Estilo Martes, 21 de marzo de 2017 | Edición impresa

La Biblia, el best seller eterno

En los gigantescos estudios de Rede Récord, en Río de Janeiro, se filman las tiras con historias bíblicas que son un éxito en nuestro país y en el mundo. Se anuncian varias más.

Por Carola Solé - AFP

Apenas unos metros separan la antigua Babilonia de Jerusalén y en ambas sólo se habla brasileño. Recreadas en unos colosales estudios en Río de Janeiro, la segunda mayor red de televisión de Brasil escenifica ahí pasajes bíblicos... para convertirlos en telenovelas de éxito.

Hoy toca filmar la coronación de Nabucodonosor II y los actores de “El rico y Lázaro” ensayan una última vez en un decorado majestuoso: una reconstrucción del palacio de Babilonia con grandes esfinges mesopotámicas, columnas con remates de oro, lámparas preciosas y grandes ventanales por donde se cuela la luz tenue de los focos.

Mientras asistentes en ojotas “hawaianas” corretean por el palacio para retocar el maquillaje a actores esculturales, una veintena de técnicos prueban los tres rieles de travelling y uno de los encargados de producción recuerda a gritos las instrucciones a más de 50 figurantes vestidos con túnicas.

Aunque algunas secuencias utilizarán una recreación 3D, la mayoría son rodadas en estos estudios al estilo Hollywood, que se extienden en un gran descampado a las afueras de Río. Por ese arenal caluroso pasean burros y cabras con sus cuidadores, mientras a lo lejos se vislumbra un gran templo babilónico o las calles idénticamente reconstruidas de la “Ciudad Santa”.

“En 27 años de oficio, nunca vi un escenario como éste. Es un proyecto muy audaz y será una historia lindísima. Como guión, la Biblia es fantástica y da para muchísimas historias”, dice Edgard Miranda, emocionado de dirigir por primera vez un culebrón al estilo “Ben-Hur” para Rede Récord, la televisión propiedad del polémico y multimillonario obispo evangélico Edir Macedo.

 

 

El poder de la “Universal”

En un país donde las telenovelas generan una pasión equiparable al fútbol y la poderosa TV Globo tiene en parrilla guiones que a veces plantean debates en torno al aumento de parejas gays o la discriminación racial, Rede Récord encontró su nicho de mercado +lejos de la cotidianidad.

El canal de Macedo -fundador de la influyente Iglesia Universal del Reino de Dios, máxima expresión de la corriente cristiana pentecostal en América latina- cautivó a los brasileños con novelas protagonizadas por figuras y profetas del Antiguo Testamento que, entre intrigas y romances, pregonan la palabra de Dios.

Son historias que “plantean conflictos muy actuales con un gran sello de calidad”, pero el “gran acierto de Récord ha sido volver a traer a toda la familia frente al televisor” ante temáticas “inapropiadas” en ese horario, asegura Miranda,un elegante carioca de 44 años que se formó en TV Globo.

Con varios actores y trabajadores de la competencia ahora en su nómina, el canal que hizo famosos los programas nocturnos conducidos por pastores con el lema “Pare de sufrir” empezó a producir miniseries religiosas hace seis años (ver Una por una).

Ante la buena respuesta del público, en 2015 apostó en grande y lanzó la primera telenovela bíblica de Brasil: “Moisés y los diez mandamientos”, que aquí emitió Telefé con un éxito milagroso (sus últimos capítulos aún se emiten por el mendocino Canal 9, a las 14), llegando a desbancar en algunos episodios a TV Globo y a exportarse a varios países.

Después el canal lanzó “Josué y la Tierra Prometida” (estrenada el 7 de febrero en Telefé y con vistas a emitirse por Canal 9 Televida cuando termine “Moisés...) y en marzo llegará “El rico y Lázaro”, que plantea la disyuntiva de ir al cielo o al infierno en función de las elecciones vitales de sus dos protagonistas.

“La novela da algunos preceptos de conducta ética. Las personas están cansadas de este cotidiano tan agresivo, tan grosero, donde no hay respeto para muchas cosas”, asegura uno de los villanos de la serie, Cassius Scapin, que interpreta a un sacerdote corrupto.

