Estilo Lunes, 20 de marzo de 2017 | Edición impresa

Gabriel Lage, sello preciosista con vuelo internacional

Obsesivo de los detalles en cada una de sus prendas de alta costura, y con un perfil humilde y solidario que lo distingue, el diseñador dialogó con Estilo acerca de su próxima colección “Sofía”, que presentará nada menos que en Madrid, en “Pasarela Costu

Por Analia de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

“¡Tanto Tiempo! ¡Qué alegría!” exclama feliz Gabriel Lage cuando nos atiende. Algo que no deja de sorprender, ya que a pesar de ser un referente nacional e internacional (elegido por grandes figuras mundiales y de pisar las pasarelas más renombradas del mundo) jamás fue algo que le hiciera tomar una postura de divismo.

De hecho, desde el propio medio cuando se hable de él, se hace por su extraordinario trabajo como uno de los pocos referentes en alta costura.

“Yo soy un trabajador que empecé  desde muy chico ayudando a mi padre sastre en el oficio”, cuenta. Y si bien al principio el pequeño de ojos magnéticos y de vestir impecable no vislumbró su carrera en los talleres de costura, luego descubriría con el tiempo una pasión que lo definiría para siempre...

Tanto que hasta el día de hoy no deja de darle sus frutos, ya que el próximo 19 de abril se presentará en “Pasarela Costura España”, con más de una veintena de piezas de alta costura de su nueva colección, en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.

 

 

“En realidad lo de Madrid lo buscábamos hace mucho... Es una plaza muy difícil”, confía el diseñador.

-¿Por qué?

-Son muy cerrados con los diseñadores de afuera, lo cual me parece fantástico. Es genial que sean exigentes y cubran primero las necesidades de ellos y su gente, y luego vengamos los demás.

-¿En nuestro país no pasa?

-Y la verdad que no. Lamentablemente solemos mirar más lo de afuera que lo de adentro.

La colección que presentará Lage lleva el nombre de “Sofía”, en claro homenaje a su sobrina de 15 años, quien a pesar de no estar más en su vida, orientó el espíritu de esta inspiración con la misma proyección alegre y luminosa que la caracterizaba.

“Es una apuesta alegre por un lado y triste por el otro de una persona muy especial que fue mi sobrina y que ya no está... El homenaje completo de esta colección es justamente hacia ella”, cuenta con ternura el diseñador desde el otro lado de la línea.

“Los diseños son muy fuertes, con líneas extremadamente artesanales (mucho más que otras veces) en donde los colores pasteles y la cristalería sientan presencia.

Es un homenaje alegre porque ella era así y deseamos recordarla de esa manera”.

-¿Cuándo la presentás en  Argentina?

-En Argentina la pasarela va a ser casi de 40 piezas...No quiero exagerar. Lo haremos a principio de mayo o fines de junio.

-¿Con cuánto tiempo de antelación trabajás colecciones tan importantes?

-Cuando se termina la colección anterior (por ejemplo la del año pasado), ya estamos empezando a preparar la que viene...No paramos.

-¿Sos muy exigente con vos mismo?

-Sí, siempre estoy en el detalle y en el taller, a diferencia de otras tendencias, seguimos trabajando de manera artesanal, aún pudiendo hacerlo con máquinas industriales. Nos gusta seguir haciendo la labor a mano...Todo el equipo que trabaja conmigo disfruta de no perder esta esencia única, como una manera de continuar con la riqueza de lo artesanal, que me viene de familia.

 

 

-Tus colecciones también son atemporales, ¿en qué consisten?

-Todas nuestras últimas colecciones son atemporales. Más que nunca lo que venimos haciendo está pensado para lucirse en cualquier momento, porque son colecciones que pueden accesorizarse. Es decir, prendas a las que se les puede sumar por ejemplo una capa (en el caso de un vestido) para hacerlo más de invierno, o todo lo contrario.

Las llamamos “colecciones sin tiempo”. La idea es que una pieza que te compres de esa colección, la puedas usar 10 años y pueda permanecer fantástica en el guardarropas, para ser lucida cuando se requiera.

-¿Fue complejo por el protocolo de vestir a la primera dama, Juliana Awada, en la visita a los reyes de España?

-Para nada. Ella no es compleja, entiende de moda y es súper flexible. Por supuesto el diseño que lució requirió el consecuente asesoramiento a nivel de protocolo, pero salió todo perfecto y tuvimos las mejores críticas.

-¿Qué te pasa cuando ves que tu trabajo sale publicado en las tapas de las revistas más prestigiosas del mundo?

-Siempre digo que uno puede soñar esas cosas, pero no imagina que se pueden hacer realidad. De todas maneras mantengo los pies sobre la tierra y en la gente que siempre estuvo conmigo... Son las clientas las que me hicieron crecer, sin ellas todo esto habría sido imposible.

Y ni hablar de mis amigos, familia y afectos, que son los mismos de cuando era chico, más otros que se sumaron con el mismo estilo. Somos normales nada de divismos ridículos... Somos gente de bermuda rota y trabajo.

-Me cuesta imaginarte con bermudas rotas...

-(Ríe con ganas) A veces sí. Es que en la vida cotidiana no vivís en la frivolidad, si tenés que ir a un cóctel o algo muy espléndido lo disfrutas y lo vivís con alegría y te vestís a tono. La cotidianidad nos pesca trabajando vestidos muy relajados, con cero postura.

Yo llegué trabajando a este mundo... Pasaba de largo hasta las 3 de la mañana planchando vestidos de novias para lograr cada una de las cosas que deseaba... No tendría problema de volver a eso si no me fuera bien.

-¿Te gusta ver a colegas en programas refiriéndose a los “sí” y los “no” de otros trabajos o de determinados looks de personajes?

- No, en absoluto. Para ser crítico de moda hay que estudiar y nosotros, los diseñadores, no somos críticos de moda porque no tenemos tal título. Me parece tremendo que un colega critique en un medio a otro... Eso no significa que entre cuatro paredes uno no lo haga, yo no soy un santo, pero queda en la esfera de mi intimidad y no expongo a nadie.