Salud Martes, 14 de marzo de 2017

El rol de la nutrición en una enfermedad como el Alzheimer

Lo cierto es que hasta la fecha no se conocen cuáles son las causas y no hay tratamiento como tal para casos de Alzheimer.

En ese orden de ideas, lo más pertinente para las personas que ya sufren de sus consecuencias o se encuentren en riesgo, consiste en evitar aquellos factores que lo pueden desencadenar, además de cumplir con una vida sana y practicar algo de ejercicio.

¿Qué es el Alzheimer?

Para presentarla en pocas palabras, se trata de un trastorno neurodegenerativo y multifactorial que, por sus características y los registros estadísticos, es la principal causa de demencia senil. Como se ha mencionado, hasta el momento no hay una cura para esta enfermedad, ni tampoco se han logrado identificar fármacos que la puedan detener.

Como característica principal a resaltar, el Alzheimer provoca un deterioro cognitivo que está relacionado directamente con la pérdida de la sinapsis neuronal. En otras palabras, la unión entre las neuronas. Igualmente, no se ha descubierto todavía la razón de esta pérdida, pero sí que se trata de un evento que será de manera temprana durante el desarrollo de la enfermedad.

Para que sea más sencillo de comprender todo lo que conlleva sufrir de Alzheimer, hay que pensar por saber que las membranas neuronales se encuentran compuestas por un lípido llamado fosfolípidos, que está conformado por procesos biológicos que se desarrollan directamente en el cerebro, que a su vez es dependiente de otros nutrientes como el omega-3 y la uridina.

En ese sentido, tal parece que la clave para combatir el Alzheimer a nivel nutricional, está vinculada con recurrir a un tipo específico de inhibidores que por sus características son capaces de frenar la descomposición de la acetilcolina.

Recomendaciones alimenticias para enfermos de Alzheimer

En cuanto la enfermedad comienza a avanzar, muy buena parte de los enfermos descuidan ciertos aspectos personales y olvidan ciertos hábitos que son claves para su buena alimentación. A raíz de lo anterior, es fundamental que se procure llevar una dieta pertinente para un caso de Alzheimer, no sólo en lo que respecta a una nutrición básica, sino en una buena elección de los alimentos que eviten el deterioro cerebral a una alta velocidad.

En aras de una alimentación beneficiosa para el organismo y el cuidado de los enfermos, se aconseja prestar mucha atención a las siguientes sugerencias, y por supuesto, llevarlas a la práctica.

Alimentos ricos en proteínas

Casi todas las funciones del organismo requieren de proteínas, teniendo en cuenta que forman parte de los músculos, neurotransmisores, enzimas digestivas, etc. En cuanto se presenta un déficit de proteínas en el cuerpo, la demencia o la degeneración de la enfermedad de Alzheimer se acelera.

Pensando en lo anterior, la medida más pertinente radica en que la comida sea un elemento desde el cual se acceda a una cantidad de proteínas más considerable. En ese orden de ideas, se aconseja optar por lácteos, huevo, pescado, levadura de cerveza e inclusive suplementos proteínicos.

Alimentos ricos en energía

Además de lo que ya se ha mencionado, desde la nutrición el cuidado del Alzheimer implica que las comidas sean ricas en energía para que no se presenten casos de desnutrición en las personas. Si no se tienen muchas referencias respecto a los alimentos a elegir para que la dieta gire en torno a ellos, las opciones más adecuadas son papas, arroz, batata, lentejas, garbanzos y harina, entre otros alimentos.

Alimentos ricos en ácidos grasos esenciales

Entre las sospechas nutricionales sobre el Alzheimer, hay indicios que permiten considerar que la falta de ácidos grasos es uno de los factores que desencadena su aparición o cuando menos su desarrollo.

Aunque tan sólo se trata de una sospecha el punto anterior, bien vale la pena atender a esta clase de necesidad con la inclusión de un poco más de ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6 en la dieta habitual, pues es posible que sean de utilidad para que la evolución de la enfermedad mejore o al menos se controle.

Algunas de las sugerencias para el momento de construir la dieta son el aceite de linaza, de pescado o de onagra, ya que de acuerdo con algunas investigaciones que se han centrado en analizar esta clase de compuestos, se han identificados ciertas mejorías en los pacientes.

Alimentos ricos en vitamina C

La vitamina C es un antioxidante muy poderoso, con una gran capacidad para contrarrestar los peligrosos efectos de los radicales libres que actúan directamente en las células del cerebro. Es debido a lo anterior que la recomendación por incrementar la ingesta de alimentos que sean ricos en vitamina C no habría que olvidarla en ningún momento.

Por supuesto que la naranja es uno de los principales exponentes, pero también se puede optar por los pimientos crudos, el perejil fresco e inclusive añadir un poco de limón al pescado o a las compotas.

Alimentos ricos en vitamina E

Al igual que en el caso anterior, es un compuesto con propiedades antioxidantes que, de acuerdo con los estudios, es un elemento nutricional que retrasa los efectos del Alzheimer en las células cerebrales.

La nutrición sí importa

Para concluir, la nutrición sí es relevante ante el Alzheimer, ya que se ha observado que las personas que lo padecen cuentan con un nivel que no es el apropiado en cuanto a presencia de ácidos grasos como el caso del omega-3, además de algunas vitaminas. En otras palabras, lo que se ha mencionado en los anteriores párrafos.

En ese sentido, pese a que puedas ser una persona sana en este preciso instante, hay que hacer notar que si no se lleva una dieta sana o que por lo menos incluya los ácidos grasos y vitaminas que se han mencionado, las posibilidades de sufrir de Alzheimer crecen.

Igualmente se resalta de nuevo que no hay un tipo de alimentación en especial por la que se puede optar para tratar o prevenir esta enfermedad. Sin embargo, hay nutricionistas que se atreven a formular que las dietas que reducen los riesgos cardiovasculares quizá sean de gran ayuda, al menos para retardar la enfermedad y sus síntomas.