 

 

De la tele al cine

Y por supuesto que semejante fenómeno de rating televisivo no podía dejar de pasar a la pantalla grande. Así es que “Moisés y los diez mandamientos - La película”, que sigue en cartel en las multisalas locales y del país desde su estreno el 23 de febrero, llega precedida de un éxito rotundo en Brasil, donde se convirtió en la cinta más redituable de los últimos 30 años con casi 12 millones de entradas vendidas en las 1.100 salas en las que se exhibió.

La película, también producida por Rede Récord, está doblada al castellano y compendia en dos horas los 176 capítulos de la tira, aunque ahora abordados en clave de superproducción rodada en Israel, Egipto y el desierto de Atacama en Chile.

Los actores son los mismos de la tira: Guilherme Winter y Giselle Itié como los bellos y buenos Moisés y Zípora, y Sergio Marone y Camila Rodriguez como los malísimos y también bellos Ramsés y Nefertari.

La historia de Moisés, al igual que en la novela, está contada con varias de las cualidades del culebrón: traiciones, sexo, lealtades divididas, y todo desarrollado a partir de la Biblia, el best seller eterno.

“Moisés y los diez mandamientos-La película” se inscribe dentro de un regreso con gloria de las películas creyentes, un género que tuvo en de “Los diez mandamientos” (1956), con Charlton Heston y dirigida por Cecil B. DeMille, un exponente de oro. El divino magnetismo de aquella cinta junto a “Rey de Reyes” (1961) de Nicholas Ray, se extendió mucho más allá de las clásicas emisiones por tevé durante Semana Santa para generar público devoto y dividendos.

Hoy, quienes parecen haber encontrado la llave del negocio de Dios son los brasileños de la Iglesia Universal de Cristo, un emporio de fe que mueve miles de millones de dólares y de alcance y programa internacionalista que, desde hace años, ha extendido su propaganda a todos los países de la región a través de la medianoche televisiva, la instalación de templos, y que hoy encuentra en la producción de melodramas para la pantalla chica y el cine su mejor herramienta.

 

 

Un negocio redondo

Acusado en 2011 de lavar millones de dólares obtenidos con falsas promesas a los fieles y de esconder esos fondos al fisco, el multimllonario pastor evangélico Edir Macedo no escatima recursos para su nueva gallina de los huevos de oro.

Su canal, TV Record, destina unos 230.000 dólares por cada uno de los más de 170 capítulos de sus telenovelas, con episodios que en “Moisés y los diez mandamientos” fueron grabados incluso en Israel o en Angola.

El poder de las iglesias evangélicas es patente en Record y no deja de crecer en el país con más católicos del mundo, donde casi una cuarta parte era evangélica en el último censo de 2010. 

En Río, su influencia se hizo evidente con el inicio del mandato del alcalde Marcelo Crivella, sobrino de Macedo y exobispo de “La Universal”.

¿El éxito de las telenovelas evangélicas refleja, entonces, el nuevo Brasil?

Para Nilson Xavier, crítico y autor de “Almanaque de la telenovela brasileña”, no es para tanto.

“No es que el público brasileño sea tan religioso. México, el otro gran productor de novelas, es un país mucho más religioso y menos liberal. Independientemente de que las novelas bíblicas tengan la función o no de adoctrinar, definitivamente Record logró un producto diferenciado, de gran calidad y un negocio que sobre todo atrae a los anunciantes”, estima Xavier. 

Pero, listo para entrar en escena en las calles de Jerusalén, el figurante Robespierre Costa -de 62 años, converso desde hace 20- tiene claro el poder de estos particulares “Universal Studios”.

“El evangelismo se basa en propagar la palabra de Dios por las cuatro esquinas. Si tú pones una telenovela evangélica, hasta quien no es evangélico llega a conmoverse y las personas termina diciendo ‘Ah, Dios existe, Dios es todopoderoso’ y van a buscar una iglesia”, asegura Costa.