Estilo Jueves, 11 de mayo de 2017

Elogios para “El candidato”, la película de Daniel Hendler que desde hoy se puede ver en Mendoza

Muestra el absurdo del "retiro espiritual productivo"” y el sinsentido del mundo de los asesores.Política con mucha cáscara y poco contenido

Por Redacción LA

En "El candidato", su segundo largometraje como director -que se estrena hoy-, Daniel Hendler concentra, en una misma mansión, a un grupo de personajes que ponen en evidencia algunas de las constantes mas ridículas y al mismo tiempo oscuras del mundo de la vieja y la nueva política, signadas por la mentira, las apariencias, y las ambiciones de las que la gente común, la de a pié, no ve y por eso mismo termina siendo víctima.

"Nada es lo que aparenta" parece ser la guía del relato que viene de participar en el último Bafici, que parte de una estructura que mucho tiene que ver con la de un reality show protagonizado por un potencial candidato a un cargo electoral que reúne en una casa de campo a un grupo de asesores creativos en busca de definir una imagen.

La trama se encarga en la primera parte, la más extensa, de describir a un cincuentón de una formación política muy básica y una evidente ambición de pasar al frente gracias a un golpe de marketing, que contrata a un equipo para que le construyan la imagen que le permita llegar a la meta de triunfar en una contienda electoral.

El absurdo del "retiro espiritual productivo", el sin sentido del mundo de los asesores y sus "brainstorming" de algo, el vacío de contenido de las marcas políticas, la justificaciones descosidas de tipografías y colores, la búsqueda real o fraguada de emblemas y recuerdos, símbolos y hasta sonidos con el fin de ganar electores sin importar las propuestas. 

Uno por uno, estos personajes van mostrando cual es su rol, en torno a este hombre que no parece tener demasiadas luces sino simplemente la idea de que con dinero se puede llegar a cualquier meta, y lo hace desde ese casco de estancia, sin demasiadas vueltas, al organizar un asado dominguero que será clave en el giro que ese todo pega rumbo al género.


Pero, la pregunta es cómo hace el actor, en este caso director, como lo fue con su ópera prima "Norberto apenas tarde", para pegar el giro de lo que parecía un espejo de lo que ocurre puertas adentro de la construcción de un candidato, en una suerte de thriller, donde aquello de que "nada es lo que aparenta" empieza a mostrar otra verdad.

Y la verdad no es nada linda, y hasta lo que parecía simpático, tonto o inocente, comienza a mostrar la hilacha, situaciones donde los silencios, las miradas cruzadas y los gestos displicentes empiezan a revelar al espectador que algo tremendo esta por ocurrir, como si una serpiente se deslizara por allí para morder a todo aquel desprevenido.

La idea de convertir a todo este cuento en una metáfora de lo que ocurre en el mundo de la política de nuestros días parece ambiciosa e inalcanzable, pero Hendler logra a partir de una historia en escala 1:10, transmitir cómo aquellos que manejan el poder económico pueden, si se lo proponen y sin preocuparse por obstáculos, llegar a la meta.

En realidad, para este tipo de prototipos vale aquello del "todo modo", es decir que "el fin justifica los medios", que revela eso de que la política no es para débiles sino para quienes sin escrúpulos son capaces de mirar a un costado en el momento de dar un paso necesario para cumplir con sus objetivos, que al fin y al cabo son puro poder.

Para construir esta trama Hendler concibe un todo, y esto significa que no solo los personajes y sus dichos son claves, sino también el lugar donde se mueven, una especie de palacete con gran jardín, sus movimientos, sus desplazamientos por el lugar, sin sobresaltos casi hasta el final, y en especial su música, que logra poner un acento clave.

Habida cuenta de que el cine es cada vez más adocenado, que responde a fórmulas de manual, fue acertada la elección de una estructura que nada hacia suponer pegaría un giro de último momento, no peca de tramposa sino que consigue dejar en el espectador el mismo dolor que siente en el personaje más honesto, dela historia. 

Hendler le da mucha importancia a todos y cada una de las piezas de este rompecabezas, desde el candidato en cuestión encarnado por Diego De Paula, el que le maneja las redes Alan Sabbagh, la asesora Ana Katz, el mano derecha César Troncoso, el diseñador naif Matías Singer, además de hermano de Hendler autor de la música del film, entre otros.

Obra coral, "El candidato" no solo habla de cine con idea en cuanto a narración y caligrafía, sino también de puesta que a la vez apuesta por la independencia en un tiempo donde lo que abundan son formatos vacíos de sustancia, que propone una participación activa del espectador, al que Hendler conmina a reflexionar y sacar conclusiones.