Martes, 22 de agosto de 2017
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La culpa es del Estado

Los dirigentes y clubes deportivos siempre se la ingenian para que el Estado sea el responsable de sus males, una situación que habitualmente no es real.

 

Maxi Salgado - Editor de Más Deportes- msalgado@losandes.com.ar

Justo en una semana en la que la noticia fueron las muertes en el recital del Indio Solari y en donde quedó en el ojo de la tormenta la participación del Estado en la organización de los espectáculos multitudinarios, los clubes presionan, y mucho, para que los hinchas visitantes puedan regresar al fútbol argentino.

La realidad es que las épocas de vacas flacas por las que pasan las tesorerías de los clubes chicos y los del Interior, hacen que nadie quiera perderse lo que puede ser una buena recaudación. Es así que en la primera fecha de este año, los hinchas de Boca pudieron ingresar a la cancha de Banfield y el martes, los simpatizantes de River tendrán la posibilidad de ir a ver a su equipo con Lanús.

Claro que también Racing recibió a los hinchas de Lanús, los que hicieron desmanes y llevó a que la misma Academia decidiera no aceptar más a hinchas de otras instituciones en sus canchas.

La realidad indica que nuestra idiosincrasia hace que siempre se termine responsabilizando al Estado de los males propios. Durante dos meses, los clubes pelearon para recibir un dinero estatal, los famosos 350 millones de pesos que marcaron el cierre del Fútbol para Todos, y ahora le piden otro salvataje con la posibilidad de vender entradas a los visitantes. 

Los problemas económicos que tienen esas instituciones derivan de los desmanejos de sus dirigentes, eso es algo que todos sabemos, pero como a esos muchachos no se les cae una idea original, vuelven a poner el grito en el cielo y le hacen creer a sus hinchas y socios que el culpable es otro.

No es casualidad que los clubes más ordenados o los grandes, sean los que se oponen a que se vuelva a fojas cero. La medida de prohibir el público que no fuera local, entró en vigencia en julio de 2013 tras la muerte de un simpatizante de Lanús en el estadio Ciudad de La Plata.  Es decir que estamos cerca de cumplir cuatro años y más allá de algunos problemas intestinos y que algunos clubes como Godoy Cruz inventaron el famosos "hincha neutral", la medida ha sido exitosa y frenó la gran cantidad de noticias policiales que daba el fútbol todas las semanas. 

No se entiende que en este país se haga imposible poder convivir en un mismo recinto pensando o sintiendo diferente al resto. Y eso hace que más allá de las quejas de la gente que entiende que eso es sólo un partido de fútbol, el Estado ha tomado una decisión acertada.  Porque no puede ser que uno deba tener un ejército de policías para darle seguridad a un reducido número de ciudadanos con lo cual se desatiende al resto de la población. Además, y eso está comprobado, nadie asegura que mientras más policías haya, mejor sea la seguridad.

En el medio hubo varias propuestas para ordenar a las catervas futboleras. El AFA Plus, en el que los hinchas se tenían que empadronar y de esa manera se los podía tener registrados frente a algún incidente, quedó rápidamente en el archivo a que no saben por decisión de quienes? Sí, de los dirigentes que negocian con los barrabravas, pero saben que se cae un negocio si estos van presos.

Hoy, para evitar problemas, todos los hinchas visitantes deben llevar su DNI y pasar por los escáneres del programa Tribuna Segura, que impulsa el ministerio de Seguridad de la Nación. En sus bases de datos ya hay más de 2.000 personas que no pueden ingresar en los estadios por tener causas judiciales pendientes. Cada fin de semana se agregan más nombres. Y, gracias a un convenio con la AFA, el ministerio puede vetar el ingreso en el estadio a todos los hinchas que aparezcan en los listados de derecho de admisión. 

Pero, ya también se levantaron voces en contra de ello. Porque la gente se enoja cuando lo controlan. Pasa en la calle, pasa en los recitales, pasa en la vida.

Es hora de que cada uno asuma sus responsabilidades con responsabilidad. 

En esta línea en la que el Estado es siempre culpable, se produjo un cortocircuito en el básquetbol local. Después de introducir los municipios en el básquet desde 2012, hoy la propia Federación no ve con buenos ojos que la Municipalidad de Capital tenga un equipo participando de los torneos de Primera.Ven que hay una competencia desleal por poderío económico, pero, como bien lo explican los dirigentes de la gente de Capital, hoy gracias a ese proyecto hay 400 jugadores más en los registros de la Federación. Chicos que no tenían lugar o no se sentían contenidos en otras instituciones. Además, los otros clubes que tienen su sede en Capital se olvidan que desde el Municipio se les condonó una deuda histórica y se les "perdonó" una serie de impuestos municipales que todos deberían pagar. 

La Municipalidad además ayudó con mucho dinero a Anzorena para que este hiciera su piso nuevo y pudiera participar en el Torneo Nacional de Ascenso y también se dio un subsidio para que General San Martín (Pacífico) pudiera poner en condiciones su estadio.

También la gestión municipal llevó a que se levantara el Club Juventud Mendocina, ubicado en la calle Perú, donde hoy está creciendo otro polo basquetbolístico femenino.

Muchas más cosas a favor que en contra para las instituciones, que igual siguen levantando la voz contra el Estado y esperando que todas sus malas decisiones sean subsanadas. 

Sería bueno que a los dirigentes se le comiencen a iluminar las neuronas y aprendan que es imposible vivir de la limosna, limosna que se termina "perdiendo" como arena entre los dedos.