Arquitectura Domingo, 19 de marzo de 2017

Los Chalets

Por Por Liliana Girini - Arquitecta y Doctora en Arquitectura

Los chalets Giol y Gargantini constituyen un patrimonio de especial relevancia para la provincia, en el departamento de Maipú. Ambos pertenecieron al establecimiento vitivinícola “La Colina de Oro”, que llegó a ser el más importante del mundo por su extraordinaria producción.

Declarados bienes del patrimonio provincial y más tarde Monumentos Históricos Nacionales, fueron cedidas por la provincia al municipio de Maipú para la creación del  Museo Nacional del Vino y la Vendimia. 

Sus propietarios, Gerónimo Bautista Gargantini, suizo, y Juan Giol, italiano, formaron una sociedad en 1896, que se transformaría en orgullo de la vitivinicultura mendocina. Estas espléndidas viviendas fueron erigidas por el arquitecto boloñés Manuel Mignani y el constructor Ricardo Ciancio, entre 1908 y 1910, inspirados en las villas del Véneto italiano, rodeadas de jardines y custodiadas por los portones de entrada sobre el carril Ozamis.

Estas residencias se asemejaron a otras construidas en la península, introduciendo el lenguaje en boga, el Liberty, versión italiana del Art Nouveau que se desarrolló entre 1895 y 1914, con énfasis en las fachadas principales y gran despliegue ornamental. Los chalets estaban dotados de un equipamiento que exhibía riqueza y variedad de materiales e instalaciones que la revolución industrial había incorporado a la vida doméstica. Desde el punto de vista constructivo también fueron innovadores, ya que se construyeron con el sistema de entramado de perfiles de hierro “sideroladrillo”.

Hoy, luego de más de un siglo de existencia, las espléndidas residencias constituyen un hito y son reconocidas como testimonios relevantes de la historia vitivinícola local.