Sociedad Viernes, 21 de abril de 2017 | Edición impresa

Lluvias derrumbaron parte del Fuerte de San Carlos

Es un lugar histórico de más de 200 años y clave de la Gesta Sanmartiniana. Dicen que hace años reclaman para que hagan obras de preservación.

Por Federico Fayad - ffayad@losandes.com.ar

Una parte posterior de las ruinas del Fuerte de San Carlos, uno de los últimos monumentos que quedan en Argentina que dan testimonio de la lucha entre españoles, criollos y malones indígenas, se derrumbó por las intensas lluvias, pero también por años de no haber sido sometida a un proceso de conservación adecuado.

Vale aclarar que la parte que contiene las placas históricas referidas al General José de San Martín se mantienen en su lugar, por lo que las versiones que ayer indicaban que el lugar estaba derrumbado en su totalidad son erróneas. 

Fundado en 1770, es uno de los principales atractivos históricos del Valle de Uco, pero además es el sitio donde el Padre de la Patria consiguió el apoyo de los indígenas para iniciar la gesta libertadora de toda América del Sur. De hecho, su importancia es tal que fue declarado Patrimonio Histórico de la Nación. 

Por eso, la dirección del museo municipal Fuerte de San Carlos solo tiene permitido enviar informes y fotos para dejar constancia anual del estado del lugar, pero no puede intervenir. Si tocan algo pueden incurrir en delito, porque toda mejora debe estar aprobada por la Nación.

Desde la comuna indicaron a Los Andes que hace más de siete años que vienen comunicando a la Nación sobre el riesgo de deterioro que sufre el monumento. Ayer solo interveno la Policía Científica para verificar que una parte del Fuerte se cayó por la cantidad de lluvia caída en los últimos días en la zona y no por actos de vandalismo.

 

 

Urgente puesta en valor

Aunque el lugar debe preservarse tal como está, por las razones mencionadas la comuna puso un precinto de seguridad en todo el perímetro para impedir el acceso. Además, colocó un techo provisional para evitar que futuras lluvias hagan más daño. 

Ricardo Dengra, director del Museo Fuerte de San Carlos, dijo que el agua embebida en el suelo, tras las lluvias, hizo que se derrumbara parte de la pared sur del torreón de más de 200 años. “Hemos realizado los pasos lógicos, se informó a la Comisión Nacional de Bienes Patrimoniales y a la Provincia. Necesitamos que desde Buenos Aires envíen técnicos para la adecuación y mantenimiento”, aseguró el funcionario.

Por otro lado, agregó que la puesta en valor del sitio debe ser total. Es decir, de todo el solar histórico, que incluye el Fuerte, casas aledañas y la comisaría 18, donde supo haber corrales, celdas y depósitos ocupando media manzana. 

Dengra indicó que desde la Nación solo se recibió la noticia y recién hoy habrá contactos vía telefónica. “No es la primera vez que ocurre un suceso así”, afirmó.

Marcelo Nardecchia, director de Patrimonio de Mendoza, dijo a su vez que están haciendo todas las gestiones necesarias para que intervenga la Nación lo más pronto posible. “Solo se pueden hacer tareas de emergencia”, declaró. 

 

 

Una triste realidad

Vecinos aseguraron que es tristísimo ver como parte de la historia del país se va cayendo a pedazos por el desinterés de las autoridades. Temerosos de dar su nombre completo por miedo a represalias, solo se animaron a decir que hay bronca: “Se enviaron notas en su momento pero no hubo respuesta. Ya se venía advirtiendo que algo así iba a ocurrir”, dijo Guillermo. 

María, en tanto, contó que hace 48 años que vive en San Carlos y que sabe de la historia de ese lugar: “Cuando era niña se perdieron los cañones originales que tenía el fuerte y nunca se hizo nada. Hasta nos dijeron que se los habían llevado a San Luis. Hace cuatro años, por lo menos, venimos reclamando que se hagan obras concretas en ese lugar”, reclamó. 

La vecina dijo que la respuesta que recibió “cumplió un período de vida”, como alguna vez le dijeron. “Me da lástima lo poco que quieren al pueblo, cómo perdemos cosas. Nadie reclama porque todos están relacionados con la Municipalidad. Si nos quejamos, arriesgamos el puesto de trabajo”, agregó. 

María recordó cuando se derribó la iglesia de la villa y el silencio cómplice hizo que el hecho pasara desapercibido. “Me duele en el corazón esto. Yo creo que no se va a hacer nada y el deterioro va a seguir”, se lamentó.