• Jueves, 14 de septiembre de 2017
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Independencia de Cataluña

Por Félix Marchevsky - Profesor de Historia

La autodeterminación es el derecho que tiene todo pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de igualdad. Este derecho está contemplado en los Pactos Internacionales de los Derechos Humanos, aunque no en la Declaración Universal de los DDHH.

La Revolución Francesa marcó un paradigma básico en la historia contemporánea: de cómo el pueblo derrocó a la monarquía y a la aristocracia en el poder, y estableció un régimen republicano donde el pueblo se gobernaría a sí mismo. 

El problema del siglo XXI es no caer en chovinismos, patrioterismo barato donde se cree o considera que la ciudad, barrio o provincia a la que uno pertenece es la mejor del resto del mundo. 

La autodeterminación de los pueblos se benefició con la libertad y la justicia de pueblos sometidos. Pero también se la ha asociado al chovinismo extremo como también al derecho de los pueblos coloniales. Las manifestaciones más perversas y peligrosas del chovinismo están asociadas a ideologías totalitarias, xenófobas, racistas y sexistas, en pocas palabras al nazismo.

El otro problema es determinar el término pueblo, término problemático y que no ofrece un único significado.

Una concepción mayoritariamente occidental considera "pueblo" al conjunto de habitantes de un Estado. Otra concepción de pueblo determina a personas que tienen la misma lengua, raza, religión, orígenes, historia y territorio en común.

Podemos ver cómo minorías integran parte de un pueblo y viven en un mismo Estado y que podrían considerarse también pueblos. Por ejemplo en Argentina, y también en toda América, tenemos varias minorías que se considerarían pueblos y no por ello piden el derecho a la autodeterminación.

Incluso lo podrían hacer en EEUU. En Mendoza tenemos pueblos o comunidades de bolivianos, chilenos e incluso de pueblos nativos huarpes que a su vez se consideran argentinos. También se los puede considerar pueblos pero reconociendo los otros principios establecidos, como la soberanía e integridad territorial. 

Uno de los artilugios o trampa diplomática de los ingleses es declarar a la población (3.400 aproximadamente) de las islas Malvinas "pueblo" y de esa manera lograr que ellos decidan su propio destino. 

Las reivindicaciones de la autodeterminación ponen de manifiesto la tensión y los conflictos que existen entre el derecho de libre determinación de los pueblos y la integridad territorial de los Estados.

Tal es el caso de España y Cataluña. 

Es evidente que el franquismo infligió una herida colectiva en el sentimiento nacional catalán, no atenuada por el hecho de que muchos catalanes fueron franquistas ni por el de que no sólo los catalanes fueron heridos: el franquismo hirió (o mató) a media España (la guerra civil duró entre 1936 y 1939 y produjo la muerte de más de un millón de personas).

La herida catalana, sin embargo, es innegable: la lengua catalana fue perseguida; la cultura catalana fue humillada y ninguneada; las instituciones catalanas fueron abolidas. En suma: el franquismo, una hipertrofia monstruosa del nacionalismo español, quiso acabar con el nacionalismo catalán. 

Pero desde los años cincuenta del siglo pasado algunos catalanes heridos empezaron a construir contra el franquismo un discurso sobre el orgullo de ser catalán, sobre la dignidad de Cataluña, de su lengua, su cultura y sus instituciones, y tras el franquismo consiguieron no sólo convertirlo en hegemónico sino también llevarlo al poder de la Generalitat, la institución que desde 1980 gobierna la amplísima autonomía catalana instaurada por la democracia y que permitió, entre otras muchas cosas, la dignificación de la lengua y la cultura catalanas.

En el territorio catalán habitan, actualmente, 7.500.000 personas. Dos tercios de la población viven en Barcelona. Ocupa un territorio de unos 32.000 km² que limita al norte con Francia y Andorra y al este con el mar Mediterráneo. 

Después de la Segunda Guerra Mundial se ejecutó en su mayor amplitud el derecho de autodeterminación. Las colonias se independizaron de sus dueños imperialistas y surgieron nuevos países en Asia, África y en el resto del mundo. Este proceso se produjo en América en el siglo XIX. Por ejemplo se justificó la creación del Estado de Israel, entre otros, ya que aparecían todas las características de "Pueblo" en el pueblo judío. Hoy los palestinos reclaman los mismos derechos en los territorios ocupados por Israel para constituirse en el Estado de Palestina. (1) 

En el siglo XXI la creación de nuevos Estados ha resultado muy inestable. Kosovo, país creado en 2008, tiene un reconocimiento mundial a medias. Fue creado por Occidente ante la inestabilidad de sus minorías que entraron en guerra civil y que terminó con la intervención de la OTAN. Los enfrentamientos étnicos son o fueron, primero entre musulmanes y ortodoxos y después entre albaneses y serbios. Sudán del Sur fue creado el 9 de julio de 2011 para terminar la guerra civil que, a pesar de todo, continúa. 

Los catalanes reclaman lo mismo: “Somos un pueblo con una historia, idioma, costumbres y territorio en común, y por lo tanto pedimos separarnos de España y constituir democráticamente un Estado Independiente”.

Alemania luchó la segunda mitad del siglo XX por unir al pueblo alemán. Los catalanes luchan por separarse de España. ¿Será aceptado por el pueblo español? ¿Los catalanes votarán por su independencia? El Reino Unido ya votó por el Brexit. El panorama europeo puede cambiar. Un nuevo país, una nueva moneda, la desintegración de la Unión Europea está en juego. 

El siglo XXI nos presenta varios panoramas. Mientras Puerto Rico y Escocia piden depender de sus viejos amos, hay países que piden ayuda a los imperialistas de los cuales se independizaron. 

El 1 de octubre de este año se vota la independencia de Cataluña en un referéndum. En España se enfrentan dos nacionalismos: el español y el catalán. Las derechas y las izquierdas se han dividido por su postura nacional. El PP y el PSOE temen que Cataluña sea un disparador multiplicador que desintegre a España. Los vascos podrían seguir los mismos pasos (2). Otro dato importante es que hay catalanes franceses y vascos franceses. 

(1) Existen diferencias entre los dos grupos que gobiernan a los palestinos. Al Fatah solicita los territorios conquistados por Israel en la guerra de 1967 y Hamas solicitaba todo el territorio de Israel para crear Palestina. 

(2) El País Vasco tiene una extensión total de 7.234 km2, y una población de 2.166.230 habitantes.