• Sábado, 11 de febrero de 2017
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El Ejército Libertador triunfa en el territorio del Norte

El teniente coronel Juan Manuel Cabot anuncia la toma de los principales puntos de Coquimbo, asegurando así el apoyo de los pueblos del Norte a la causa independentista en vísperas al triunfo de Chacabuco.

Por Eliana Fucili Incihusa - Conicet, Facultad de Derecho, UNCuyo

El 11 de febrero, la columna dirigida por Juan Manuel Cabot triunfa en el combate de Barraza, y al día siguiente en el combate de Salala, asegurando así el control de Copiapó y reduciendo en la zona la resistencia realista. Este triunfo -que anticipa el éxito de Chacabuco del 12 de febrero- permitió continuar el avance de Cabot y Ceballos hacia el norte. 

El primero de ellos ingresó a La Serena, donde lo recibieron las autoridades recientemente designadas por los vecinos. Por su parte, Ceballos continuó su ruta hacia Huasco para afianzar en aquella ciudad el orden establecido. 

Al respecto, Cabot envía un detallado parte en el que explica estos movimientos, en los que se vieron involucrados los patriotas chilenos comprometidos con la independencia, y que habían emigrado a las provincias de Cuyo luego de la dramática derrota de Rancagua de 1814:
“(...) Los enemigos arribaron al punto de Barraza encrucijada precisa a su salida, con la guarnición de ciento y tantos hombres que tenía la plaza y dos piezas volantes de artillería de calibre de a cuatro, pocos minutos antes de la partida destinada a perseguirlos: y cuando pensaron acamparse en aquel río, como de hecho lo intentaron, según me lo indicaban los partes del capitán Ceballos, bajo cuyas órdenes operaban nuestras fuerzas, ya nuestras primeras partidas les hacían fuego por retaguardia; a esta sazón recibí un posta del benemérito patriota don Manuel Antonio Irribarren, gobernador electo por el pueblo de Coquimbo en ausencia de su antiguo mandatario don Manuel Santa María (...)

“(...) En los propios momentos de estar leyendo estos documentos en este valle de Sotaquí, en que acababa de acamparme con el resto de mi división, se me dio parte por el citado capitán Ceballos quedar reunida toda la fuerza armada, a que se agregaron algunos naturales del país a quienes había armado con lanzas y que quedaban batiéndose con el enemigo, que de su resultado me daría pronto aviso. En el acto mandé pasar revista, de armas y reunir toda la fuerza que me quedaba, depositando los equipajes, víveres y demás bagajes en casa aparente a cargo de los arrieros conductores. 

“Se le han quitado dos piezas de artillería volante de a cuatro, todos los fusiles, seis espadas, dieciseis cajones de municiones, dos barriles de pólvora, cuatro fardos de vestuario, treinta cargas de equipajes, y entre ellas todos los papeles. Todo lo que aguardo esta noche en este punto para disponer de ello lo conveniente, y pasar mañana á tomar posesión de la plaza y puerto de Coquimbo, á donde he adelantado cincuenta hombres al mando del comandante de caballería don Antonio Blanco, y competente número de oficiales para que sirvan la guarnición bajo las órdenes de su actual gobernador. 

“Los útiles de guerra que ha dejado el enemigo en aquella plaza y puerto según las últimas relaciones, son las siguientes: En la casa de pólvora, 36 barriles de ídem; cuatro barriles de pólvora mojados, cuatro fusiles descompuestos, dos fusiles buenos, cuatro cañones volantes de á cuatro, doce dichos de á doce, dos de á veinticuatro en el puerto. 

“No puedo desentenderme de recomendar á V. E. el entusiasmo y bravura con que se han portado en esta acción según me lo informa el capitán Ceballos bajo cuya dirección trabajaron, el capitán de milicias de infantería don Juan Agustín Cano, el ayudante mayor de la misma don Sinforoso Navarro, el ayudante mayor de línea don Juan José Ruiz, el teniente primero del número 8 don Simón Santucho, el de Granaderos á caballo don Eugenio Hidalgo, el teniente de infantería de línea don Francisco Ibáñez, el teniente segundo del número 8, don Escolástico Magan, y los tenientes segundos de escuadrones de milicias de caballería don José W. Morales y don Pedro Regalado Cortines á quienes con arreglo á las instrucciones que V. E. me dio he conferido al primero el grado de sargento mayor, al segundo, tercero, cuarto y quinto el de capitán, al sexto el de teniente primero, y á los dos últimos lo mismo, y los he mandado reconocer hasta la suprema aprobación. Lo que comunico á V. E. para su superior conocimiento. Dios guarde á V. E. muchos años.” 

Cuartel general en el Valle de Sotaquí, 12 febrero de 1817. 

Excelentísimo señor, Juan Manuel Cabot. 

 

Silueta biográfica

Patricio Ceballos, hacendado chileno que emigró a San Juan tras la victoria de los realistas en Rancagua (1814).

Gesta sanmartiniana: allí tomó contacto con San Martín poniendo a su servicio todos sus recursos y contactos en Chile. Durante 1815, mantuvo continuas comunicaciones con Chile, y durante 1816 se le encomendó la tarea de organizar las Legiones Patrióticas, quedando a la cabeza de la legión de emigrados levantada en San Juan.

Junto a las que mandaba Enrique Larenas, marcharon bajo las órdenes de Juan Manuel Cabot, comandante de la columna del norte.

 

Bibliografía

- Camilo Alarcón Bustos, “Soldados sin ejército: la vida de la emigración militar patriota en las Provincias Unidas del Río de la Plata (1814-1817)”, Cuaderno de Historia Militar, Chile, N°5, (2009), pp. 29-62