• Viernes, 21 de abril de 2017
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Macri llegará a EEUU con la crisis venezolana como eje de la agenda

El Presidente se ha transformado en el principal líder opositor al chavismo en América Latina. Quiere llevar a la reunión con Trump un rechazo del Congreso a Maduro.

Horacio Serafini - Corresponsalía Buenos Aires

El debate que involucra al oficialismo y a la oposición en torno a la crítica situación en Venezuela puede tener la semana próxima una instancia decisoria respecto del papel a jugar por el Gobierno nacional cuando el presidente, Mauricio Macri, será recibido por su par estadounidense, Donald Trump.

Después de una escala en Houston el día anterior, Macri llegará el jueves que viene a Washington junto a la canciller, Susana Malcorra, para compartir un almuerzo que sería de una hora y media en la Casa Blanca con el jefe de Estado anfitrión, aunque todavía no está confirmado si a continuación ambos mandatarios darán una conferencia de prensa, como es habitual en este tipo de visitas.

De ser así, la crisis en Venezuela estará en el centro de las preguntas, con la consiguiente posibilidad de que Trump protagonice una ‘trumpeada’ y busque en público un compromiso del jefe de Estado argentino por un mayor involucramiento político en el tema, señalan observadores.

Macri, en lo que será la primera visita oficial de un presidente argentino a Estados Unidos en 14 años (el último fue Néstor Kirchner, en julio de 2003, cuando se reunió con George  W. Bush), tendrá de todos modos escenarios en los que reafirmar su compromiso de apoyo a la oposición venezolana, pues están previstas disertaciones ante dos “think-tanks” especializados en la relación de Estados Unidos y América Latina.

De hecho, Macri se ha convertido en el principal jefe de Estado latinoamericano en su comportamiento de oposición al “régimen chavista” que encabeza Nicolás Maduro, tal como se lo reconoció días atrás a él y a la canciller Malcorra el líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles.

Pero ello no implica que esté dispuesto a ir más allá en su compromiso, según dijo anoche a este diario una fuente del Palacio San Martín: “Se está viendo de qué manera hacer mayor presión, por lo que habrá que esperar. Además la situación puede cambiar día a día”.

Así, la crisis en Venezuela ocupará un lugar central en la agenda de la visita, en la que Macri buscará reactualizar los compromisos comerciales de apertura a productos argentinos, como el limón, a los que había llegado con el antecesor de Trump, el demócrata Barack Obama, durante la visita de éste a la Argentina hace un año.

Por lo pronto, la crisis en Venezuela le sirve casi a diario a Macri para presentarse hacia adentro y hacia afuera como la antítesis, tal como lo hizo el miércoles cuando tras conocerse la muerte de dos manifestantes opositores repitió la reciente y reiterada “exhortación” de once países de la región  “a que se convoquen elecciones” en ese país.

Macri llegará a Washington en momentos en que en la Cámara de Diputados el bloque oficialista Cambiemos intentará la aprobación de un documento que pretende consensuar con los opositores Frente Renovador de Sergio Massa y bloque Justicialista de Diego Bossio sobre la crisis en Venezuela.

El documento que ya negocian será en los términos de un pronunciamiento que hizo anteayer el jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri: “De acompañamiento de la resolución de la OEA, que exigió al gobierno venezolano restablecer el orden constitucional, restaurar la plena autoridad de la Asamblea Legislativa, apoyar las medidas que puedan retornar a un cronograma electoral que está absolutamente suspendido desde las elecciones regionales y de gobernadores que debían ocurrir en 2016”.

El opositor Frente para la Victoria (FpV) ya anticipó que en caso de que se lleve ese documento al recinto bajará a la sesión con el propósito de bloquear su aprobación, para la que necesitan el voto de dos tercios de los presentes, dijo su secretaria parlamentaria, Teresa García. 

La posición del FpV consiste en llamar al diálogo entre gobierno y oposición y pedir un “cese de la hostilidad” de Macri hacia la administración de Maduro, a la vez que solicitarle al Presidente una “gestión de buenos oficios dada su buena relación con la oposición venezolana”.