Jueves, 17 de agosto de 2017
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El Rody, un tipo que dejó su huella

Rodolfo Zagaglia, basquetbolista que brilló en las décadas del ‘80 y ‘90, desde hace 19 años dedica su vida a la telefonía celular.

Gustavo Villarroel - gvilllarroel@losandes.com.ar

“Fue un jugador con una potencia única. Tremendo. Tenía unos movimientos de piernas espectaculares. Fue uno de los mejores jugadores que tuve como compañero. Jugaba muy bien de espaldas al aro. Era polifuncional. En juego, podía arrancar como alero y terminaba debajo del tablero peleando con los pivot rivales. Se adaptaba a cualquier esquema. Gran defensor. Durísimo. Su plus: un corazón como pocos”, estas palabras pertenecen a Marcelo Centorbi, otra gloria del básquet del Centro Deportivo Rivadavia y de la provincia de Mendoza.

 

 

El Chelo, agregó: “Y como persona, un amigo de toda la vida. Un tipo que te hace divertir en todo momento. De fierro. Con unos valores formidables”. 

Palabras exactas para describir el gran Rodolfo Zagaglia, ese pibe nacido en la zona de Gargantini, departamento de Rivadavia y que con su juego, se convirtió en una de los mejores basquetbolistas de la década del ‘80 y ‘90. Integró la selección mendocina en innumerables ocasiones. Fue parte de esa generación dorada de Rivadavia, que llevó el basquetbol del Este a lo más alto. Además, integró el Regatas imbatible de la década del ‘90 con una gran imagen en el TNA.

 

 

Hoy, el “Rody” continúa ligado al básquet. “Por cuestiones laborales estuve, prácticamente 9 años afuera de Mendoza. Volví, y mis amigos y compañeros de Rivadavia estaban al frente del básquet Naranja. Me sumé a ellos y estoy feliz en esta nueva faceta, la de dirigente”, avisó el número 6 histórico de la Selección Mendocina.

Con respecto a su vida laboral, afuera del básquet, Zagaglia, contó: “Dejé el basquet en el año 1998. Inmediatamente ingresé a CTI telefonía celular. Hoy, Claro. Llevo 19 años en la actividad. Estuve mucho tiempo afuera de Mendoza. Me instalé en la Patagonia. Hasta que decidí volver a Mendoza”.

 

 

Volvió y arrancó en los veteranos a jugar al básquet. Sin embargo, las lesiones lo alejaron. Se subió a una bici y nació otra pasión: “Un amigo me invitó a andar por la montaña. Me enamoré de inmediato. Salgo, promedio, tres veces por semana a andar en bici. Es un lujo, poder disfrutar de la naturaleza. Maravilloso”. 

 

 

Dos anécdotas

¡24 mil dolares!

Cuando Rodolfo tenía solamente 18 años en 1982, estaba realizando el servicio militar. Momento en el cual se desató la Guerra de las Islas Malvinas. Finalizada esa experiencia, luego de 18 años, su padre, Miguel Ángel, por cuestiones laborales, se había instalado en la Ciudad de Mendoza.

“Rody” volvió al básquetbol pero no podía seguir en el Naranja. Apareció Sayanca y compró su pase en ¡12 mil dólares! Después de dos temporadas, volvió al Este y los directivos del Centro Deportivo tuvieron que pagar la misma suma.

 

El futbolista del León

En su adolescencia, el “Rody” jugó al básquet en CDR y al fútbol en el A. C. San Martín. Era un central de jerarquía y varias veces fue el volante tapón.Pero, como las notas en la escuela no lo ayudaban, su papá Miguel Ángel, le cortaba las actividades deportivas.

Pero, aparecía su tío Juan Carlos, quien paraba la chata a cien metros de su casa, y el Rody salía a escondidas de Miguel y se iba a jugar al básquet y al fútbol. Es más, estando en primera, le pidió en varias oportunidades a los periodistas que no lo citaran. Un personaje.