de julio de 2017

Más capitalismo y menos pobreza mundial

A los argentinos nos costará entenderlo y creerlo, pero vivimos en un mundo que está cada vez mejor.

Por Prof. Lic. Gustavo Miguel Pungitori - Instituto de Economía CPCE Mendoza

Sin embargo, hay un dato que,  a medida a que pasan los años, muestra una evolución positiva. Se trata de la pobreza a nivel mundial. La pobreza en el mundo se encuentra en los niveles más bajos de la historia y la tendencia es declinante. En 1981, el 44% de la población mundial vivía con menos de u$s 1,9 por día. En 2015, ese porcentaje se desplomó y alcanzó el nivel mínimo de 10%. 

En Argentina, la tendencia fue a contramano. En los últimos 33 años (de los cuales 24 estuvimos gobernados por administraciones justicialistas) el promedio de pobreza fue nada menos que 29,2%. Además, desde el año 2011 la pobreza sube permanentemente en nuestro país. Ante esto, es inevitable preguntarse qué pasó, cómo es posible que mientras la pobreza disminuye en el mundo, en Argentina no sólo no se reduce, sino que la cantidad de personas en situación de vulnerabilidad es cada vez mayor.

El cambio se dio en Gran Bretaña a principios del siglo XIX y luego fue expandiéndose mundialmente: el mundo pasó de estar dominado por las ideas mercantilistas y comenzó a moverse hacia el sistema de libertad económica. En su libro de Historia de la Teoría Económica y de su Método, los historiadores Ekelund y Hebert destacaron que, en el siglo XIX, muchas de las regulaciones de la era mercantilista se habían abandonado, al tiempo que dos fuertes restricciones a la actividad estatal comenzaban a operar. Por un lado, el establecimiento del patrón oro, que “vedaba al gobierno el acceso a la máquina de imprimir billetes, limitando así el volumen del gasto gubernamental para conflictos bélicos o programas sociales” y por el otro, el límite a la capacidad del gobierno de cobrar impuestos. 

En su rol de Primer Ministro británico, William Gladstone promovió una serie de políticas destinadas a lograr que el gobierno fuera abandonando equilibradamente la intervención en el sector privado. Las medidas tomadas fueron concretas: desregulación, menos impuestos sobre la renta, menos gasto público y la prohibición de impuestos sobre las ventas y el consumo. Pero lo más relevante fue la idea que estuvo detrás: que es el individuo en libertad y no el gobierno; porque cuanto mayor sea la libertad económica, más próspero será un país y menor pobreza deberá sufrir.

Desconocemos qué hará el gobierno nacional, pero claro está que en la medida que decida acercarse al liberalismo y lleve adelante políticas de libre mercado, mayor y más sostenible será el crecimiento económico y, por tanto, menor será la cantidad de personas que deberá sufrir el drama de la pobreza.

* Las opiniones del autor no son necesariamente compartidas por la institución.