Estilo Sábado, 18 de marzo de 2017 | Edición impresa

Fernando Martín Peña: “Mi colección siempre quiso ser pública”

Es uno de los “arqueólogos” de cine más reconocidos del país. Entre sus hazañas se encuentra la de hallar una copia que se creía perdida de “Metrópolis”. Viene como jurado al festival Graba, que organiza la Universidad Nacional de Cuyo, y presentará con

Por Pablo Pereyra - ppereyra@losandes.com.ar

Entre sus hazañas se reconoce encontrar en 2008 una copia de 16 mm de “Metrópolis”, de Fritz Lang, de 1926, con 26 minutos inéditos, una noticia que lo convirtió en una figura reconocida en el ambiente de los buscadores de tesoros cinematográficos del mundo. 

Otro de sus méritos fue el de encontrar en Ushuaia varios cortos breves del caricaturista Quirino Cristiani y una versión alternativa del corto de Buster Keaton “El Herrero” de 1922.

No obstante, este oficio de coleccionista, de recuperador, de prolijo cuidador de reliquias, está lejos de definir su pasión por el séptimo arte. Peña es un cinéfilo multidimensional; dirige la división de cine del Malba ; es  uno de los colaboradores habituales en la programación del Festival de Mar del Plata - el año pasado exhibió allí una copia restaurada de “Mujeres que trabajan” de Manuel Romero - , conduce desde 2006 el programa de culto de  la Televisión Pública, “Filmoteca” y creó hace poco el festival Bazofi, una muestra de cine bizarro de su colección privada. Además, en la escuela de cine  ENERC,  da clases y presenta el ciclo de proyecciones gratis “Filmoteca en vivo”.  

Incansable promotor de cualquier tipo de proyecto oficial o privado que intente conservar películas históricas, Fernando fue uno de los principales agitadores para la creación de la ley que creó la Cinemateca Nacional, sancionada en 1999 y que recién este año comenzará su institucionalización para la construcción de un edificio propio.

Ahora, como invitado al  festival audiovisual Graba, Fernando Martín Peña será uno de los miembros del jurado de la sección Competencia Latinoamericana y de paso, presentará de su propia colección, en formato de 16 mm, el clásico western en blanco y negro "The Wind" del sueco Victor Sjöström, de 1928,  con Lilian Gish, Lars Hanson y Montagu Love, con música en vivo dirigida por el cuerdista Alejandro Fiore.

- ¿Cómo conseguiste la copia de “The Wind”? ¿Es una de tus preferidas de ese período?

FMP: -Sí. Desconfío de las listas que quieren resumir el cine en diez, cien o mil títulos, pero El Viento podría estar en cualquier lista. Se la compré a un coleccionista norteamericano y está en excelente estado, pero lo más importante es el trabajo de interpretación musical se hará con la película y que coordina Alejandro Fiore, que es un capo. Para mí era esencial que esta película fuera interpretada por músicos mendocinos. Hay que entender de viento.

- ¿En qué punto de avance se encuentra ahora la creación del proyecto del consejo asesor para la Cinemateca Nacional? 

- Es prematuro hablar de esto aún. Se está avanzando con la ley de creación de una cinemateca nacional. La ley es de 1999, tardamos once años en lograr que se reglamentara. Cualquier avance que se realice es significativo, a esta altura. 

- ¿Hay otras películas del cine nacional clásico que están en trabajo de digitalización y mejoramiento que nos puedas nombrar? 

- No, porque los trabajos esenciales que habría que emprender para lograr una verdadera restauración implican procesos fotoquímicos y el único laboratorio que podía hacerlos en Argentina cerró a mediados del año pasado.

Lo más parecido a una restauración verdadera que se está haciendo en este momento es “La bestia debe Morir” de Viñoly Barreto, en la UCLA, con financiación de la Film Noir Foundation, una entidad norteamericana que se interesado mucho en el cine argentino. 

- En el caso de crearse un edificio para el funcionamiento de la Cinemateca Nacional, ¿usted tendría ganas de entregarles material de sus archivos personales? 

- En caso de que existieran la entidad, el espacio adecuado y el personal idóneo, por supuesto. Mi colección siempre quiso ser pública. Lo que no puedo es entregarla sin tener la certeza de que podrán cuidarla mejor que yo. 

 - Para el placer de los cinéfilos de las provincias, ¿podría hacerse un Bazofi itinerante?

Por supuesto, pero la iniciativa y los recursos tienen que salur de las provincias porque el presupuesto del Bazofi se calcula en números negativos. Hubo un Bazofi fueguino. Todo es posible. 

 

El elemento de la locura

"El Viento" (1926) se reconoce como una de las integrantes de un puñado de películas silentes que demostraron la riqueza, variedad y estilo de expresión de este cine precursor que  se afirmaba como un paradigma artístico. 

No cabe duda que junto a "Metrópolis" (1927) , "The Crowd" de King Vidor (1928) y "Sunrise" de Murnau (1927), que desembarcaron en la misma temporada en las salas de aquella época, tanto en Europa como en EEUU.,  estas cintas dejaron una huella profunda y de melancólica despedida en el espectador que observó cómo de un año a otro, el cine fue reformateado con el agregado del sonido justo cuando había alcanzado una maduración como forma de arte visual. El actor y director Víctor Sjostrom fue uno de los tantos artistas del cine trasladados de Suecia a Hollywood.  

En su país ya sumaba una rica reputación y "El viento" fue una de sus últimas obras maestras en Estados Unidos. 

Para las escenas de las ráfagas del viento que prevalecen en el filme, la producción contrató a siete aviones propulsores Seastrom que fueronarrastrados hacia el desierto de Mojave para conseguir el realismo de la fuerza atmosférica sobre los protagonistas, especialmente sobre el rostro de Lilian Gish, en el que el viento resulta una tortura que la ahoga en cada paso, el estado de ánimo de esta heroína trágica que, en tiempos del Lejano Oeste, llega a una hostil pradera para visitar a su amado hermanastro, pero los celos de su cuñada la empujan a casarse con un fornido ganadero.

Pero el viento no deja de soplar y en su casa desvencijada, la ingenua Letty, atrapada, asfixiada, desilusionada, pierde sistemáticamente su cordura. 

La película se verá el domingo 26 de marzo, a las 19, en la Nave Cultural.

El festival Graba comienza el jueves a las 20 en la Nave Universitaria.