• Lunes, 6 de marzo de 2017
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La “locura emocional” de todos los artistas detrás del escenario

Los conflictos previos quedaron por un momento en el olvido para bailarines y actores: la pasión por Vendimia y el profesionalismo pudieron más, al igual que la adrenalina y las ganas de salir a escena.

Priscila Mateos - pmateos@losandes.com.ar

Minutos antes del comienzo de “Con el vino en la piel”, detrás del escenario no cesaban las corridas, los gritos de ánimo y el nerviosismo. Bailarinas ayudándose unas a otras a ultimar detalles con el vestuario, actores acomodándose las pelucas y personal de técnica haciendo lo suyo.

Por los parlantes sonaban las voces de los directores dando las últimas indicaciones previas al show que ya se palpitaba en las gradas del teatro griego Frank Romero Day.

Al grito de “¡vamos, vamos, vamos!” finalmente salieron a escena, recibidos por la ovación del público, ansioso de disfrutar del espectáculo. “Cuando salís ante toda esa multitud y ves que te aplauden, se te eriza la piel”, señaló Flavia Ríos (25), quien cuenta con cinco Fiestas nacionales en su haber como bailarina contemporánea.

Mientras, siguieron las exclamaciones de ánimo y las corridas entre las estructuras de caño que sostenían parte del escenario, entre las que inclusive se improvisaron vestuarios con sábanas “porque si tenemos que ir hasta los camarines a cambiarnos, no llegamos a tiempo”, explicó una bailarina mientras seguía camino para salir a escena.

El compañerismo se vivió a pleno; algunos artistas ayudaban a las mujeres a acomodarse los peinados que se habían desarmado un poco cuando se cambiaron el vestuario. El olor a fijador de pelo se sentía muy fuerte, mezclado con el intenso calor. Por las escaleras que llevan a los vestuarios del primero y segundo piso los artistas se cruzaban entre risas y comentarios nerviosos. 

Algunos arreglaban como podían los trajes para que se adecuaran lo mejor posible a sus cuerpos, ya que fueron realizados sin sus medidas. Por al lado pasaban los utileros con alacranes gigantes, tachos, martillos, cinceles y valijas, entre otros tantos objetos que luego se lucirían en el espectáculo.

 

 

Clima de fiesta

En general, todos coincidieron en que lo que se vive en el detrás de escena del Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia es algo único que no se compara con ningún otro show, inclusive en las celebraciones departamentales.

Aunque allí parecía que todo era caos, la situación cambiaba cuando los artistas salían de cada una de las bocas para dejar todo frente al público. El bailarín contemporáneo Mauricio Molina (27) aseguró que “lo que se vive es una ‘locura emocional’” y que trabajaban “todos desde la misma energía”.

En los camarines, los cambios de vestuario se sucedían rápidamente y los trajes iban quedando desordenados. Así y todo, cada uno lograba encontrar lo que buscaba para salir a escena.

Entre el movimiento incesante se pudieron distinguir algunas artistas que en algún momento fueron Reinas departamentales. Tal es el caso de Antonella Aballay (26), quien representó a Godoy Cruz en 2010 y que ya ha sido parte de siete vendimias nacionales como bailarina.

“Hay mucha adrenalina de cuadro a cuadro; salís corriendo a cambiarte porque si no estás a tiempo en la boca, después no salís”, detalló llena de emoción.

“Soy contemporánea y los folclóricos te contagian la pasión por las raíces. Todos sentimos a la Fiesta como propia”, agregó María (27), quien vivió su novena Vendimia.

 

Sentimientos mezclados

Entre los mensajes de motivación, los choques en los pasillos de quienes salían y entraban a escena, algunos artistas mantenían un dejo de tristeza en los ojos.

Fue el caso de la actriz Melina Moro (23), quien explicó que, a pesar de la emoción de ser parte del show, “también es muy sentida la parte de los artistas que no están acá, que no es porque no quisieron sino porque no pudieron”, en referencia a muchos colegas que quedaron afuera tras sufrir ataques de pánico o porque sus escenas fueron quitadas (en el caso de los aéreos y teatro de sombras).

No obstante, en general pudieron superar el clima de tensión, siempre por amor al espectáculo y a la profesión. Al respecto, la bailarina folclórica Fernanda Díaz (23) fue clara al decir que “la mayoría estamos poniéndonos la fiesta al hombro, para que salga bien”.

Cabe aclarar que, tras la postergación del Acto Central por el accidente del jueves, el ensayo general se hizo en la madrugada de ayer, y terminó a las 6.15 de la mañana.