Martes, 25 de julio de 2017
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Lucentini, la “Torre” de Chacras

Flamante campeón sudamericano con el equipo Argentino Sub-14, el tenista lujanino de 14 años trazó un retrato de su presente. Habló de su fortalezas y emociones. Frente al espejo, su referente Juan Martín Del Potro.

Mauricio Videla - mvidela@losandes.com.ar

Recordar (o volver a pasar por el corazón), a esta altura de la vida también puede sostener la emoción a flor de piel. Máximo Lucentini tiene 14 años y es un chico normal, juega a la play como hobby, se divierte, va al colegio, le gustan las matemáticas, pero también disfruta de la pasión por el tenis. Su espejo, como jugador, Juan Martín Del Potro. 

“La mejor semana de mi vida es la que cabo de pasar  en el campeonato Sudamericano, en el club Las Palmas en Santa Cruz, Bolivia. Ganamos el torneo, perdí un partido y los otros los jugué muy bien. El equipo estuvo muy unido, teníamos hinchada en contra y también a favor, cantábamos mucho, fue una semana increíble”, le confió a Más Deportes la raqueta número uno del elenco dirigido por Ignacio Asenzo, 

Argentina finalizó primero en el Grupo A, al vencer por -3 a 0- a Colombia, Chile, Paraguay y -2 a 1- a Perú. El título se definió entre los primeros de cada zona y los albicelestes derrotaron a Brasil (2 a 1), el segundo favorito.

 

 

“Con el equipo nos unió la pasión por el deporte, la garra que tenés que tener para representar al país, el compañerismo. Antes del primer partido sentís nervios y solo pensar en meter la pelota dentro de la cancha. Pero también te gusta porque jugar es divertido, el tenis es un buen deporte, estás representando al país, eso es lo mejor que te puede pasar como deportista”, sostiene Máximo, 

“Cuando terminó el torneo sentí un orgullo grande, un relajamiento, porque vos no sos vos en el torneo sos Argentina, no es como en los torneos normales en los que si no jugás bien perdistes, acá perdistes y perdió el país”, agrega el tenista del club Banco Mendoza.

A su corta edad ya comenzó a manejar la presión, claro que Máximo tiene una carrera de siete años de pelear en las canchas de polvo de ladrillo contra su ansiedad.

“Eso se adquiere con el tiempo, con la experiencia, todos los partidos implican presión pero la vas manejando”, sostiene el jugador que en julio emprenderá una gira por Europa. 

“Mis expectativas como jugador están puestas en que me vaya lo mejor posible, que me divierta jugando el tenis, que no me queme y me retire como deportista a los 16 años”. 

“Voy al colegio Santa María y elijo las matemáticas sin dudas, uno de mis días es levantarme a las 6.15, desayunar, entro a la escuela a las 7.46, a las 15 hago físico, de 16 a 18 tenis, depende el día hago una hora particular con mi entrenador,  vuelo a casa, me baño, hago las tareas, ceno y me voy a dormir, Mi hobby es la play, Call of Duty o Fifa,  Soy hincha de Boca, aunque hayamos perdido. Mi modelo de jugador es Del Potro, porque le pega a la pelota de derecha y la incendia”, finaliza su retrato y vuele a la práctica Máximo Lucentini.

 

 

“Cuando Le gané al N°1 del mundo”

“El mejor día de mi vida fue cuando le gané al N°1 del Mundo, fue en Paraná, durante la disputa del Master para mi categoría Sub-14. En este torneo, que reúne a los 8 mejores tenistas del país, yo fui con un año menos. El torneo es sobre una cancha de polvo de ladrillo y en el tercer partido de la serie clasificatoria tenía que enfrentar a Santiago De la Fuente. Él era el número uno y yo ya tenía el partido perdidisimo, pero entre a jugar y en el primer set me impuse por 6 a 1; un resultado que yo no lo podía creer y él tampoco. A mi me parecía fantástico, estaba jugando mi mejor tenis, era un momento increíble...  en el segundo set le gané 6 a 2, era impresionante”. 

“Yo había perdido los dos partidos anteriores y no clasifique a la semifinales del torneo, pero pude ganarle al mejor jugador de todos; ese era un momento único para mí, estaba feliz, me sentía orgulloso de lo que había hecho... no por el resultado del partido o por ganarle a Santi, sino porque podía dar un poco más de mi juego y crecer. Ese fue mi día más feliz como jugador”, contó Maxi.