Sup. Cultura Sábado, 15 de agosto de 2015 | Edición impresa

Felipe Pigna: “San Martín amaba Mendoza”

A pesar de su prolífica trayectoria como historiador, a Felipe Pigna le quedaba un sueño revisionista por cumplir: una biografía de José de San Martín. Tras una exhaustiva investigación, ese deseo se concretó en “La voz del Gran Jefe”, el libro que hoy pr

Por Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar

En principio, como cualquier niño de mediados de los sesenta, Felipe tuvo por San Martín respeto, admiración, el acto escolar, el orgullo de ponerse las patillas y el sombrero, la Marcha de San Lorenzo, el cruce, la clase especial con la lámina.

“Ya en la secundaria me comenzó a interesar su figura y mi abuelo me regaló el libro de Mitre sobre San Martín, que me devoré. Empecé a ver otro perfil y seguí leyendo e investigando sobre este personaje literalmente extraordinario”. Por eso, para Pigna, es “un sueño cumplido el haber podido publicar este libro”. Un trabajo documental que recorre aspectos poco conocidos de la trayectoria vital del Libertador.

 -¿Cuáles fueron los “grandes vacíos de investigación” en la biografía de San Martín que te impulsaron a emprender la tuya?

-Creo que en general, con honrosas excepciones, se privilegió al San Martín militar, al que en mi libro no desestimo en absoluto sino muy por el contrario, y se le prestó menos atención al hombre interesado desde su juventud por la lectura de la filosofía, de la historia, de los periódicos de su tiempo, siempre informado y actualizado, al ciudadano que ejerció el poder ejemplarmente en Mendoza, por entonces la provincia de Cuyo que abarcaba también a San Juan y San Luis, y en el Perú, al exiliado atento a las novedades de su patria, a las tragedias y a las alegrías. 

Al hombre que trató en su exilio a Victor Hugo, Balzac y al genial músico Rossini, gracias a su amistad con el español Alejandro Aguado, uno de los banqueros más ricos de Europa y empresario de la Opera de París.

Pigna agrega que también estaba devaluado el conflicto muy fuerte y determinante entre San Martín y sus más grandes enemigos políticos, Carlos María de Alvear y Bernardino Rivadavia, denunciados por el propio Libertador de sendos planes para asesinarlo.

“Alvear, además, escribió un libelo titulado ‘Primera parte de la vida del general José de San Martín’, un curioso texto pretendidamente autobiográfico en el que San Martín aparece inculpándose de los más horrendos crímenes y delitos de corrupción. Este texto, cuya autoría nos cuenta el propio secretario de Alvear, apenas citado en algunos trabajos, pero nunca citado en su extensión e importancia, lo reproduzco en mi libro”.

 -Según Martín Kohan, en “Narrar a San Martín”, la figura de éste funciona como un significante vacío del que todos se apropian. ¿Qué propició esa ambigüedad?

 -San Martín odiaba la ambigüedad y por lo tanto no la practicaba. Exigía a sus subordinados definiciones claras y tajantes, y lo mismo hacía él. No tiene nada de ambiguo y desde ya que atribuirle alguna responsabilidad en lo que haya hecho la derecha o la izquierda me parece incorrecto.

San Martín es tajante y hasta cruel en sus definiciones de regímenes y personas a las que desprecia, como cuando habla del salvajismo de los “maturrangos”, como denominaba a los españoles; o cuando llama Dictadura al gobierno de Alvear y acusa a Rivadavia de trabajar en contra de los intereses de la patria. O finalmente cuando decide desobedecer la orden de reprimir a los federales y emprender la Campaña al Perú contra la voluntad del gobierno unitario de Buenos Aires, y hasta cuando le critica irónicamente a Rosas su política religiosa y su acercamiento al Vaticano y se propone como obispo de Buenos Aires ya que es “San” Martín.

No hay ambigüedades en él. Desde ya que tanto la derecha, la izquierda y todo el variopinto arco político quieren tener a San Martín en su equipo, pero las manipulaciones en ese sentido no pueden ser atribuidas a él, obviamente. 

 -San Martín se encargó de dejar, en su retiro en Francia, una selección de su correspondencia y documentos. Como si hubiera querido armar su propia imagen para la posteridad. ¿Pero qué se sabe ahora de ese período de su vida? 

-Su vida en Francia fue intensa, políticamente, culturalmente y familiarmente. Políticamente porque siempre estuvo atento a lo que pasaba en su país, interviniendo como diplomático de hecho en defensa de nuestro país en graves conflictos como el bloqueo francés de 1838 y el anglo-francés de 1845.

Culturalmente por lo que contaba antes, por esa maravillosa amistad con Aguado y las frecuentes visitas a su casa para apreciar su pinacoteca (recordemos que San Martín amaba la pintura y dibujaba con bastante destreza marinas), que incluía obras de Tiziano, Leonardo, Rafael, Goya, Velázquez, entre otros.

 -¿Qué puntos sobresalen de su estadía en Mendoza? ¿Y de ese curioso regreso, después de entregarle el mando a Bolívar, que lo mantuvo en esta provincia durante 9 meses más?

-Fue un momento crucial de su vida, como él no deja de mencionar en innumerables cartas a amigos y allegados. Hizo un gobierno ejemplar instalando cuestiones que hoy son moneda corriente pero eran excepcionales en 1814, cuando comenzó a gobernar.

Hablo, por ejemplo, del concepto de salud pública, lanzando una de las primera campañas masivas de vacunación que se recuerden, de educación pública, fundando colegios y bibliotecas, hasta su preocupación por el sistema carcelario, al que ordena por decreto humanizar, y la redacción conjunta con ese gran mendocino que fue Godoy Cruz del primer proyecto de ley proteccionista, que fue presentado ante el Congreso de Tucumán con el objetivo de proteger el vino cuyano.

Su triste regreso después de Guayaquil y su inútil espera de una llamada del Perú que nunca llegará mientras Remedios agoniza y la prensa rivadaviana porteña encabezada por El Centinela y El Argos, lo atacan cotidiana y sistemáticamente tratando de socavar su figura, siempre expectable de ocupar un cargo público nacional. Me ocupo en el libro extensamente de este momento clave de su vida. Él amaba profundamente Mendoza y se lo decía hasta poco antes de su muerte a quien quisiera escucharlo, como lo hizo con Alberdi cuando lo visitó en París.

 

Escritores cara a cara

Felipe Pigna se presentará en Mendoza en el marco del “Ciclo de escritores” que organizan Editorial Planeta y Banco Hipotecario. 

El primero de estos encuentros será hoy en el hotel Intercontinental (Blvd. Pérez Cuesta esq. Av. Acceso Este, Guaymallén).

A las 19, el historiador presentará “La voz del Gran Jefe”. 

En esta nueva obra Pigna encara la biografía del prócer máximo de la Argentina, desentrañando los mitos que rodean su figura.

La entrada será libre y gratuita, hasta completar la capacidad del salón.

Moderador: Nino Ramella.