Opinión Miércoles, 15 de marzo de 2017 | Edición impresa

Las tierras de Campo los Andes

Por Por Lic. Sebastián Lafalla - Asoc. Viñateros de Mendoza - Cámara de Comercio de Tupungato

Apoyo a volverlas productivas

Apoyamos calurosamente que las más de 7.000 valiosas has de Campo los Andes, propiedad del Estado nacional, sean incorporadas definitivamente al sistema productivo de la región, como así también que los protagonistas de ese desarrollo sean emprendedores privados, pequeños y medianos productores que funden un nuevo pueblo productivo, con mucha y diversa gente dentro.

 

Los dueños de esas tierras

Debemos recordar que el valor de esas tierras no consiste sólo en su excepcional ubicación geográfica, la excelencia de sus suelos, que tengan agua próxima y clima apropiado sino también por el desarrollo humano, cultural y de infraestructura realizado por muchas generaciones de valletanos en la zona. Podemos afirmar entonces que ese patrimonio público es fundamentalmente de los valletanos en especial y de los mendocinos en general, mas allá de que jurídicamente el titular sea el Estado nacional.

Consecuentemente, en su futuro desarrollo, estos (valletanos y mendocinos) deben tener una especial participación en el diseño y ejecución del plan para volver más productivas esas tierras. Creemos también que al frente de esa tarea tiene que estar el Gobernador de la Provincia, no sólo como agente del gobierno nacional, y mucho menos como su dueño, sino como el genuino representante de los mendocinos que conduce como tal un proceso participativo y eficaz de elaboración y ejecución del plan en cuestión.
Es oportuno afirmar que nada de esto debe obstar para la celeridad del proceso sino para hacerlo bien y sustentable en el tiempo.

 

¿Estamos ante un proyecto o sólo una idea?

Siempre es conveniente, en temas de esta trascendencia, distinguir claramente entre las ideas con algunos borradores y los proyectos con detalle de ejecución que implique la posibilidad de cálculos de costos reales y de beneficiarios. Sería entonces muy útil que los funcionarios que trajeron a la luz pública esta importante iniciativa clarifiquen este punto con precisión. ¿Hay proyectos ejecutivos, desarrollados en detalle, evaluados? Si es así es bueno que los exhiban para que discutamos sobre puntos conocidos y concretos y disipar entonces inútiles dudas y, por qué no, prejuicios. Ahora bien, si no tienen nada de esto, aclaren que se trata sólo de una idea y entonces sí admitan que ante tan difuso e impreciso anuncio reciban opiniones de la misma envergadura e imprecisión.

 

Algunas sugerencias que eviten errores anteriores

Dicho esto, con bastante énfasis, algunas sugerencias entonces sacadas un poco de la experiencia de errores anteriores en los que hemos incurrido en el uso adecuado, correcto, eficaz y justo de nuestro recurso más preciado que es el agua vinculada al suelo fértil.

Hay que tener clara información sobre el impacto que el futuro emprendimiento tendrá sobre las zonas aledañas y muy especialmente sobre los regantes de aguas abajo que contaban con una provisión de agua que eventualmente pueda verse disminuida. También sobre las consecuencias que el futuro uso tenga sobre la contención aluvional hoy existente. Atento que es zona de alto riesgo con lluvias intensas, es importante prever qué efectos tendrán en este aspecto las modificaciones que se hagan sobre el actual estado de esos terrenos.
Hay que diseñar un sistema de riego que optimice la utilización del agua.

Desde el punto de vista de la explotación económica entendemos que sería prudente dejar que sean los futuros colonos quienes decidan cuáles son los cultivos y usos a los que deben destinar las parcelas del emprendimiento.

 

Fundar un nuevo pueblo o un gueto productivo

En lo que sí creemos es importante sentar principios y objetivos, por parte del Estado, en criterios y métodos de selección de los futuros adjudicatarios. Esto es precisamente darse una correcta política de adjudicación. No se nos escapa que este punto es motivo de opiniones muchas veces encontradas y hasta claramente opuestas, consecuencia de intereses concretos y diversos. Seguramente en este tema no encontraremos unanimidad por no tratarse de verdades con sustento científico sino en criterios de cómo se ordena la sociedad. En una democracia es lógico y deseable la diversidad; lo que no puede hacer esta diversidad es paralizarnos.

Con esta salvedad, algunos aportes al respecto: creemos con convicción que sería conveniente hacer las parcelas de la menor dimensión posible que haga sustentable la explotación, por cuanto creemos valioso que los futuros adjudicatarios sean la mayor cantidad posible, para contrarrestar el para nosotros nefasto proceso de concentración de riqueza que se da en todos los ámbitos de la producción.

Deseamos y proponemos que este nuevo desarrollo tenga la mayor cantidad de futuros dueños posible, pequeños pero eficientes productores/emprendores que se incluyan en el circuito virtuoso de producción de frutos/productos de calidad con alto valor agregado que lideran empresas de mayor envergadura con acceso fluido y competitivo a los mercados interno y externo.

Entendemos este desarrollo como un proceso, por lo cual no es conveniente que el Estado se limite a subastar las parcelas al mejor postor y desentenderse de lo que estos hagan con las mismas. Proponemos que en vez de una venta sea un alquiler con opción a compra (leasing) lo que permitirá al desarrollador (el Estado, que somos todos y en este caso los mendocinos y valletanos) controlar que los adjudicatarios cumplan con los objetivos propuestos.

Estas condiciones a cumplir serían: el pago del canon anual que debe representar el valor real de la tierra, pero pagadero en 20/30 años con un índice de actualización como el de la vivienda. Utilizar un sistema de riego eficaz, controlado por Irrigación. Utilizar técnicas de cultivo o explotación asesorados por los más eficientes organismos técnicos con incumbencia en el rubro (Inta, Senasa, universidades públicas, etc). El adjudicatario debe ser una persona física que garantice su residencia permanente en la parcela o en el lugar con el fin de generar una subregión con desarrollo humano propio. Las parcelas en ningún caso, ni durante ni después de concluido el pago del canon, podrán subdividirse. Una vez pagado aquél, el adjudicatario podrá disponer libremente de la propiedad. 

El objetivo es que “Campo los Andes” se convierta en una nueva subregión como es Gualtallary, Colonia Las Rosas y tantas otras con no sólo buenas tierras y bien explotadas sino también con una identidad cultural propia con alto desarrollo humano.

Así se fundan pueblos. Con los remates de bienes valiosos al mejor postor se fundan guetos, productivos tal vez, pero ajenos al desarrollo humano del lugar. Guetos en los que se producen ganancias para sus pocos dueños derramando en el lugar la menor cantidad posible de empleos de baja calidad.

Los emprendedores locales, y no es cuestión de nacionalidad, queremos ser protagonistas de este proceso. Con el método del remate al mejor postor estamos afuera.